sábado, 16 de abril de 2011

La marcha atrás.


Cuando me estaba sacando el carnet de conducir, mi padre me llevaba al aparcamiento de al lado del Circuito para hacer prácticas. Un día, se empeñó en que recorriera todo el parking marcha atrás, yo que no estaba muy puesta en esto de ir para atrás, le dije:

- Total si sólo hace falta para aparcar..., además con la cabeza girada, me duele el cuello, y no veo bien, y además...ains!.

A pesar de mis protestas, tuve que hacerlo. El coche empezó a girar y girar como una peonza ¡que mareo!, yo no sabía que hacer y no acertaba a pararlo, el almuerzo amenazaba con salir de mi cuerpo disparado y mientras mi padre me decía, empezando a peder los nervios:

Endereza, pero endereza, leche!

- Claro, cómo si fuera tan fácil, ¿ para que lado? ay, ay, que no sé que hacer...

Al final, después de un rato, acerté a parar el coche y quedarme muy quieta, estaba mareada, como si me hubiera subido a la noria después de media de Tio Pepe...ay! que malita estaba!!

- Anda si esto de la marcha atrás no sirve nada más que aparcar, ¿cuándo voy a tener que recorrer tantos metros así?. Dije yo, con los ojos como Marujita.

Mi padre, que es especialista en predicciones nefastas y acierta siempre (él encarna a la perfección aquello de si algo puede salir mal, saldrá mal) me dió por toda respuesta:

- Tú imaginaté que te metes en una calle estrecha detrás de un camión y no puedes dar la vuelta, y el camión pincha o tiene una avería...

- Pues doy la vuelta.

-No puedes, la calle es muy estrecha.

- Marcha atrás no se debe..

- La policia está allí y te indica que tienes que salir así, además , hasta que no salgas tú, los demás no pueden y se están impacientando.

-Pues le digo al policía que yo no puedo, que me haga el favor.

-..........( esta parte es irreproducible).

Total, que le dí la razón y pensé que con no meterme en una calle estrecha detrás de un camión, tenía bastante.

Pero claro de estas reflexiones de juventud, han pasado muchos años, y ayer tuve la brillante idea de entrar en la calle Santo Domingo detrás de un camión.

Veo que se para, hay un todo terreno delante, se ve humo, sale el conductor, se masca la tragedia.. ay! no puede ser verdad!, las tres y media de la tarde, un calor pa morirse, y yo aquí atascada, tal y como había planeado (que no vaticinado) mi padre.... Pasan unos minutos, la gente se impacienta, la grúa que no llega, la del todo terreno, que decide que nos vayamos todos marcha atrás...¡no!,¡no puede ser!.

Pues sí, podía ser, de hecho , así fué. Allí estaba yo, dando volantazos como una loca, el coche parecía tener voluntad propia y se iba para los lados, un señor mayor, de los que vigilan las obras, me decía: ¡endereza, endereza...!, y yo que ya tenía la cara descompuesta y las cervicales machacás me iba incorporando poco, a poco a la Calle Paúl, mientras recordaba: Tú imaginaté que te metes en una calle estrecha detrás de un camión y no puedes dar la vuelta, y el camión pincha o tiene una avería...

miércoles, 13 de abril de 2011

Viajar en el tiempo.


Me he engachado a una serie de Antena 3, "Downton Abbey", por esta temporada ha terminado, pero ha estado más que digna. Ahora nos quieren colar otra " Arriba y Abajo", no está mal, pero me quedo con la primera.

Ayer cuando estaba más sola que Paola viendo la tele, llegué a la conclusión de que si tuviera la posibilidad de viajar en el tiempo, viajaría a la Inglaterra del Rey Jorge V, antes de la guerra. Un época en la que las mujeres de vestian con sus mejores galas cada noche para cenar, por supuesto pediría estar en el lado de los señores, que me sirvieran la cena, tener invitados todas las noches, que el hecho de casar a las niñas fuera una prioridad en la familia, bueno de esto último no estoy muy segura. Eso de que las jovencitas casaderas acudieran a Londres para la temporada, y recibir invitaciones de desconocidos y tener que ser amable con todos, es más o menos lo mismo que ir al Kapote un fin de semana, sólo que se pierden un poco las formas, ¿no?. Las hijas que comenzaban a acudir a los bailes eran las debutantes, pero ¿qué pasaba si la señorita en cuestión pasaba temporada tras temporada acudiendo a eventos sociales y no se casaba?.

Lo mismo que ahora más o menos, ¿no?, con la diferencia de que en aquella época podías achacar la falta de invitaciones al hecho de no haberlas recibido de la persona adecuada, o a no haber estado presente en todos los bailes, a las intrigas de las demás, en fin, que se podía derivar la culpa, ahora si no ligas, el problema es tuyo, y sólo tuyo, y si dices que no era el adecuado quedas de materialista.

Así que, a pesar de que hubiera tenido que pasar por el incómodo trance de haber sido expuesta como mercancía en la temporada de Londres, me gustaría haber vivido esa época, al menos si no me salía novio podía echarle la culpa a alguien y no tendría más preocupaciones que montar a caballo, pasear y estar lista para la temporada. En esos años lo que ahora es prosaico y vulgar podía ser tremendamente glamuroso y excitante.