martes, 27 de agosto de 2019

Yo era zen.


Tengo un problema, uno muy gordo (bueno, algunos más) pero el que hoy me ocupa, es que la inactividad me destroza la vida.
Agosto en la oficina es un mes muy aburrido, el 01 de enero de 2020 a las doce y un minuto,  estaré conectada al servidor  via remotil, con un  matasuegras,  el pie derecho adelantado,  un anillo en la copa,  las bragas rojas y  las uvas a medio tragar,  pillando el mes entero  de vacaciones, antes de que me lo quiten.


Salvo que tenga millones de cosas que hacer, no puedo estar sentada más de diez minutos, (siendo generosa), no puedo: me estreso, me falta el aire, me pica todo y me dan ganas de llorar.
Como ahora hay poca cosa, estoy al borde del colapso nervioso, se me mueve una pierna compulsivamente,  me pican la cara, los brazos y la espalda, me debato entre pegarle  a alguien, o irme  al patio a dar unas carreritas.




Yo me voy con estas dos de fiesta a quemar ansiedades:






lunes, 26 de agosto de 2019

Una de listas



De cosas por hacer, que, sorprendentemente, me dan una pereza máxima.











-Eliminar el mamarracho de mani-pedi que me he hecho el finde.
Lo que yo entiendo por pintarse  las uñas es, básicamente, pintar desde la primera falange hasta la yema del dedo para luego  repasar con un bastoncillo impregando en quitaesmaltes, y llevarme en el intento la parte buena.
Volver a empezar.
Volver a salirme.
Volver con el bastocillo.
Y así hasta el infinito, o hasta que, decido dejar las uñas sin pintar, (o con la manicura que se haría mi sobrina  mientras pedalea y merienda a la vez).



- Hacer comidas y cenas, todo el rato,  en un bucle infinito y agotador.


- Ser capaz de hacerme un selfie estival (tipo atardecer bonito) en el que salga mona ( por lo menos no como si acabara de atracar un banco, o fuese a cantar sarandonga) y ponerlo en Instagram (o algo, que si no lo hago, parece que no salgo de casa ).





- Frotarme la pulpa de una hoja de aloe por los achicharramientos del fin de semana (que mal huele el aloe, por cierto).
-Ordenar el armario de los productos de  limpiar de la cocina y eso significa tirar todo lo que he comprado por un impulso de los que me dan cuando leo foros de limpieza (ya, mu jevi todo).

-  Aprender a bloquear las  llamadas a horas intempestivas de las compañías de telefonía. Llaman cuando estoy en un  placentero estado de  sopor cercano al sueño, y me dejan al borde del micro infarto. Nunca contesto, pero si lo hago es para mandarlos amablemente al carajo, hasta que me canse y me de por matar a alguien, que estoy mu loca.
- Aprender a no tomarme las acciones u omisiones del prójimo como algo personal.
- Llevar a reciclar la montaña de catálogos y papeles que tengo encima de la mesa, me van a sepultar.

- Intentar volver a ser sociable, que estoy de un "no tengo ganas expansión social" que no hay quien me aguante.



- Tomar ese café o mejor,  almozar con superami, porque se nos acumulan las novedades y a este paso vamos a tener que irnos de acampada para contarnos todo.




- Medir las cortinas, tapizar las sillas, pulir el suelo (aquí puede pasar cualquier cosa, lo mismo me llevo un mueble por delante, que me meto en casa de mi vecina).









Seguramente hay mil cosas más, pero por hoy ya he pensado mucho.

Un bonus: escuchar en bucle esta canción, hasta que la odie.





Y esta....







viernes, 23 de agosto de 2019

Y que no se acaba



El verano se me está haciendo largo de cojones.
La jornada intensiva me está matando, (no me cuesta levantarme temprano, lo que me cuesta es acostarme antes de las doce).
Definitivamente, el madrugón europeo es incompatible con nuestro trasnochar español.









No dormir me hostiliza con el mundo, todo me viene mal, la mañana se ralentiza y me subo por las paredes (mucho), y no, no concibo la idea de meterme en la cama a las 21:30 como si fuera sueca.












El adolescente  ha decidido que,  ya que para el curso que viene tiene intención de currar desde el primer día, va hibernar todo el verano (esto implica de doce a catorce horas de tumbing en el salón y el resto de cama).
De momento, está haciendo acopio de energías, atrincherado en el sofá (ese que no voy a cambiar hasta que no se vaya a clase) bebiendo refrescos de cola y engullendo toda suerte de helados, donuts, y guarrerías varias.






Al hilo de esto, me mata llegar a casa y encontrármela como si se hubiera celebrado un encuentro gamer: cables, auriculares, juegos, cargadores, restos de chocolatinas y latas de refresco, como si la habitaran cinco adolescentes casposos, en vez de uno guapo y normal.
Me hidrato la piel  como si me dispusiera a deslizarme por el suelo hasta llegar a la cama, pero a los diez minutos tengo los brazos y los pies  como una mojama. Esto igual es de la edad, pero en invierno disimula.
Me ahogo un poco casi todos los días y espero que la llegada de las primeras lluvias, (por favor, por favor, que llueva ya) aplaque las alergias, que cualquier día me da un chungo.
Aunque soy disfrutona en general, este año el chunga-chunga  chiringuitil empieza a cansarme. Soy de las suertudas que disfruta del verano en verano y del invierno en invierno, pero este año estoy saturada.
La falta de acción en el curro,  me está causando ansiedad y me está saliendo un alien en la parte superior de la espalda, que me va a costar horas de rehabilitación y masajes dolorosos. Es raro que no hacer nada me duela más que no parar, pero soy un poco  intensita.

Quiero que llegue el frío, estoy harta de que se me escurran los pies en las sandalias, de que el levante me deje el suelo de casa crunchi las 24 horas, de la anarquía de horarios, de las horas inactivas de la siesta porque no hay cojones de hacer nada, de  ver  fotos de espaldas mirando al mar en Instagram, de las noches a medio dormir y de que  mis plantas demanden riego diario, que no me da la vida.


El frío me recuerda a aquellos sábados que nos lanzábamos a la calle en falda corta y sin abrigo para lucir tipín y nos metíamos en la cama con los pies helados después de un colacao calentito.
A las noches en vela en temporada de exámenes.
A los cafés eternos en El gallo azul en las vísperas de Navidad.


Me recuerda a caminar para el insti con superami, sin sacar las manos de los bolsillos y con la bufanda tapándome toda la cara, mientras nos partíamos de la risa, porque íbamos forrados de ropa y no podíamos ni andar.
A las exposiciones de pintura en los Claustros, no porque nos interesaran, sino porque era una excusa para escaparnos de clase.
A la primera navidad del adolescente.
A salir a buscar musgo para el belén.
A tardes de manta, chocolate y libro.
A los domingos de arroz (que no siempre salía) en el campo.
A los mostos, al ajo campero con rabanitos y a la berza.


Es muy probable que, cuando llegue el frío, escriba diciendo que me quiero pasear en bikini por la playa, pero últimamente, soy pura contradicción y pura queja, igual cuando vuelva al horario español de persona humana, vuelvo al modo zen.




lunes, 19 de agosto de 2019

I need a hero...



Estoy en una etapa en la que todo me viene  mal.

Toda la vida he sido abanderada del buenrollismo, de la tolerancia y del diálogo aunque sea besuguil. Intento ponerme siempre en la piel del otro y  procuro observar los hechos desde todos los puntos de vista posibles, para no juzgar mal. Pero de un tiempo a esta parte, no sé si estoy rodeada de gilipollas, he perdido mis capacidades empáticas o las hormonas peri-pre-menopáusicas están jugando a cogerme por el pelo y revolearme en el barro del hastío y de la mala hostia, porque he rebasado, de largo,  mi límite de aguantar idioteces sin matar al prójimo.




Como el niño del sexto sentido,  que en ocasiones veía muertos, yo,  en ocasiones, veo gente normal y respetable, siendo el resto de la humanidad ( o al menos la parte de la humanidad que tengo a mano) un puñao de idiotas, envidiosos, a los que una mierda de cargo se les ha agarrao al cerebro impidiéndoles pensar con claridad.




No hay nada más tonto que un pringao con un carguito, ni nada más absurdo que el grupo de descerebraos que secundan las diatribas del idiota de turno, y desde luego tampoco hay  nada más ridículo, que el estado de ansiedad que me genera estar rodeada de envidiosos, pagados de sí mismos, con su séquito de anormales incorporao.









Se supone que soy zen, soy una persona equilibrada, coherente y feliz por definición,  pero que hay cosas que harían salir del nirvana al mismísimo Buda.







En este momento (ando corta de sueño, tengo un dolor de cabeza horquillil y se me caen los mocos),  veo muy difícil que se me pase la indignación con una meditación, más que centrarme en la luz, tendría que convertirme en luz. Podría probar a cantarme unos mantras, pero, dejando aparte el hecho de que es muy problable que me pongan una camisa de fuerza y me lleven a un centro de esos bonitos, no me iba a servir de mucho. Esto se soluciona con una pasti, o en su defecto, con dos copas (quien dice dos, dice tres o cuatro),  pero como a la vuelta del sueño narcótico que proporciona la química, me iba a encontrar con los mismos idiotas hablando y los mismos palmeros jaleando, que se me caen las neuronas de leer tonterías y me están saliendo arrugas de cabrearme tanto, mi solución en un un mundo ideal,  es  aniquilar (literalmente: asesinato en serie, intoxicación masiva o suicidio colectivo) el/los problema/s, pero igual termino encerrada en un sitio,  "en el que yo no elegí estar",que diría miPanto,  así que, contrato a alguien (un héroe que lo haga por mí). O me tomo unas copas con unas pastis, y me pego un viajecito astral al Tibet o algo, puede que con algún tipo de hongo, lo consiga, ¿no?.

Mientras encuentro las setas alucinógneas que me acerquen a un estado de pasotismo tal, que no me moleste la existencia de los idiotas que han tenido a bien acompañarme en mi deambular por  la vida,  me apeo de la vida, de los grupos-foros de personajes absurdos y de las chocheras de la gente que no tiene nada que hacer.

 ¡Hasta luego mari Carmen!










Y busco, imploro un héroe, que me ayuda o a cargarme al prójimo o a olvidarme del mismo (del prójimo).







viernes, 9 de agosto de 2019

Más flamenquito y olé.


Lo que me gusta el flamenco y el asquito que le voy a coger.
Vivir  cerca de museos, bodegas y jardines divinos, está genial,  por lo general la zona es muy tranquila, vamos tranquila de escuchar a mi vecina hablar con el perro,  (el día que el perro conteste, me da un síncope, de momento, afortunadamente, no hace ni el intento).


Pero, hete aquí,  que de repente, se han sacado de la bendita manga una Bienal de flamenco. Que está muy bien, al fin y al cabo, Jerez es la cuna del flamenco y potencia el turismo y bla, bla, bla..
Lo que no me contaron,  es que iba a ser al lado de mi casa, ni que iba a poder escuchar el cante, las palmas y hasta el taconeo, ni tampoco que cada vez que estuviera a punto de dormirme iba a despertarme al borde del infarto, con un quejío o unos olés,  durante los próximos noseyacuantos días.
Estoy cansada, no tengo sueño, porque tengo una especie de vigilia yonquil, provocada por litros de café, pero vamos, que en cuanto me bajen los niveles de cafeína, me dejaré caer en la fotocopiadora, que siempre me devuelve un cálido abrazo,  y de paso, compenso la temperatura glaciar con la que, han tenido a bien obsequiarme  mis compañeros por ser viernes.
Resultado de imagen de emoji flamenca whatsappNo sé si fingir un vahído o una descomposición estomacal para salir corriendo,  a inducirme a mi misma a un coma silencioso y celestial.
Presiento que voy a a ver pasar a la flamenca del whatsapp from one moment to another y me va a invitar a una fiesta esta noche

miércoles, 7 de agosto de 2019

La alarma


En  lo que va de semana,   misteriosamente, (leáse móvil en el bolso sin bloquear) se ha desactivado la alarma del móvil  dos veces, dos, y dos veces, dos, he llegado tarde al trabajo ( esto significa que he llegado bien un día, una estadística tristemente suceptible de ser mejorada).





Como creo firmemente en las señales, estoy convencida de que el Universo me está diciendo : " no madrugues taaaanto, chiquillaaaaa, que no es buenooooo".
Así que, tomo nota del mensaje y me siento a esperar a ver si es que el destino me depara un cambio de horario o un cupón premiado
  ( esto lo veo difícil, porque no compro, pero me lo puedo encontrar, o me lo pueden regalar, ¿no?).
 Mientras me hago millonaria, o me regalan una horita más de sueño,  voy al chino a comprar un despertador de los de toda la vida , con doble campana,  por si acaso, además de andar por la vida torpeando, también me estoy quedando sorda.

martes, 6 de agosto de 2019

El coche, ese eterno bebé.


Digamos, que me saqué el carnet de conducir porque era lo que tocaba, pero no es, ni de lejos, ni de cerca,  lo que más ilusión me ha hecho en la vida. 
Digamos, que no me gusta conducir, no es que lo odie, pero no me gusta. 
Digamos, que mi condena es tener que hacerlo todos los días.
Todo lo relacionado con el mundo del motor me exaspera mucho, muchisímo (en plan vena palpitante a punto de estallar), ver una avería en potencia, saca lo peor de mi, me siento esclavizada.  Para mi tener un coche,  es como tener un bebé, que nunca crece, al que no terminan de salirle los dientes, y que nunca aprende ni a comer solo,  ni a explicarte lo que le duele.
Así que,  las personas que no somos expertas en motores, que no tenemos línea directa con Aramis Fuster, y no nos gusta ni mucho ni poco "cuidar" del coche, terminamos por meter en un buscador de internet consultas del tipo " se enciende una luz amarillita" o " mi coche hace un ruido raro tipo clac clac"  así en plan kamikaze, sin miedo a las respuestas, por evitar la visita al taller.
Si cuentas en un foro que crees tienes una avería porque el motor hace un  ruidito,   te pueden contestar desde que el motor está en las últimas,  ve pidiendo el crédito a cofidis, porque no va a sobrevivir,  hasta que subas el volumen de la radio,  para no enterarte del ruido y seguir viviendo en paz.
Se me ha encendido una luz (bueno, a mi no, al coche) y (esta me la sé) es la presión de los neumáticos, el caso es que, los reviso, los lleno y se vuelve a encender, hago lo que pone en el manual, lo que dicen en internet y lo que me dicta el sentido común, pero no funciona.
He entrado en un foro de coches muy famoso, y me dicen que resetee y ahora no sé si debería resetearme yo o al cuadro de mandos.
El manchego me presiona sutilmente (o no) para que vaya al taller, pero me he empeñado en arreglarlo yo sola.
Hay por  ahí un tutorial  de un muchacho que explica como hacer el reseteo, para que no vuelva a pasar, no parece muy difícil, claro que, tampoco parece fácil.
De vuelta al foro he visto cosas tan disparatadas como estas y me he desviado de mi propósito que es encontrar una solución online.

Bueno, soy un usuario bastante asiduo a abrir temas de extraterrestres en este nuestro foro. Investigar y leer sobre esto para mi es un hobby que me encanta y el cual empecé desde hace años. Desde entonces comencé con el tema y a día de hoy sigo en mis ratos libres cuando me apetece.

Y ahora vengo a compartir los hechos que me resultan más relevantes sobre el fenómeno OVNI porque por muy objetivo que intento ser no puedo evitar sentirme totalmente convencido de que estamos siendo visitados y vigilados por seres inteligentes no procedentes de nuestro planeta. Así que empiezo con el recopilatorio (intentaré ponerlos en orden cronológico y resumir los puntos importantes):



-Hilo de los avistamientos más relevantes del mundo en orden cronológico (en construcción, futuro link).

Hola shurs, creo que tengo hemorroides aunque no es muy molesto ni sangra ni me pica demasiado, pero tengo un pequeño bulto en el ojete que noto al caminarm ayer lo palpé y está como inflamado. He defecado bien y sin complicaciones.
Ayer me compré una crema rectal para la zona pero no veo mucha mejoría. Nunca antes las había padecido por lo que desconozco su evolución.
Esta tarde me acercaré al medico para que le de un vistazo aunque no sea la mejor vista posible

 Alguien mas con simptomas similares?

Me voy de viaje de aqui dos semanas y no quiero que suponga un inconveniente.

Salu2

Así que, me debato entre seguir un hilo de avistamientos extraterrestres, explicarle al de las hemorrides que las hemorroides, como los piojos,  se sufren en silencio,  y que toda esa información sobre sus defecaciones, sobraba, o seguir probando a poner aire en los neumáticos vestida de blanco, haciendo una asana de yoga mientras entono un mantra de prosperidad y esparzo unos polvitos de cuerno de unicornio azul.
Después de muchos, variados y siempre frustrados intentos, he decidido, soltando espumarajos por la boca y al borde del derrame cerebral, llamar al taller. Tengo cita mañana, pero me temo que esto es como ir al dentista : vas a hacerte una limpieza, y sales con un par de puentes y un diente de oro.Lo mismo salgo con cuatro ruedas nuevas, que con la carrocería pintada de amarillo y un tubo de escape con lucecitas.
En fin, que por si no fuera bastante drama trabajar en agosto, voy a perder una tarde de no hacer nada en casa,  para pasarla en un taller, un sitio en el que se podrían estar acordando de tres o cuatro generaciones pasadas, presentes y futuras  de mi persona en arameo antiguo,  y no me iba a enterar de nada.
Me llevaré al traductor no sea que me vendan un casco para una moto que no tengo.