Carta de agradecimiento (a mi misma)
Me agradezco a mí misma las veces que no me resigné.
Cuando no abandoné.
Cuando no me rendí.
Cuando lloré en silencio y puse buena cara.
Agradezco la constancia, la perseverancia, la renuncia y la no renuncia.
Me doy las gracias por ser quien soy, porque soy quien quiero ser.
Estoy agradecida a mí misma por ser fiel a mi forma de entender la vida, por cuidarme para poder cuidar, por no haberme vendido.
Me doy las gracias por ser capaz de ser madre y padre, por haber transmitido valores y educación, porque cuando las cosas se hacen con amor, con mucho amor, salen bien
Me siento orgullosa de no ser palmera de nadie, pese a que eso me coloque en una posición menos cómoda.
Agradezco los desvelos por ser, las ganas de seguir siendo: la lucha.
Me siento agradecida por tener la capacidad de mantenerme estable, incluso cuando todo se complica.
Las lágrimas, las risas, las ganas de abandonar, las de comerme el mundo, el desconsuelo, la rabia, el optimismo, el pesimismo, la poesía, las luces, las sombras, la debacle, el renacimiento…
Todo soy yo.
Todo forma parte de mi bagaje vital y doy todo por bueno, porque eso me da paz.



Hay que quererse, tenemos dos brazos muy serviciales, una mente prodigiosa, y un valor que cuando ponemos a prueba lo supera todo. Me gusta tu carta. Abrazos
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