viernes, 30 de julio de 2010

El elefante encadenado.

Este es un cuento de Jorge Bucay que suelo leerle a mi hijo. Supongo que no comprende el mensaje, pero estoy convencida de que se quedará en su subconsciente, y algún día recordará aquél cuento de aquél elefante...
Porque a veces, simplemente, sólo hay que atreverse a romper cadenas.

Cuando yo era chico me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. También a mí como a otros, después me enteré, me llamaba la atención el elefante. Durante la función, la enorme bestia hacía despliegue de su peso, tamaño y fuerza descomunal... pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas a una pequeña estaca clavada en el suelo.
Sin embargo, la estaca era sólo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa me parecía obvio que ese animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza, podría, con facilidad, arrancar la estaca y huir.
El misterio es evidente:
¿Qué lo mantiene entonces?
¿Por qué no huye?
Cuando tenía cinco o seis años, yo todavía confiaba en la sabiduría de los grandes. Pregunté entonces a algún maestro, a algún padre, o a algún tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapa porque estaba amaestrado.
Hice entonces la pregunta obvia:
–Si está amaestrado ¿por qué lo encadenan?
No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente.
Con el tiempo me olvidé del misterio del elefante y la estaca... y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho la misma pregunta.
Hace algunos años descubrí que por suerte para mí alguien había sido lo bastante sabio como para encontrar la respuesta:
El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy, muy pequeño.
Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca.
Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo no pudo.
La estaca era ciertamente muy fuerte para él.
Juraría que se durmió agotado y que al día siguiente volvió a probar, y también al otro y al que le seguía...
Hasta que un día, un terrible día para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino.
Este elefante enorme y poderoso, que vemos en el circo, no escapa porque cree –pobre– que NO PUEDE.
Él tiene registro y recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia que sintió poco después de nacer.
Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese registro.
Jamás... jamás... intentó poner a prueba su fuerza otra vez...
Vamos por el mundo atados a cientos de estacas que nos restan libertad... condicionados por el recuerdo de «no puedo»...
Tu única manera de saber, es intentar de nuevo poniendo en el intento todo tu corazón...


JORGE BUCAY

jueves, 29 de julio de 2010

Peripecias en las peluquerias II.De cómo una llanita me oxigenó la cabeza.

Estaba yo pasando el fin de semana con una amiga en Algeciras, para el sábado teníamos una fiesta de blanco, y claro, éramos jóvenes y seguramente sufríamos de tanorexia, porque éstabamos a un paso de ser las hijas de Kunta Kinte, y aún queríamos ir a la playa, por si en el transcurso de la mañana se nos iba el color.
Cuando salimos a la calle, con las mochilas, las sillas, la sombrilla y todo el kit playa, vimos que del suelo se levantaba como una espiral de polvo y de hojas y de todo...Yo no entiendo mucho de estas cosas, pero si en el pueblo hacía viento, en Tarifa, que es a dónde íbamos (por aquello de hacer top less, sin encontarnos con todo el mundo) íbamos a salir volando.
Así que, descartamos el tema playa y nos fuimos con nuestras mochilas a Gibraltar a comprar chocolate y algunas cosas más. Estuvimos dando un paseo y cuando estábamos en una plaza, o en la única plaza, se nos acercó una llanita que era prima de una amiga de mi amiga se puso a hablar con nosotras y nos contó que había abierto una peluquería (en el salón de su casa).
Fuimos con ella, la muchacha tenía mucho interés en enseñarnos cómo había quedado su nuevo lugar de trabajo y nosotras no teníamos nada que hacer.
Entramos. Estaba todo como en tonos rosas y lavanda, muy cursi, mucho. Es que cuando intento recordarlo, veo una mancha rosa y poco más. Había puesto un vinilo en la pared con la silueta de una cabeza (como la de la señorita Pepis) y un letrero que decía : Magic Dream Hairdresser
A pesar de la pinta que tenía aquello, nosotras nos dejamos peinar: la idea de ir a la fiesta con el pelo liso por una vez, era lo suficientemente atractiva para olvidar todo lo demás.
Nos propuso hacernos las Magic mesha (ese acento llanito) y nos dejamos, ¿pero por qué nos dejamos?. Yo pensaba que por ser magic se iban a iluminar o algo, cómo esas figuritas de la Virgen de Fátima que se iluminan en la oscuridad, pero eran mechas normales, de las de agua oxigenada que terminan quedando naranjas.
Nos puso un gorro de plástico de esos como de ducha y empezó a sacar mechones de pelo con una aguja de hacer croché, ¡¡ La leche que le dieron a la Rosa Mar, que daño!!. Después de tanto sufrimiento, nos puso una copita de vino dulce para que el color subiera mejor (no, nunca supe la relación y todavía la desconozco). Claro, con la tontería de que las magic mesha no subían de una pasamos a dos y de dos a tres, vamos que salimos de allí, casi albinas y como la jaca del duque.
El caso es que, fuimos a la fiesta, muy morenitas ( a pesar de no haber ido a la playa), vestiditas de blanco, con cierto dolorcillo de cabeza y más rubias que la Madonna, porque Rosa Mar no nos puso mechas, ¡nos pintó la cabeza entera! (ella también se tomó el vino dulce).
Lo que sí me quedó claro, es que con los peluqueros británicos no me entiendo muy bien, me quedo con los del suelo patrio, ¡siempre será menos dañino!.

miércoles, 28 de julio de 2010

El extraño caso de las hombreras y el médico guapetón.

Como parece que tanta fiebre ochentera va a traer como consecuencia la vuelta de las hombreras, voy a relatar algo que pasó hace mucho tiempo y que aún hoy (después de veinte años), me sigue provocando pesadillas.
A mediados de los ochenta,como todos recordamos, llevar hombreras era tan necesario como lucir cardado, no se salía a la calle sin unas que estuvieran a un paso de las protecciones que utilizan los jugadores de fútbol americano.
Las solíamos llevar con cualquier camisa, camiseta, polo o chaqueta, cualquier cosa. ¿El secreto? unos velcros que hacían que se quedaran enganchadas a la prenda.
A veces, y según el tipo de tejido, el velcro no servía para nada, ahí es dónde entra en funcionamiento la imaginación de la usuaria. Los alfileres o imperdidibles enganchados a la ropa , suponían la forma más simple de resolver la dificultad.
Una mañana que tenía que hacerme una radiografía, nos fuimos mis hombreras, mis alfileres y yo, muy temprano al centro de salud. Cuando entré en la sala, me dijeron que me quitara la ropa interior, pero que podía pasar con el polo puesto (no pensé en ningún momento en desprenderme de mis hombreras,pegadas a mí y al polo con alfileres). Al terminar me pidieron que esperara. Y esperé. Esperé y esperé mucho rato, veía cómo a gente que había entrado después le daban el sobre marrón y se iban. Y seguía esperando, cuando ví a un muchacho monísimo con su bata blanca (impecable) entrar por la puerta por la que yo había salido. Paso un rato más y una enfemera me llamó. Entré. En una mesa estaban el guapo, la enfermera y el celador, y en esa especie de pizarra luminosa una radiografía rarísima como dos pinchos enormes a la altura de los hombros. Todo el mundo la miraba con cara de. "Esto es raro, raro..."
Me dijeron que me sentara y me hicieron partícipe de su preocupación: No sabían lo que eran esos pinchos.De repente (unos dos minutos eternos) la enfermera me mira las enormes hombreras y me dice:
- ¿Cómo las llevas sujetas?
- Con alfileres, dije con un hilo de voz (entre la presión del momento y los ojos verdes de el de la bata blanca impecable,no podía ni hablar).
El resto, os lo podéis imaginar: yo como una amapola, todo el mundo riéndose de mí y de mis hombreras y la dichosa radiografía con los pinchos, colgada, expuesta a que cualquiera que entrara pudiera verla.
No hace falta que diga, que ese día supuso para mí el fin de una era: la de las hombreras, infame símbolo de lo más hortera de los ochenta.

martes, 27 de julio de 2010

Mis peripecias en las peluquerias I.

Puede parecer muy fácil ir a una peluquería y decirle al peluquero o peluquera:
" Quiero que me haga esto", pero, no es tan sencillo.
Vamos por partes: mi pelo es rizado, lo cual limita, y bastante, los cambios de look. Aunque a mí la verdad es que me igual, tan pronto me corto el pelo a riesgo de parecer una cebolla, que me hago un peinadito con el que me parezco sospechosamente a Angela Channing (lo mismo soy su hija secreta,de ella y del chino, que buena herencia me hubieran dejado, ¿no?).
Bueno, a lo que iba : lo de explicar lo que quieres en una peluquería, requiere su tiempo y su dósis de paciencia e imaginación. ¿Quién no ha ido a la pelu con la foto de Jennifer Aniston o de Meg Ryan?.
La historia que voy a contar ocurrió hace muchos años y la he recordado hoy, porque ayer por la tarde se la conté a mi sobrina de once años y le hizo mucha gracia.
En aquellos locos años, yo vivía en Londres, fue una etapa muy cool, y muy muy loca. Iba un día leyendo en el metro, una de esas publicaciones gratuítas, cuando ví un anuncio que decía : " Cambio de look, gratis", daban un número de teléfono y no se me ocurrió otra cosa que llamar. Me atendió una señorita,y me preguntó si quería lo mismo o new look, a lo que yo sin dudar dije: "New look", me dió una dirección, una hora y una referencia (a mi no me extrañó nada de todo esto, ya digo que fue un etapa muy loca).
Pues bien, llegó el gran día: tomé el metro y me planté dónde me dijeron , le dí la referencia a una chica o a un chico, porque el aspecto no lo aclaró demasiado, me pusieron una capa y me mandaron en un ascensor transparente para arriba. El edificio estaba decorado en negro y plata (yo, que iba de muy moderna, no me extrañé de nada, no quería quedar conmigo misma de cateta). Me sentaron en una silla muy de diseño, pero incomodísma y llegó un italiano que podía medir metro y medio, con un traductor por si acaso no lo entendíamos (el hombre no se manejaba muy bien en inglés) y me preguntó otra vez, y volví a insistir que new look, (yo sabía lo que significaba, pero pensé que se limitaría a ponerme unas mechas o algo). Al italiano se le pusieron los ojos en blanco y como poseído empezó a cortar y cortar, yo me dejé: no quería dejar pasar la oportunidad de llevar un peinado super cool y made in London , porque tenía previsto un viaje a España unos días después.
No contento con la hazaña del corte, al italiano o al traductor o al que barría, que lo mismo daba, se le ocurrió que podían pintarme el pelo.
- Sí, sí ¿por qué no?.
¡Pues porque no hija, porque no!. Me pintaron el pelo de rojo, pero no rojo caoba, rojo rojo, muy rojo. Cuando salí de allí, todo el mundo me decía que estaba muy bien, claro, eran ingleses, estilistas y los artífIces del jodío new look, ¿que iban a decir?.
Yo, que no podía creerme cómo me había dejado hacer eso, iba mirándome en todos los espejos del metro y de la calle, no daba crédito : ¡era los más parecido a una cerillita con vida que había visto nunca!. Debo confesar que, en el fondo, viví una especie de sensación de libertad. Estuve de compras (un tinte marrón, no podía presentarme así en mi casa ) por Oxford Street, y nadie me miraba ( lo mismito que si hubiera estado en la calle Larga). Ilusa de mí, pensé que si me lavaba el pelo muchas veces, el color se iría. Me hicieron falta dos tintes y muchos lavados para disimularlo. Yo es que no aprendo, eso mismo me pasó con un tinte azul que me puse para una fiesta en el Hippodrome, (es que fue un época muy divertida) y tardé tres semanas en quitar los reflejos azules.
Cuando llegué a Jerez, con el pelo super corto y medio rojo, a mi madre casi le da algo (me había puesto un pendiente de imán en la nariz para desviar la atención del pelo), casi me deshereda en el momento.
A la mañana siguiente , tenía en mi mesa una cita con la peluquera de mi madre (ella no se anda con rodeos).
En la segunda parte, os contaré lo de las "magic mechas" en Gibraltar y lo del moldeador (sí, sí un moldeador) en una peluquería rarísima del centro de Jerez.
**El peinado venía a ser algo así pero en rojo, salvando claro está, las distancias con la modelo.

lunes, 26 de julio de 2010

La noche ya no me confunde.

He decidido reincorporarme a la "vida nocturna" ( para quitarme el sambenito de rarita) y hacer un poco de expansión social (que si no,mi hermana me riñe). Si a la Duquesa de Alba le ha salido un noviete, a mí cualquier día me sale algo.
Pues bien,para empezar con mi nueva alocada vida de adolescente, entrando en la década de los cuarenta, (ay dios mío!) la semana pasada quedé con mi único amigo soltero, y mis amigas las felices separadas. Una de ellas está living la vida loca (sospechamos que algo tiene) desde que firmó los papeles, ya parará, la otra estuvo casi tres años de duelo,y ahora está como yo, empezando a salir.
Llamaremos a la primera Marifiestas y la segunda Dolorosa. Pues bien, Dolorosa y yo quedamos con el soltero y nos fuimos con otra soltera (un poco triste la muchacha) de tapas por los jereles. El cuadro era pa verlo, Marifiestas andaba por ahí, por esos mundos de Dios (seguimos sospechando que con un muchacho). Cuando terminamos, nos fuimos para otro sitio, dónde estaban otra soltera (absolutamente desesperada), otra separada más (ambas en una especie de curso o taller o algo de autoestima) y otra que dice que es abogada, pero que nadie ha visto nunca trabajar, que llevaba incorporado a un maromo que había conocido el viernes.
El panorama no podía ser más triste, yo veía cómo los jovenzuelos y las jovenzuelas nos miraban con la misma carita que le poníamos nosotras a los vejestorios que frecuentaban los locales de moda cuando éramos más jóvenes.
A todo esto, mi amiga Dolorosa, la infeliz soltera y las que iban al curso de auoestima, andaban con el periscopio puesto a ver que veían (nada, que ya había mirado yo) . Pero allí estaban ellas, muy tiesas, sentadas en los taburetes, dando melenazos y poniendo ojitos en busca de algún macho que captara las sutiles señales.
Y yo, que veía la escena desde fuera con mi amigo el soltero, me sentía un poco ridícula: a estas alturas y en estos fregaos!!, pero claro, me tenía que integrar.
En fin, que cómo todo puede empeorar, fuimos al Kapote, lugar de culto para todo desesperao o desesperá que se precie. Aquí ya no hay reglas, ni emisión de señales, ni nada, todo vale. Me retiré un momento de mi amigo el soltero (vamos que se fue al baño), y en menos de un minuto ya tenía a un puretilla, soltando:
-Te he estao obzervando, y.... bueno, yo ej que zoy de poca palabra...(dijo, levantado una ceja al más puro estilo anuncio de Brummel).
- Y yo de ninguna, le espeté, y me fuí al amparo de mis amigas, que me dijeron que el muchacho no estaba mal.
- ¿ Qué muchacho?- dije yo, si tenía por lo menos 50 años!
- ¿Y tú? me dijeron las del curso de autoestima.
Casi les pido que me apunten con ellas al curso, me quedé descompuesta. ¿Esto es lo que me espera?, yo casi que me quedo como estoy, si me tiene que pasar algo interesante, ya me pasará, ¿no?, en el Mercadona, en el trabajo (lo dudo , el panorama es chungo, chungo), en el taller, en el colegio del niño...
Bueno, después de que varios muchachitos nos entraran con la verborrea propia de altas horas de la madrugada, cambiamos a otro sitio, el Lacre, si, si podía ser peor!! .
Yo creo que estoy mayor o algo: no se oía nada, no se podía hablar, ni bailar, ni pedir en la barra, de verdad, ¿eh? , ¡que dura es la fama!...Estuvimos unos cinco minutos, los suficientes para perder a las del curso de autoestima y a la abogada del maromo. Miré a mi amigo el soltero, (nos conocemos hace más de veinte años), él me miró a mí, y...
_ Nos vamos, esto es insoportable
Y nos fuimos. Me reí mucho, porque iba con gente con la que siempre me lo he pasado muy bien, pero, definitivamente, esto no es lo que ando buscando, no sé, después de todo me rio, pero...¡hay que ver cómo está el patio!.
A Dolorosa, la han captado las del curso de autoestima y ahora son tres luchando por salir de super marcha y estar hasta el último momento (que nunca se sabe) y comprobar así, los resultados del curso. Lo último, es que quieren ir a El Palmar, ¿qué se me ha perdío a mí en El Palmar?.
Yo creo, que me voy con mi amigo el soltero de tapas o al cine... algo que vaya más con mi edad y mis circunstancias ( no sé un binguito o algo, ¿no?).
Ya os seguiré contando...

viernes, 23 de julio de 2010

La canción del verano.

Nunca ha entendido por qué hay una canción del verano, y no hay una canción de la primavera o del otoño. La canción del verano es esa que nos parece divertida en julio, y que cantamos a voz en grito mientras hacemos un gazpacho o vamos a la playa en agosto, pero que aborrecemos en septiembre. ¿Por qué los programas de radio fórmula deciden machacarnos con la canción del verano?,¿ es una especie de experimento colectivo?.
Enumero algunos ejemplos de tan ilustre galardón:
- Georgie Dann : el hombre-anuncio del Just for men,amenaza cada año, con taladrarnos el cerebro cantando un estribillo machacón que, aunque parezca imposible, desde los tiempos de "La Barbacoa" va empeorando notablemente.
-Las Ketchup: ya han vuelto al Zara de Córdoba, pero estas tres hermanitas, sí que nos pusieron a prueba aquél año con el "Aserejé", que cruz!!.
- Aquél que hacía "agropop", el del corral, sin comentarios.
- King África: disfrazado de no se sabe muy bien qué cantando "La Bomba", no sé yo si comentar algo...
- Bisbal : dando pataditas al aire mientras implora " ¡Ave María!", ¡contenta tiene que estar María!.
- Papá levante.:"Me pongo colorá",(y yo, y yo, de pensar que con dos tintitos hasta esto se canta y se baila).
- "Mueve tu cu-cú", ¿ que decir del hijo de la Missiego que desapareció como la madre?.
Alguien que quiere gobernar el mundo para hacer el mal, quiere enviarnos mensajes ocultos en las canciones para dejarnos las neuronas martirizás . No puede ser otra cosa.
Y este año, el "Waka-waka", este verano, no llegamos a septiembre para aborrecerla.
Ya ha pasado el mundial,ya somos campeones, ya que la Shakira cante otra cosita (si sabe o puede) y vamos a dejar las murallas, y África y todo lo demás, antes de que el recuerdo del mundial vaya asociado a una canción machacona y nos resulte incómodo pensar en este increíble acontecimiento (¡pa una vez que ganamos algo!).
¡¡Un poquito de por favor que yo ya no puedo más!!

jueves, 22 de julio de 2010

Bagad café

En medio del desierto de Mohave -en Estados Unidos-, una mujer alemana, Jasmine, y su marido tienen una fuerte discusión. Ella se baja del coche, coge la maleta y llega a un sucio bar de carretera, el Bagdad Café, regentado por una mujer negra llamada Brenda. Jasmine se instala allí y, poco a poco, entabla amistad con los clientes habituales. Entre ellos se encuentra un antiguo decorador de Hollywood, empeñado en retratar a la alemana. Mientras, ésta consigue transformar el destartalado local en un lugar muy popular, donde cada noche, se dará cita numerosa clientela.

Dirigida por Percy Adlon en 1987, la cinta pasó sin mucha pena, y sin mucha gloria.El argumento, poco creible, está estructurado a base de pequeños detalles, por eso merece la pena verla más de una vez. EL tiempo transcurre lento y está contada a media voz, como en su susurro, la increíble voz de Jevetta Steele da un halo mágico a la cinta que sin esta canción, perdería una buena parte de su esencia.


martes, 20 de julio de 2010

La importancia de un bikini.

Al principio de los principios, yo era seguidora de Gran Hermano,pero como la cosa derivó en un puñado de jóvenes, y no tan jóvenes, ávidos de fama, dejé de verlo.
En pasadas ediciones, he visto algo de Superviventes, pero esto empieza a ser más de lo mismo: las pruebas están bien, el hecho de vivir en condiciones extremas también, pero cada vez se da más cobertura a los enfrentamientos propios de la convivencia, del hambre y de las ganas de famoseo, que a la superviviencia. . En temporadas anteriores, ha ganado,eso creo, el que mejor sabía convivir y demostraba ser mejor superviviente (ese Nilo Manrique con ese pelo largo ,pescando..), pero ahora, esto es un Gran Hermano desde una isla: de nuevo broncas, afán de protagonismo y más broncas. Esto tampoco es tan raro, los supervivientes son famosos venidos a menos, que buscan polémicas para hacerse platós.
El caso es que, ( ya estoy como las abuelas, me voy por las ramas) Eva González no salía, como su antecesora en estas lides Paula Vázquez, en bikini. La presentadora había optado por no enseñar su anatomía para presentar un programa y a mi me pareció muy bien. Nadie protestaba porque Mario Picazo no saliera en bañador de leopardo, ¿no?. Pues no entiendo por qué el atuendo de Eva es motivo de discursión, ¿de verdad hace falta que salga en mini traje de baño?. Ella, ha intentado no valerse de su cuerpo para disimular otras carencias: falta de naturalidad, voz a veces estridente (le falta aprender a modular un poco), falta de espontaniedad, falta en fin, de tablas. Pero todo se aprende y si han confiado en ella por algo será,¿no? . Claro que, viniendo de la cadena de las "mama chicho", lo mismo en su contrato decía que en una conexión como mínimo tenía que ir en bikini. Y digo yo, si hubieran mandado a la Isla a Rosa Benito, ¿alguien hubiera pedido que se pusiera ligerita de ropa?.
Me ha decepcionado esta chica, no lo necesitaba, admiré la valiente decisión de salir vestida, pero al final ha caido y ha salido con poca ropa, ¡como si estuviéramos en los años del destape!
Nadie espera que una reportera que conecta con la playa salga en bikini, nadie espera que un comentarista taurino se vista de luces y salga al ruedo ¿por qué esta señorita tiene que salir en bikini?.
Y volvemos a lo de siempre ¿ acaso una mujer guapa no tiene derecho a ser valorada únicamente por su trabajo?. Si Mª Antonia Iglesias hubiera sido la pareja de un internacional y estuviera cubriendo el mundial, ¿ la habrían criticado?. Seguramente a nadie se le hubiera ocurrido pensar que estaba desconcentrado a su pareja. Pues es muy triste que estemos todavía así.

lunes, 19 de julio de 2010

Cambiar las cosas.


Ando pensando cómo sería todo si pudiera viajar en el tiempo y cambiar las cosas que no me han gustado. He fantaseado sobre la posibilidad de evitar algunas experiencias complicadas de mi vida, y he llegado a la conclusión de que como lo que más me preocupa es la felicidad de mi hijo, y veo que es muy feliz, a pesar de que su padre y yo estemos separados, no me gustaría volver atrás para cambiar nada.
Me subiría en los mismos trenes, me bajaría en las mismas estaciones, tendría los mismos amigos, me dejaría engañar las mismas veces. Porque mi vida es la que tengo, si me he equivocado, lo he hecho yo.
Me martirizaba mucho pensar que las consecuencias de mis errores las pudiera pagar mi hijo, pero es un niño sano, listo, feliz, y maravilloso, y goza del cariño de sus padres por separado. Él ve en nosotros respeto y cordialidad, así que creo que me quedo como estoy, por si acaso las consecuencias de cambiar algo son catastróficas (virgencita, virgencita...) . Además, mi vida me gusta tal y como es ahora, porque es mía, y si esto es lo que tengo que vivir, ¡adelante!, no quiero cambiar nada, si cambiara algo ya no sería mi vida, sería la vida de otra persona, y yo no quiero ser otra persona.
Mi experiencia vital ha forjado mi carácter, soy quien soy por lo que he vivido y aunque tenga momentos de bajón (como todo el mundo) me gusta mi vida y me gusto yo.
Si pudiera viajar en el tiempo, me limitaría a comtemplar a mi hijo recién nacido, en la cuna del hospital, lo llevaría al colegio por primera vez, volvería a los veranos de mi infancia, a las Navidades en las que mis hermanos y yo jurábamos haber visto a los Reyes Magos por el pasillo, volvería, en definitiva, para observar y revivir los momentos maravillosos que guardo, como un tesoro, en mi corazón.

lunes, 12 de julio de 2010

Diez cosas que me han gustado del mundial.


Nunca pensé que iba a ser capaz de opinar, y mucho menos de escribir, sobre fútbol,pero no me voy a referir al juego en sí ( no me atrevo). Voy a enumerar las cosas que, desde la más profunda de las ignorancias, y como espectadora de tan magno acontecimiento, me han emocionado:
- La marea roja que ha sido y es una afición limpia, grande, sin revanchismos políticos.
- La unidad del país, la falta absoluta de nacionalismos, por mucho que unos cuantos políticos no quieran verlo.
- Las banderas, las hemos sacado a la calle, a los balcones, sin complejos, sin tabues, sin miedo a ser englobados en ningún grupo político.
- El equipo, que ha jugado como un verdadero equipo, sin estrellitas individuales.
- El seleccionador, prudente,templado, ajeno a críticas y polémicas, enorme!.
- La humildad y la deportividad ante el juego sucio de los holandeses, geniales, todos!
- La ilusión de todos los españoles (nos hemos olvidado del paro y de la crisis).
- La respuesta unánime de los compañeros de Sara Carbonero, cuando ha sido blanco de absurdas críticas.
- Y lo mejor, de lo mejor: el beso de Iker a Sara ,yo quiero uno! (un beso y un Iker). BRAVO!!.

viernes, 9 de julio de 2010

Alivio de luto.


No sé nada de fútbol, pero nada de nada. No sé cuando se pita un penalti,ni cuando hay fuera de juego.Pero sé que,de momento, la selección nacional está demostrando cierta superioridad con respecto al resto, eso es lo que dicen los comentaristas,lo cual crea muchas y muy buenas expectativas. Hoy sé, con la resaca de lo vivido, que la gente está ilusionada antes la increible posibilidad de ganar un mundial ( y parece que Paul , el pulpo se ha manifestado a favor de España) .He oído en un programa de radio, que el país que se lleve tan preciado trofeo a casa, saldrá antes de la crisis. Bueno, tiene cierta lógica, aunque me parece un atrevimiento, porque no vas y te compras un coche porque tu país gane un mundial y el hecho de que compremos más cervezas en el mercadona o salgamos a celebrar el triunfo, no nos va a sacar de la crisis. Pero está claro que, por unas semanas, la mayoría estamos ilusionados, hemos dejado de hablar de paro, de crisis, de bajadas de sueldos (incluso de Belén Esteban) para hablar de algo más trivial: la final del mundial de fútbol.
Hablar de crisis exclusivamente en todos los informativos y programas de actualidad, provoca cierta psicósis colectiva que empeora y mucho las cosas.
En estos días, hemos podido ver otros rostros en los informativos, otras expresiones dibujadas en las caras de los españoles: ilusión, felicidad,alegría desbordante, emoción, y eso, en estos tiempos que corren, no está nada mal. No sé si saldremos antes de la crisis, pero nos vamos a olvidar de ella unos días.Soñar es gratis, y este sueño está punto de hacerse realidad, así que, gracias a los que están haciendo posible este alivio de luto.

miércoles, 7 de julio de 2010

Verano, verano.

Que está aquí el verano,lo supimos desde el mismo fatídico instante en el que la siempre sencilla Anita Obregón, posó cual sirena recién salida del mar, para todo el que quisiera fotografiarla, que ella es muy estrella y lo que le sobran son flashes.
Lo que no podíamos imaginar, ni siquiera en nuestras peores pesadillas, es que el destino nos depararía la desagradable visión de el ex de la Pantoja en calzoncillos blancos. Como si no fuera suficiente aventura intentar dormir con las altas temperaturas del verano del sur, ahora tenemos que tratar de convivir con la esperpéntica imagen del ex-edil paseando su oronda y fofa anatomía por las playas españolas. Si la indeleble visión de Julián no es suficiente motivo para no poder conciliar el sueño, aqui lanzo otras cuestiones que me llevan rondando, desde que tuve la fortuna de clavar en mis retinas la imagen que ya no podré borrar jamás: Este señor que aún tiene unas sesenta causas pendientes con la justicia, que se ha llevado el dinero de los contribuyentes, ¿no se le cae la puñetera cara de la verguenza?, ¿cómo es posible que el mamarracho este se vaya de vacaciones, y nosotros los que trabajamos no podamos salir? ¿ por qué se le da cobertura mediática a este impresentable? ¿no debería apelar a la prudencia y no hacer apología del derroche?
Lo peor es que, (aunque parezca imposible esto puede empeorar) según ha anunciado Lidia Lozano ( no se yo viniendo de la resucita muertos) hay unas fotos del, de momento ex presidiario, desnudito en la cubierta de un yate, a lo Conde Lequio, en busca del mejor postor.Que digo yo, que lo que esconde el Conde no estaba mal,pero que nada mal, pero lo que esconde Julián, escondidito debería quedar. Pues avisados estamos, si queremos volver a conciliar el sueño, lo mejor será salir del país.
Ay! verano, verano!.

domingo, 4 de julio de 2010

Aquellos maravillosos años.




En estos dias estivales, estoy haciendo una especie de retrospectiva a mi pasado.He pensado en visitar el pueblo en el que pasé parte de mi infancia. He vivido en muchos lugares antes de este, y en unos cuantos después, pero de ningún otro sitio guardo tantos y tan buenos recuerdos.
Añoro aquellos plácidos veranos en el pueblo, antes de que mi padre, en su empeño por pasar las vacaciones viajando, nos metiera a los cuatro en el coche (sin sillitas y sin cinturones detrás) y nos llevara de gira por todo el país o nos llevara a Estepona.
Recuerdo la pasión por los misterios que teníamos todas las de mi pandilla. Estábamos convencidas de que viviamos rodeadas de fenómenos paranormales y si no había nada, nos lo inventábamos.
No. Nunca viví una experiencia extrasensorial, me hubiera encantado, pero no se nos apareció ni La Virgen María,ni la abuela difunta de ninguna de nosotras,por más invocaciones que haciamos.En el colegio siempre había alguna niña que había visto a su tia muerta o a una prima que murió al nacer,y que ni siquiera conocía, al abuelo que murió en Alemania, en la puerta de su habitación o junto a la cama. También estaban las que oían voces, pero yo (y sé que mis amigas tampoco) nunca ví ni oí nada (por más que lo intenté).
Solíamos ir a jugar a casa de Neli, era una muy grande y antigua, allí teníamos más posibilidades de encontrar algún espíritu que tuviera intención de decirnos algo. Mi casa era el piso que estaba encima del banco dónde trabajaba mi padre, como era nuevo y no tenía pasillos oscuros, no invitaba a las apariciones.
La casa de mi amiga, tenía una habitación cerrada y pasar por la puerta era una completa aventura porque teníamos la teoría de que la difunta abuela,no se había ido de allí, y nos espiaba, por eso siempre pasábamos cantando a voz en grito. Un día, la puerta estaba abierta, como éramos cuatro, hicimos gala de una enorme valentía y entramos.Soportamos el pánico colectivo durante cuatro o cinco segundos, antes de salir corriendo histéricas, jurando que habíamos visto una sombra.
En aquellos felices días yo ya era un ave nocturna, me costaba dormir, así que recuerdo haber visto amanecer muchas mañanas desde el balcón de la salita. Me sentaba, sacaba los pies por la barandilla, me quedaba mirando a los tejados, y veía salir el sol .Era un momento espectacular cuando el cielo se teñía de un suave color naranja. Creo que si lo intentara, podría pintar de memoria los tejados, el color del cielo,la luz...algún día lo haré, cuando rescate mis aperos de pintar del trastero dónde están los restos del naufragio.
Entonces, cuando salía el sol, olía en mi calle a pan recién sacado del horno y a café recién hecho. Normalmente,en esos días de madrugón, me quedaba dormida a las diez de la mañana y mi madre se enfadaba muchísimo, porque en mi casa en verano, se hacía tarea.
Desde la cocina se veía caer la tarde,me encantaba cenar en la terraza, mi madre tenía muchas macetas y la brisa levantaba un perfume suave y dulzón a la vez.Por las tardes, en la panadería de al lado de mi casa hacían magdalenas y brazos de gitano y olía por toda la calle a bizcocho , crema y canela.
Como nunca cejaba en mi empeño de vivir un momento paranormal, juro que una mañana,cuando estaba sentada en la cocina desayunando, ví algo ovalado y gris oscuro en el cielo, estuvo un momento y se fué, pero nadie me creyó.

En el pueblo había un castillo y en verano hacíamos excursiones. La leyenda (en todos los pueblos hay una) contaba( o por lo menos esto es de lo que consigo acordarme) que allí habitaba el espíritu de una mujer que fue terriblemente infeliz, porque murió encerrada y que en verano cada año, sale una noche como un alma en pena por el pueblo (la historia era algo así). Contaban también, que siempre estaba en la ventana de la torre que es dónde vivió y murió encerrrada por su marido. Mis amigas juraban haberla visto, y yo que nunca la ví,también dije más de una vez que efectivamente podía verla con claridad en la ventana.(Era la única del grupo que no tenía experiencias paranormales, y no lo podía reconocer).

A mediados de los setenta, disfrazarse con cualquier cosa y beber casera de cola mojando patatas fritas , era una super fiesta, robar peritas o melocotones en el campo de cualquier vecino, era una gran aventura, hacer una excursión a cualquier sitio para merendar era un planazo, fingir que habias tenido una visión , te convertía en el héroe de la pandilla por unos días, tener una foto antigua de niños y mirarla un rato sin pestañear, era un atrevimiento porque nos daban miedo esos niños que parecían hablarnos desde el papel

Eran otros tiempos,ni mejores ni peores, pero los niños de entonces exigíamos menos, respetábamos más, éramos un poco más libres, un poco más inocentes,podíamos jugar en la calle, aprendímos a subir en bicicleta antes, sin casco y sin rodilleras, fuimos los primeros en ver verano azul, teníamos sólo un canal de televisión y nos sobraba, bebíamos agua en las fuentes públicas (y no pillábamos nada malo),nos caíamos,nos sangraba la naríz o la frente y seguíamos jugando,no nos preocupaba que nuestra ropa fuera o no de marca,no teníamos ni idea de lo que era un móvil o un ordenador, eso era ciencia ficción,jugábamos y reíamos hasta muy tarde en las noches de verano, cuando nos daban un helado era de vainilla, fresa,nata o chocolate, no había nada más, pero nos encantaba, éramos en definitiva,felices.