lunes, 7 de noviembre de 2016

Esos románticos

¿En qué momento de la historia de la Humanidad se desvirtuó tanto el término “romanticismo”?
El romanticismo es un movimiento   que comienza  en Alemania  y Reino Unido en el siglo XVIII, como reacción frente a racionalismo  de la Ilustración, anteponiendo los sentimientos por encima de todo.
Esta corriente cultural,  que  tiene la persecución de la libertad como única meta existencial,  y caminar por la senda de la vida  persiguiendo  un sueño, rompe con la tradición clasicista basada  en un conjunto de reglas estereotipadas, promueve el yo como entidad autónoma (frente a la Universalidad existente) y concibe al poeta como un demiurgo que vive en una continua nostalgia por todo lo que ha perdido en el camino.
Como la libertad auténtica es una búsqueda constante en los románticos, cabe pensar que son incuestionables las características revolucionarias de los prohombres del romanticismo.
Autores con Lord Byron, Edgar Allan Poe, Goethe, Víctor Hugo o  los patrios Bécquer, Larra o Espronceda, poco o nada tienen que ver con esta mierda actual de concepto de romanticismo (sensiblero, arrebatado, novelesco…).
Hay quien opina que el mismo Napoleón fue un romántico, puede  ser, al fin y al cabo, perseguía un sueño de libertad, ¿no? (que luego se le fuera de las manos, es otra cosa).

Y  digo con conocimiento de causa, que este concepto actual de autores románticos y de romanticismo en general, es una auténtica basura. 
He  leído algunas cosas (bueno, lo he intentado) de las actuales románticas:
Megan Maxwell (infumable),
Noelia Amarillo (me deja sin respiración),
Anna Casanovas (petardazo total)
Se nos escapa algo, ¿no?.  Algo ha pasado en mitad de los tiempos, que ha adulterado un prolífico movimiento, hasta transformarlo en  cuatro condicionantes patéticos, que creemos que son una muestra del más puro e incondicional sentimiento de amor.











Con el paso de los años, (y con la inestimable ayuda de los medios, centros comerciales y grandes compañías) nos hemos quedado con que el romanticismo es un señor hortera y trasnochado que te regala un ramo de flores (esto está bien si te gustan las flores muertas) sin ningún motivo, celebrar el día de San Valentín con una cena con velitas, un perfume con un anuncio complicadísimo que huele a pachuli que marea, o un galán galopando  por la playa a lomos de un caballo blanco, en un maravilloso atardecer.

Si después de buscarte un novio romántico, no te ha dado un subidón de azúcar, y no has muerto del empacho, estás preparada para aceptar en tu vida a uno normal, que demuestre menos mariconadas y que se siente  contigo  a leer a los verdaderos románticos, esos que imprimen una pizca gótica en sus obras, esos que se dejan la vida por un ideal, los que vivieron inmersos en la más dulce y profunda melancolía.
¡Feliz Lunes!

4 comentarios:

  1. No me había detenido en disquisiciones sobre el romanticismo ¿Será que lo tengo olvidado? Un abrazo

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    1. bueno, ya también, pero estoy rodeada de románticos y románticas..o será por la falta del mismo?????

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  2. me voy bien ya que he aprendido cosas que quizas sabia pero no las recordaba
    un abrazo y gracias

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  3. Del XVIII al XXI hay un largo trecho y el asuntechi giro a ser practico en las cuestiones del amor.

    Abrazos

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Comentando que no criticando.