viernes, 29 de diciembre de 2017

¿¿Qué por qué?? ¡y yo que sé!

Pues resulta que echando un vistazo por ahí,  al mundo blogger, he descubierto que no soy la única que ha vivido la absurda experiencia del señor  Guadina  por un lado y la del señor   Houdini, por otro.







Bien, parece que lo de aparecer, mandando mensajes con una intensidad solamente comparable a tu estupor,  y desaparecer con las mismas ganas, para volver a reaparecer, no es algo que me pase sólo a mí, lo cual me deja mucho más tranquila.



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Por lo que leo,  esta aptitud guionizada forma parte de las innumerables virtudes de los pobres señores confusos de esta década. Me serena saber que no huyen de mí en particular, que no soy yo, que es una mierda de huida general, que no saben qué hacer que ni las apariciones ni las desapariciones tienen nada que ver con servidora, que en su mayoría están para terapia y que por mucho que una intente comprender, sólo se va a llevar un dolor de cabeza.



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Así pues, ni medio minuto para preguntarse por qué, porque,  seguramente ni ellos mismos en su falta de integridad, lo sabrán.
Punto.



jueves, 28 de diciembre de 2017

Sacadme de aquí (y devolvedme a mi tiempo real)


Cada vez tengo más claro que vivo en la época actual porque alguien cometió un error, me mandaron a este mundo de perreas y reguetones, cuando lo mío era más el Hollywood de los años dorados, o la Inglaterra victoriana.






No es lo mismo salir a bailar con un señor peinado y perfumado  mientras una Big Band toca “La Vie en Rose”, y flotar en la pista con un vestido de gasa azul:


 


que salir con un tío que lleva medio calzoncillo fuera,  a bailar “Despacito”, pegando codazos para que nadie invada  tu espacio vital,  o te tiren encima un gin tonic con bayas y frutos del bosque (os voy a ahorrar el video del Fonsi, que estamos todos hasta el pelo ya, ¿no?)

No es lo mismo una carta como las que escribía el Señor Darcy:

"No se alarme, señorita, al recibir esta carta, ni crea que voy a repetir en ella mis sentimientos o a renovar las proposiciones que tanto le molestaron anoche. Escribo sin ninguna intención de afligirla ni de humillarme yo insistiendo en unos deseos que, para la felicidad de ambos, no pueden olvidarse tan fácilmente; el esfuerzo de redactar y de leer esta carta podía haber sido evitado si mi modo de ser no me obligase a escribirla y a que usted la lea. Por lo tanto, perdóneme que tome la libertad de solicitar su atención; aunque ya sé que habrá de concedérmela de mala gana, se lo pido en justicia”





Que una mierda de “Ola ke ase”, a cualquier hora de la madrugada porque el escribiente en cuestión está aburrido.


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¿Me apeo de la vida, no puedo con tanta vulgaridad!.



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miércoles, 27 de diciembre de 2017

Los tíos hoy

Hoy he ido a tomar café con un compañero y después de pedir en la barra, ha cogido mi taza y me la ha llevado a la mesa.
Normal, ¿no?, pues me he descubierto a mí misma   (al borde de la lágrima) , echando la vista atrás en el tiempo, a ver si conseguía recordar la última vez que un señor se tomó una molestia remotamente parecida por mí.
Me gusta que un hombre me sujete la puerta, mientras me cede el paso, no veo atisbo de machismo en un gesto de caballerosidad, llamadme anticuada. Me gusta que me ayuden a ponerme el abrigo, que me ofrezcan el brazo para subir o bajar una escalera, si llevo taconazo, vamos,  lo normal,  y no me siento ni ofendida, ni atacada. Me siento ofendida si me dicen "no puedes hacer esto, porque eres una tía", pero no si tienen un gesto bonito hacia mí.
Parece que esta moda de nosotras podemos, nosotras lo valemos, nos ha dejao en suerte una generación de tíos incapaces de decir: “tengo ganas de verte, te recojo para cenar”, ahora lo tienes que adivinar y decirlo tú, esto está muy bien si el señor en cuestión merece la pena, pero si resulta un zafio y encima no se entera de nada nunca sabrás si no quería cenar o es que no se he enterao de ná.

En este año de cutricitas  a través de las apps del mundo del ligoteo, he aprendido:

Que los tíos están como cansaos.
Que no hay ganas de currarse nada.
Que lo puedes poner fácil, como para que un niño de primaria lo pille,  y el anormal en cuestión no se entera
Que por más que dejes claro que no buscas ni un marido, ni un padre para tu hijo,  ni un futuro yerno para tu madre, los tíos están veníos pa´tras.
Que están acojonaos, se creen que los vas a enganchar de por vida
Que no hablan nada más que de tristezas
Que jamás hacen una referencia personal, no sea que te flipes y te quieras casar con ellos.
Que en su mayoría no saben escribir.
Que si les mandas un mensaje de más de tres líneas, se pierden y ya no lo entienden.
Que agotan hasta el último minuto para confirmarte una cita, por si les surge algo mejor.
Que creen que el hecho de estar divorciada (con una edad) y madre, te coloca en una posición de desventaja tal,  que se permiten aparecer y desaparecer sin previo aviso.
Que cuando descubren que eres más inteligente, más culta y tienes más mundo, desaparecen tras una cortina de humo.

Y yo, que no pertenezco a esa corriente del feminismo más radical, que me depilo la sobaquera porque es mía y me la gana, que me pongo mis cremitas, que me gusta subirme en unos tacones y verme mona, porque sí, porque nadie me obliga (no me siento, ni me he sentido sometida nunca), que de la misma manera que me gusta dar atenciones a la persona que tengo cerca, también me gusta recibirlas, me pregunto ¿qué cojones ha pasado con los señores que te prestaban su chaqueta si resfrescaba?, ¿dónde se metieron los que te retiraban la silla y te abrían la puerta del coche?, ¿qué pasó con esa generación de hombres que te recogían en casa?, (claro que ya me ofrecen recogerme en casa y digo que no, porque ya me parece hasta raro)
Creo que he recibido más atenciones masculinas en mi adolescencia que en mi vida adulta, pensándolo bien, en mi vida adulta pocas o ninguna, ahora que lo pienso, muy triste todo.
Pues en respuesta a esas absurdas estrategias tipo desaparezco un par de días para que no me enamore, no decir nunca, “vamos a vernos”, y no hacer referencias personales para conservar las distancias, manifiesto:

Que no busco, ni necesito un marido.
Que mi hijo tiene padre.
Que no me hace falta que nadie arregle nada en mi casa, si he desmontao el lavaplatos, ya puedo con todo.
Que no necesito que nadie resuelva mis problemas, son míos, me basto y me sobro.
Que no me voy a enamorar de un pringao.
Que estoy divorciada, sí, soy madre, y efectivamente, tengo una edad, pero, de momento, no he perdío la cabeza.
Que no está en mis planes cambiar absolutamente nada de mi vida por un señor.
Que si la estrategia es desaparecer para que no me flipe, no tengo por costumbre echar de menos a nadie.
Que una invitación a cenar,  no es un paso hacia el altar.
Que mi madre no quiere un yerno para nada.
Que a lo único a lo que aspiro es a reirme, tomar unas copas y pasarlo bien, nada más, juro y pongo a dios por testigo de que no me quiero casar.
Que no soy el hada madrina de la felicidad.
Que el hecho de que un señor me invite a salir, no me va  a dar pie para ir a comprarme un vestido de novia.
Que me he agotao intentando entender esta corriente de tíos atormentaos.
Que conocer la vida personal de alguien no me va a motivar para ir a  reservar un salón de celebraciones, ni encargar las invitaciones.

La consecuencia de mi periplo por el mundocitas es que he decidido sentarme en mi casa a esperar a  un tío que tenga las cosas claras,  y que venga con la tarea hecha (voy a ir buscando un gatito, porque fijo que va a ser los más cerca de recibir calorcito que voy a estar...).
 

jueves, 14 de diciembre de 2017

Soy rara, yes I am!

Hola, soy Alicia, y creo que soy antisocial.
Este es mi nuevo saludo. Me he dado cuenta de que huyo de las multitudes, de los sitios dónde está todo el mundo,  y de las fiestas y eventos que veneran los demás.
No voy a la feria, no salgo en semana santa, no me meto en un chiringuito petao ni de coña,  y cada año me empieza a molestar el mes de diciembre un poco antes. Por momentos creo que soy el grinch de la navidad, pero luego lo pienso bien y no es que no me gusten estas fechas, es que no me gusta el concepto bullangero y de felicidad como de plástico de estas fiestas.
No tengo problemas para relacionarme con la gente, no me cuesta socializar, pero estos momentos borreguiles de ver y dejarse ver en una fiesta, esta imposición social de tener que estar, me pone de muy mala baba. Y no tengo claro si me molestan las multitudes en general o los borregos en particular.

No sé si  soy un poquito distinta, una yomeopongo de manual o simplemente he decidido hacer lo que me apetece sin pensar en que me pierdo algo,  o en que el hecho de ir de electrón libre por la vida trae como consecuencia una suerte de ostracismo autoimpuesto, (si no estás en la fiesta, estás muerta).
Bien, he decidido, planeado y ejecutado mi propio suicidio social y asumo las consecuencias. 
Sólo pido que se respete mi decisión de alejarme de las masas, para cultivar mi propias tradiciones (la de alejarme de las masas, básicamente). 
Que no tenga ganas de ir a un local en el que no voy a conseguir llegar a la barra, no voy a poder hablar, ni levantar la mano por miedo a perder mi espacio vital,  y prácticamente tampoco voy a  respirar (mido metro y medio), no significa que esté depresiva ni nada por estilo, simplemente, he decidido nadar contracorriente.
Afortunadamente somos raras, le dije ayer a una amiga, (que también se define a sí misma como antisocial), ,  lo somos , ¿acaso hay algo mejor?.



lunes, 4 de diciembre de 2017

Aprendizajes y desaprendizajes.


 Pues he cumplido nada menos que 45 años, ¡sí señor!, ahí es nada, lo que me sitúa (siendo muy  muy optimista) en el Ecuador de mi vida.
He aprendido algunas cosillas, que antes no sabía (o no me hicieron falta nunca), no he conseguido aprender otras y he desaprendido muchas:
Tengo arrugas en la cara, y no hay crema (por carísisima que sea) que pueda solucionar eso, con lo cual, más vale que lo asuma, lección aprendida.
No me matan los apegos: si quieres estar, bien, mis puertas están abiertas, si decides marcharte, no voy a llorar la pérdida, (me lo apunto como aprendizaje de la persona sabia que soy).

Atraigo gente triste, y esto es algo que más vale que cambie, si no quiero terminar en la Lopez Ibor, no he conseguido aprender a repeler a los tristes.
Tampoco he aprendido a darles pasaporte a los atormentaos, sin  sentirme luego como si hubiera abandonao a un cachorrito en una gasolinera.
Entiendo que mis amis no son perfectos, pero  son, y eso me vale.
Se me olvidó llorar, tengo el lagrimal desajustao y dedico miles de lágrimas a cosas que no merecen ni un suspiro,  y las cosas importantes me vuelven dura como una roca.
He aprendido a reírme, como una loca de manual,  de mí misma.
No consigo comprender por qué tengo esa extraña tendencia a normalizar situaciones surrealistas y quedarme tan ancha.
Creo que, después de la última tropelía que me hice en el pelo, he aprendido que ni castaños oscuros, ni rojizos, mi color es rubio oscuro o caramelo (y punto).
La vida se puede acabar en un segundo, esto lo sabemos todos, pero pocos somos capaces de interiorizarlo y actuar en consecuencia, creo que lo tengo claro. He aprendido a no fingir que me interesa algo que me aburre, no,  me quita energías, me agota, y me pone de mal humor.
Ya creo que sé reconocer a un guadiana, a un anormal y a un discapacitao emocional.
A veces se me olvida que la gratitud es el pasaporte para la vida, pero luego  miro la honestidad, y la pureza de mi hijo y recuerdo que debo estar agradecida.
Necesito aprender a cambiar la frecuencia del tipo de vibración que emito, no quiero más vampiros emocionales, por favor, no.
He aprendido a desmontar el motor de un lavavajillas, arreglar una cerradura, a usar el taladro, a arreglar una cisterna y a desmontar una persiana para limpiarla.

No he aprendido, ni creo que lo haga , a cambiar una rueda, ni a planchar cualquier prenda que no sea algodón si quemarla, ni a mantener el mármol brillante.
He desaprendido a cocinar, a tener los espejos sin rastro y a descansar sin remordimeintos.
He reaprendido, las capitales de Europa, las ecuaciones, la organización medieval y la tabla de elementos.
Me quedo con la gente bonita, me deshago (sin grandes tragedias) de los que me dañaron, aunque fuera sólo por lo que no hicieron, dejo detrás a quien no me quiso y miro hacia adelante con una copa en la mano y rodeada de quienes hacen mi mundo un lugar mejor.

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Terrible Noviembre

No veo el día, hora, momento o minuto para que acabe este mes; definitivamente está siendo devastador.
Por favor, pido al Divino Ser que se encargue de esto de hacer pasar el  tiempo, que haga el favor de darle al botoncito pa que corra un poco y se acabe ya noviembre, plis.

Me ha pasado de todo:
Coche se va  la mierda, (una movida de la junta de culatas).
Coche (en garantía) se queda en el taller veinte días.
Destrozamiento (por primera vez en mi vida) de un neumático (del coche de cortesía by the way) con un,  según mi hermano,  bordillazo, según servidora, apenas un golpecito.
Electrodoméstico que decide que le haga casito,  ténico que charla pa unos cuantos Sálvames.
Corte de pelo criminal.
Tinte (elegido y puesto por esta que lo es) peor aún (soy la versión delgada y paliducha de Georgie Dann).
Alergias varias.
Tos que no me abandona.
Cantidad de mocos equivalente a tres cuerpos
Sueño insuficiente y de poca calidad.
Desastres culinarios variaditos.
Confusiones de fechas en reuniones y citas médicas.
Ganas de llorar diarias y a todas las horas del día, de la noche,  y de la madrugá.


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En fin, que estoy convencida de que,  tanto andar con cuerpostristes me ha dejado como premio,  una especie de gafe pantojil que me ronda y no me deja en paz.
Como punto positivo, me quedo con la lección aprendida:
No soy el Hada Madrina de la felicidad. 
(dejad de robarme la luz, por favor).


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El que tenga tormentos, infortunios y tristezas varias, que llame al teléfono de la esperanza o que se busque un profesional, pero a mi contadme más que alegrías (que decía la canción), que me veo dándome un baño a la luz de la luna con ruda, romero, laurel y jazmines.
De momento, he rociado (para descojone de mi vástago) con agua bendita,  que me trajo mi madre ayer,  toda la casa, creo que me voy a poner un poco en el pelo, a ver si mejoro el peinado (nunca se sabe).
Por mi parte la era del “yo te escucho, yo te ayudo” se ha terminado definitivamente.
A partir de ahora mismo, estoy (y esta vez es de verdad) sólo para fiestas, saraos y ataques de risa, para el resto de opciones tipo estoyatormentao, espere (que ya veremos).


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viernes, 17 de noviembre de 2017

Tipología de toses


Todos los años, el cambio de temperatura me deja un regalito en forma de catarro, no sé si por la falta de previsión, o por la falta de cabeza, por  las burradas que hago ,  o por  todo junto.
El caso es que,  siempre termino por pasar un par de días (que cada vez son más) acompañada de un millón de kleenex, caramelos de miel, paracetamol, el ventolín, una manta y unas cuantas pelis (nótese que no hay compañía humana, ni divina).
No sé cantar; no tengo ni voz, ni oído, no toco ningún instrumento, tampoco bailo, no tengo, en general, ninguna habilidad musical. Podría tener una mijita de compá y no tener voz, o tener vozarrón y desafinar. Pues ni lo uno, ni lo otro,  lo que no es impedimento para ir de gira por los karaokes del mundo con mu poco arte y menos vergüenza copleando.
Pero hete aquí, que he descubierto en mi misma y en mi mismidad, que tengo varios registros de tos:
Está la tos seca, como sin ganas. Esa tos impertinente, como de pito, que resulta cansina incluso para el tosiente en cuestión.
La tos que sale como desde el abdomen y parece que te vayas a dar la vuelta en espamo tosil, al final te pica tanto la garganta que sigues tosiendo en una espiral infinita de toses, lágrimas y vergüenza.
La tos como de las cavernas, que bien podía ser de Manolo el del camión, pero no, sale de mi cuerpecito serrano,(cada vez más machacao) para volver a entrar al rato, porque no termina nunca.
Luego está la tos como de algo estropeao o roto por dentro, aquí la gente te mira como si tuvieras algo contagioso y se distancia un poco, por si es la tosferina o algo
Estoy por grabarme tosiendo y llevarle el documento de audio a mi médico, por lo menos echamos unas risas, si la tos me deja, claro.
Después de todas las toses, volvemos al punto de partida de nariz goteante, voz nasal, congestión, ojos llorosos, ganas de asesinar al que se atreva a hablar,  y dolores varios, por todo el cuerpo.


Suelo ver una luz y un grupo de personas vestidas de blanco que me hablan:
 “Ven Ali, deja el pañuelo, mujer, que dónde estás sólo hay dolor y sufrimiento…vente tonta, que aquí estamos muy bien….”

Pero yo no me voy, que fijo que allí no tienen Marie Brizard pa abrir los bronquios.

Pues eso, que voy a disfrutar de la grata compañía de mis virus unos días más.
 ¡Feliz fin de semana!

 
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miércoles, 25 de octubre de 2017

Carta a mi hijo

Querido hijo:

Te escribo esta carta porque estás en esa edad rara en la que hablar o que te hablen de emociones, te incomoda. Siempre chasqueas la lengua y me sonríes, con esa sonrisa tan tuya de medio lao , te vas, y me quedo con ganas decirte que nunca he olvidado ese día que te vi por primera vez, que juré cuidarte siempre, que fuiste mi tabla de salvación cuando se me cayó la vida, que me bastaba mirar tus ojos para saber que nada importaba más que tú.
Empezamos juntos una nueva etapa,  en la que habrá,  seguro,  muchos desencuentros, en la que no me mirarás con admiración y  dejaré de ser tu ejemplo, para ser sólo mamá.
A ratos te desconozco: veo a un muchacho tímido, sabio, bueno y divertido, y no encuentro por más que busco,  el rastro del bebé que me miraba absorto con la frente  arrugada y el flequillo despeinado.
Otras veces, veo la mirada limpia y pura de mi pequeño en la cara de un hombrecito guapísimo, y me pregunto: ¿Qué será de ti?,  ¿Qué será de mí, cuando decidas volar?.
Estos años, he dedicado mis días, mis ilusiones, mis sueños y mis insomnios a tejer tu alas, a enseñarte a elegir, a luchar si algo es injusto, a agradecer las cosas sencillas, a pedir perdón, a perdonar, a asumir errores,  a celebrar victorias, a ayudar a quien lo necesita,  a ser una persona de bien; te he preparado para el camino con mi amor por tí como única bandera y contigo como mi única  patria.
A veces, me sorprendo a mí misma mirándote, sin saber en qué momento dejaste de ser un bebé para convertirte en la persona increíble que eres, cuándo dejaste de necesitarme, cuándo dejamos de comprar cuentos infantiles, cuándo te dejaron de gustar las películas de dibujos, cuándo empezaste a elegir tu ropa,  cuándo creciste. Es como si me hubiera quedado dormida a la hora de la siesta y al despertar me hubiera encontrado con este nuevo : “¿quién eres y qué has hecho con mi bebé? te pregunto siempre,  y siempre te ries,  me miras,  con el pelo despeinado y la frente arrugada,  ese gesto tuyo,  tan tierno, que me desarma, siempre,  y  me dices “he crecido, Alicia”.
Espero haber hecho bien las cosas, que sepas elegir, que lo que hagas, lo hagas con el corazón, que tengas presente, que siempre voy a festejar contigo la inmensa fortuna de estar vivos, que te quiero por encima de todo y de todos,  y que mi gran suerte ha sido ser tu madre.
Cuando caigas en la cuenta de que no soy perfecta, cuando veas multiplicados por mil mis defectos, cuando creas que soy un poco tonta y que no te entiendo, acuérdate de hubo un tiempo en el que fuimos uno, que haga lo que haga y diga lo que diga, siempre serás mi niño, que quien todo lo puede una vez, lo puede todo siempre, que nunca daré un paso en falso, que eres mi motor. Puede que, para ti, algún día,  yo ya no sea la mejor madre, pero nunca dejaré de amar cada cosa que dices y que haces, porque tú eres mi persona importante en el mundo.



Te quiero.

viernes, 20 de octubre de 2017

Listado del viernes




Listado de un viernes cualquiera de una semana cualquiera, de un mes cualquiera, de un año cualquiera.














Dolor de cabeza: nivel señora mayor.


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Semana que se acaba: infernal

Guerra fría con los compis: si se están derritiendo los polos, mi guerra también.

Autoestima: Por las nubes, me han piropeado dos veces en quince minutos.


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Risas pendientes: mil


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Pacientes: todos calmaditos (de momento).


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Guadianas: en activo.

Corazón: extrañamente palpitante.





Desmadejamiento generalizado: bajo control.
Guapito: subido.
Pelo: largocorto, pero hoy inusualmente controlao.





Cutis: después de la mascarilla negra de ayer, como el de una niña de 15 años




Amis: con millones de  cosas para celebrar.











Look: veroño.
Paz interior: por dentro.



Agenda para la ruta gastronómica que prometimos empezar: en blanco.



El fin de semana,  empieza en unas horas
¡Vamos a por esas risas que me debe el Universo!

martes, 10 de octubre de 2017

Me voy a ir perdiendo

Como noté que mis mariposas o bien  se habían muerto o bien estaban catalépticas, decidí apuntarme a un par (y quien dice un par, dice tres o cuatro) apps de ligar.
Voy y vengo, porque sigo viendo lo mismo que veo en la calle,  pero en la pantalla del móvil.
Además,  como tengo la opción de ampliar foto y de observar desde el sofá de casa, veo de todo, oiga, pero de todo, todito, todo.
Lo primero que hago es descartar por foto, mis filtros son:


Nada de fotos con niños, no, si ya expones a tu hijo para ligar, no me interesas.
Nada de torsos desnudos, por muy mazao que estén, no, no me gusta.
Nada de fotos de comida, no sé, es que yo quiero hablar con un señor, no con una paella.
Nada de tíos demasiado buenos, no me lo creo.
Nada de fotos de santos o vírgenes, no me veo.
Pies en la playa, no.
Foto del mandao, como que no.
Fotos hechas en el baño, pues no,  mire usted, sobre todo si veo el espejo sucio.
Nada de fotos delante de la cama, con la cama deshecha, noooooo.
Nada de fotos con la ex, joder, esto es básico.


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Bien, una vez pasado el filtro de la imagen, pasamos a ver el perfil.

No me molan los que dicen que han estudiado en la Universidad de la vida; mira chico, de verdad, mi filtro no es que tengas o no estudios, pero no me quieras contar que te has formao en la calle, porque a mí también, cuando salí de la Universidad, (la de hacer exámenes) me echaron a la calle, así que, en la calle estamos todos.
Nada de “quedamos y lo descubrirás”, no tío, dímelo ahora pa saber si pierdo el tiempo o no contigo.
No, al me gusta leer y estoy viendo unas faltas de ortografía que me sangran los ojos.
No al me gusta jugar y el morbo y la aventura, suelen ser unos mataos y no dan la talla.
No a los que veo demasiado jóvenes.
No a los que viven muy lejos.
No a los que ponen en el perfil que no tienen empleo (lo siento)
No a los que se llaman todomagic, fantasy, lavidaesuna, momentosdeplacer, sadista, conóceme, o grey.


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En fin que,  para cuando me vengo a decidir al primer mensaje, ya he descartado unos 60 perfiles.
Y llega el mensajito, aquí ya hay de todo; el que quiere quedar esa misma tarde, el que te hace un chascarrillo (por mí esto vale), el que te propone un trío con su señora, el que parece interesante (y no te lo terminas de creer),  y el que te cuenta que está a punto de entrar en el supermercado comprar algo pa cenar.

Al final, después de una durísima selección, le das tu número a alguien, aquí pueden pasar tres cosas:

-El sujeto en cuestión no para de insistir para verte ese mismo día, te manda memes, fotos de flores, te da los buenos días, las buenas tardes y las buenas noches, hasta que tú,  por agotamiento mental,  lo bloqueas, porque las mariposas ni se inmutan.


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-Las mariposas inician apenas un vuelo rasante de reconocimiento uinsss casi, te mola un poco, pero el señorito te cuenta sus infortunios y tristezas (que parece que tu chat es el muro de las lamentaciones), y por más que intentas, no hay forma ni de quedar, ni de que diga una sola palabra a la que agarrarte,  para subirte a esa nube de amó que lleva diez años en stand by, y, cuando se ha curado de la depresión,  desaparece de tu vida y se va de copas sin ti.


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-Tienes la inmensa fortuna de que medio te haga tilín, (aquí tu amiga juega un papel fundamental: te convence de que te gusta)  y quedas con él, no te termina de emocionar, pero sigues el juego, por si acaso, en algún momento,  las mariposas se mueven, pero nada, no hay manera, las mariposas está muertas y para cuando deciden resucitar,  el muchacho  ha desaparecido.

¿Eres exigente? Me preguntó una vez uno de ellos, bueno, yo creo que no: he dejado pasar una camisa rosa fucsia, unos zapatos de punta y he mirado para otro lado cuando he visto una falta de ortografía, tan exigente no soy, ¿no?

Pues nada, aquí acaba (de momento) mi periplo por las webs del ligoteo.


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lunes, 9 de octubre de 2017

Adiós.

"Te digo adiós, y acaso te quiero todavía.
Quizás no he de olvidarte, pero te digo adiós. 
No sé si me quisiste, no sé si te quería.
O tal vez nos quisimos demasiado los dos.
Este cariño triste, y apasionado, y loco,
me lo sembré en el alma para quererte a ti. 
No sé si te amé mucho,  no sé si te amé poco; 
pero sí sé que nunca volveré a amar así.
Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo, 
y el corazón me dice que no te olvidaré;
pero, al quedarme solo, sabiendo que te pierdo,
tal vez empiezo a amarte como jamás te amé. 
Te digo adiós, y acaso, con esta despedida,
mi más hermoso sueño muere dentro de mí.
Pero te digo adiós, para toda la vida,
aunque toda la vida siga pensando en ti."

José Ángel Buesa




miércoles, 4 de octubre de 2017

Imagine

"Los estadounidenses son libres, en resumen, de estar en desacuerdo con la ley, pero no de desobedecerla. Pues en un gobierno de leyes y no de hombres, ningún hombre, por muy prominente o poderoso que sea, y ninguna turba por más rebelde o turbulenta que sea, tiene derecho a desafiar a un tribunal de justicia. Si este país llegara al punto en que cualquier hombre o grupo de hombres por la fuerza o la amenaza de la fuerza pudiera desafiar largamente los mandamientos de nuestros tribunales y nuestra Constitución, entonces ninguna ley estaría libre de duda, ningún juez estaría seguro de su mandato, y ningún ciudadano estaría a salvo de sus vecinos"





Estaría bien que,  por una vez,  nos pusiéramos de acuerdo todos los españoles, que,  por una vez, lúcharamos todos del mismo lado, que , por una vez, en España hubiera unidad en cuanto al deseo de restablecer la paz social.





martes, 3 de octubre de 2017

Quiero!!!!!!!!!!!!!

Ando un poco perdida últimamente y es que, aparte de no tener mucho tiempo, he estado reflexionando sobre todas esas cosas que no terminaban de encajar en mi vida (más de las que creía)
Y he llegado a la conclusión de que me sobraban cuerpostristes, también gente tóxica, (vamos el gilipuertas de toda la vida) y muchas víctimas de sí mismos.
Me he marcado una especie de  apartheid  con el victimismo, un si no vas a sumar, por lo menos no restes, un pírate que estoy mu loca y te doy con el tacón, un los focos a mi persona, por una vez  y me he quedao tan pancha.
Soy una persona alegre por definición,  y tanto lidiar con infortunios ajenos me estaba passando una absurda factura en forma de malestar emocional, por no decir mala baba generalizada.
He decidido que nunca es tarde para marcar un punto de inflexión y empezar a crear un nuevo hábito: el de mirar por mi salud mental, y dejar que cada uno se busque (y pague) su terapia.
Y para celebrarlo, me voy a hacer unos regalitos a mí misma, que no se compran, ni se venden en las  tiendas (pero que creo que me merezco):
Quiero una palabra de ánimo real
Quiero un ¿cómo estás?  de corazón
Quiero una copa de vino junto al mar.
Quiero una confidencia a media voz.
Quiero un abrazo de los que te reinician.
Quiero unas risas en una calle cualquiera, de una ciudad cualquiera.
Quiero ese buenos días, que me pone las pilas.
Quiero bailar hasta que duelan los pies que decía Cansino Iglesias, o hasta que el cuerpo me pida la amputación, como única vía de escape.
Quiero buen humor.
Quiero gente brillante cerca.
Quiero  mirarte  y que tú me estés  mirando.
Quiero pisar hojas secas en el parque.
Quiero la indolencia de los 13 y la libertad de los 20.
Quiero Luz.
Quiero Paz.
Quiero “morir con una mano en el corazón”, como dice esta canción que os dejo.
Quiero....



viernes, 8 de septiembre de 2017

Estoy arrastrá


Festivo local y trabajando.
Me muero de frío, mis compis no tienen compasión con mi escasa grasa corporal.


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Mi vástago está sumido en un silencio sepulcral con el resto del mundo, de vez en cuando lo interrumpe para hablarlo todo junto y todo a mí.
Hay días que me siento incapaz de seguir sus conversaciones, me pierdo, estoy mayor.
No termino de hacerme con el peinado de mi último corte de pelo, me veo raruna.
Me han dicho que me hace mayor.
Me quiero morir.
Estoy rodeada de gente que se queja por todo, me canso.
Me desaparecen los pacientes y encima me siento como si hubiera abandonao a un perro en una gasolinera.


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Mi nivel de hijoputismo está flojo, hay que apretar.


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Me duelen las rodillas, a ver si voy a tener artrosis o algo, ¿no?
Me apeo de la vida un ratito, que estoy agotá
Me voy a tener que ir (obligada que yo no quiero) de copas o algo.

miércoles, 30 de agosto de 2017

Modificando conductas

Si buscas resultados distintos no hagas siempre lo mismo.
 Albert Einstein



Todos queremos cambios en nuestras vidas, pero no estamos dispuestos a cambiar nada para llegar a los objetivos  que,  con más o menos acierto,  nos hemos autoimpuesto.
Si todo lo que hacemos nos lleva siempre al mismo bucle de acontecimientos,  igual deberíamos modificar algo.
Pongo un ejemplo clarificador de las contradiciones en las que incurre servidora y de la  consecuente espiral infinita de dramas: 
Llevo toooooooooodo el verano quejándome, como la perfecta loca de manual que soy, porque la puñetera ley de la atracción ha decidido premiarme con unos cuantos pacientes que pasan por el consultorio sin cita previa, sin abonar las consultas, (ni siquiera en forma de copa de vino) y  que, encima, no me hacen reír.
Y digo yo, lo mismo debería aniquilar a la Elena Francis que habita en mi cuerpo serrano, y dejar espacio a una Leticia Sabater con un ojo a la virulé, que lo da todo en la pista de baile,  vestida únicamente con unas bragas y un sujetador de brilli-brilli, al ritmo de la salchipapa o el pepinazo y declararme a mí misma en  rebeldía alegando que tengo la misma profundidad que un charco.
O también podría ser una borde y decir: “mira rey, es mu triste todo lo que me cuentas, y lo siento desde la profundidad de mis interiores, concretamente desde el intestino delgado,  pero yo lo que quiero es un Kiko Rivera de la vida, que vale que es feo, pero que seguramente es gracioso, o por lo menos me lleva a locales de moda”.
Puedo ser yo la víctima y protagonizar un drama cada día, así les hago luz de gas a mis pacientess, evito que me cuenten penas.
Puedo hacerme la sueca,  y decir que  no entiendo el castellano.
Puedo fingir  que me he dado un golpe en la cabeza y que he perdido la memoria a corto plazo.
Puedo huir del país.
Puedo irme al monte a una cabaña, sin teléfono, sin tablet, si portátil, sin luz, ni agua...(bueno luz y agua, sí, coño, que no tengo culpa de ná)
Puedo meterme en un convento, dedicarme la vida contemplativa, y garantizarme así la vía directa con las altas esferas celestiales.
Puedo bloquear a los sujetos en cuestión.
Puedo cambiar de identidad.
Puedo, ...puedo…puedo decirle a la Madre Teresa que me habla desde el fondo de mi mente (creo que viene de ahí), que haga el favor de dejarme un poquito en paz, que a lo único que aspiro en este momento de mi vida es a reírme ( y mucho, no me importa arrugarme como una pasa si es de risa).
Puedo decir que tengo una caja de zapatos con recortes de prensa de Maria josé Cantudo, por ejemplo, y que me encierren en una clínica.
Y también puedo estudiar, convertirme en psicoterapeuta profesional (he contemplado la opción de falsear un titulito, pero no quiero terminar como la Panto)  y ganarle dinero a las horas de terapia.
Admito sugerencias, si están dentro de los límites de la legalidad, mejor, si no, tampoco pasa nada, que ya a estas alturas el que parezcaunaccidente no me parece del todo mal.

martes, 29 de agosto de 2017

Oinssss

Expresiones que killing me softly.

Yo es que soy así: ¿de gilipollas?, ¿de idiota?, ¿de qué?

Estoy siendo sincero: una cosa es ser sincero y otra es ser un joputa, los sincericidios están sobrevalorados.

¿Estás con la regla, no?: vale chaval, lo mío es una vez al mes, lo tuyo es a  diario, anormal.

¿Te has caído?,  no, es que a veces me tiro al suelo pa ver si está fresquito.


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Te lo dije..: Sí, no has hecho otra cosa más que predecir fatalismos, pero es que lo tengo que ver yo sola.

Yo, por ejemplo…: no,  la gente que se pone de ejemplo de buen comportamiento, me mata.

¿Te he despertado?: no tío, son las tres de la madrugada, trabajo en un rato, pero estaba contando estrellas.


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¡Anda qué bien que me habéis llamado!; pues si no lo hemos hecho, por algo será.

¡A ver si nos vemos!: si me quieres ver, sólo tienes que llamarme con fecha y hora (y por favor:
 a ver, no haber)

Bueno, take it easy: ya, de momento, no voy a hacerlo, porque con esa observación,  me acabas de acelerar un poco más.



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Pasa, no merece la pena: vaaale, puede que para ti no, y hasta puede que,  para mí tampoco en unos días, pero hoy me da la gana de que me importe.

Anda, que tampoco es pa tanto: es pa lo que a mí me salga de la peineta,  ¿estamos?


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Saldrá bien para la próxima: no me cabe duda, pero yo quería que saliera bien, esta vez, no la siguiente, ¡esta!.

Tienes mala cara, ¿no has dormido?: y tú tienes cara de tonto ¿lo eres?


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Te estás quedando muy flaca, ¿no?: bueno, ya te alimentas tú por los dos, no hace falta que engorde mucho más.

Bajar pa´bajo, subir pa´rriba, entrar pa´dentro, salir pa´fuera, ¿alguien da más?

viernes, 25 de agosto de 2017

Estoy intensita...

Esta madrugada,  me desperté y llovía: como  adelanto del otoño, que con esto del cambio climático, aún tardará en llegar. Me ha sobrevenido como una especie de desesperanza, como de vertiginoso vacío que me ha hecho pensar, nada, un segundo, pero me ha dejado una especie de huequito en el corazón.
Os aviso que estoy  aprendiendo a ser un poco dramaqueen, porque lo de ser  fuerte y  muy digna me está trayendo como recompensa, una suerte de señores que acuden a mí como el que acude a una terapia, para contarme tristezas varias, y luego pirarse de copas sin la terapeuta ( y yo no he firmao nada de no tener relaciones con pacientes ni ). La verdad es que estoy un poquito hasta chichi de oir desventuras laborales, problemas emocionales y ansiedades varias,  de personajes que luego desaparecen como el Guadina,  para volver a aparecer cuando están amargaos (el término moderno de esto es gosthling). "chicos, os informo que conozco todas vuestras basuras emocionales, no me toquéis las narices, que tengo pa largar, lo más grande.
Pues eso, que se acabó lo de ir de repartiendo luz, y pasamos al modo dama de las camelias (estoy intensita, hoy)
Aquí mi maestra:  nunca, nunca hay que perder el glamú, por muy dramático que sea el momento:





Siempre me gustó el otoño: los olores, los colores, las vueltas, la limpieza que trae la lluvia  y  el tranquilizador  regreso a la rutina. Debo confesar que, aunque me haya pillado desprevenida, ya tengo ganas de tener a mi vástago en casa, de abrigarme un poco, de cambiar de escenario, de estrenar aromas, del refugio inigualable de una confidencia cuando ya  la tarde se esconde.

El verano ha estado lleno de risas, de copas de vino bien acompañada, de excursiones  por el campo y paseos por la mar ( que diría Alberti), pero en lo personal, es posible que me haya permitido un lujo que pocas veces me permito: esperar,  y eso nunca es una buena idea.
Pero, me pueden las ganas,  me repito como una mantra, las acertadas palabras de Antoine de Saint-Exupéry Es una locura odiar a todas las rosas sólo porque una te pinchó. Renunciar a todos tus sueños sólo porque uno de ellos no se cumplió” y se me pasa el cabreo, y me rio, porque es la única forma que conozco de salir indemne de todo.


Aún me quedan muchos fines de semana de DESPASITO, ( no puedo con la vida) por los chiringuitos de la provincia, de risas y de momentos estelares con los amigos,  pero el pequeño adelanto otoñal,  me ha devuelto las ganas de alejarme un poco, de apartarme de los escenarios (como las artistas), de la catarsis que supone la retirada,  para  renovar esperanzas,  melodías y sonrisas.

Como en el mundo real no me quedan vacaciones, mi escapada va a ser mental; decía Karen en Memorias de África “el viajero mental no necesita equipaje”, pues me voy, ligera de equipaje, a Ngong Hills, Kenya, África. Pero no me voy sola, me llevo en un gramófono la música de Mozart, como Denys Finch y la desgarradora y tierna historia  de Cometas en el cielo - Khaled Hosseini.

Y me llevo la memoria, para guardar para siempre los colores de África.








 ¿Alguien puede mejorar el plan?