miércoles, 27 de febrero de 2019

Crisis de una majara tirando pa madurita.Parte II




Seguimos con la temática “Crisis de la edad adulta”, es pa llorar, lo sé, pero a mí,  mis minidramas  me hacen partirme de la risa (a veces, otras veces me dan ganas de llorar).
En aras de reconciliarme con  mi pelo y cuidar, hidratar y nutrir mis  rizos, (toda la vida pensando que un poco de acondicionador bastaba), he decidido probar El método  (esta    esta Aliciada ya os la he contado).








Pues  me puse una especie de mejunje de aceite, miel y mascarilla,   y para que penetrara mejor, me envolví la cabeza  con un film de cocina  y me puse a planchar ¿os imagináis el cuadro ,no?
Mi hijo,  en su línea  pasotil-yoenemimundoypunto,  se queda tan pancho, ni se inmuta, nada de nada, ni un levantamiento de ceja,  (como el que lleva toda la vida  viéndome con la cabeza envuelta en plástico de cocina), y yo esperando algún tipo de reacción pa no sentirme invisible,  le pregunto:

- ¿No me vas a preguntar por qué llevo el pelo embardurnao y metío en un film?
A lo que el niño,  impertérrito y sin mover un solo músculo,  me contesta:

-Ainns yo que sé, pensé que era una movida de las tuyas del mind  fullness  o de meditar o algo.
Y se va, y me deja loca, ¡genial!, mi único hijo piensa que me envuelvo la cabeza en plástico para ampliar las señales que emito al Universo o para recoger las que el Universo me manda a mí.








Por otra parte al Universo no le deben llegar bien mis señales,  a pesar del film, porque yo que soy muy proMadre, en plan Soyunaconlanaturaleza, y cada vez que salgo al campo, empiezo a moquear lo más grande, y no puedo respirar por la nariz. Tengo que hacer parar a la expedición rutera (dos personas más) y usar ese spray que tengo terminantemente prohibido.





Así que, quedo como una madre oxidaílla y estropeá en vez de la madre guay, en sintonía con la naturaleza y en forma,  que soy en mi cabeza.

Pero como en mis interiores no moqueo,  ni me canso y estoy perfect, voy a seguir con mi fantasía (mía sola) y me voy a seguir riendo de mis crisis maduriles.


lunes, 25 de febrero de 2019

Los pasos.


Hace unas semanas leí en algún sitio;
“La vida no cuenta los pasos que has dado, ni los zapatos que has usado, sino las huellas que has dejado”











Vamos a dejar huellas bonitas, por nosotros (los que somos), y por los  que vienen detrás (los que serán).
¡Feliz lunes!



miércoles, 20 de febrero de 2019

Aprenderás


Después de algún tiempo aprenderás la diferencia entre dar la mano y socorrer a un alma.
Y aprenderás que amar no significa apoyarse, y que compañía no siempre significa seguridad.
Comenzarás a aprender que los besos no son contratos, ni regalos, ni promesas.
Comenzarás a aceptar tus derrotas con la cabeza erguida y la mirada al frente, con la gracia de un adulto y no con la tristeza de un niño.
Y aprenderás a construir hoy todos tus caminos, porque el terreno de mañana es incierto para los proyectos y el futuro tiene la costumbre de caer en el vacío.
Después de un tiempo aprenderás que el sol quema si te expones demasiado.
Aceptarás que,  incluso las personas buenas,  podrían herirte alguna vez y necesitarás perdonarlas.
Aprenderás que hablar puede aliviar los dolores del alma.
Descubrirás que lleva años construir confianza y apenas unos segundos destruirla,
y que tú también podrás hacer cosas de las que te arrepentirás el resto de la vida.
Aprenderás que las verdaderas amistades continúan creciendo a pesar de las distancias.
Y que no importa que es lo que tienes, sino a quien tienes en la vida.
Y que los buenos amigos son la familia que nos permitimos elegir.
Aprenderás que no tenemos que cambiar de amigos, si estamos dispuestos a aceptar que los amigos cambian.
Te darás cuenta que puedes pasar buenos momentos con tu mejor amigo haciendo cualquier cosa o nada, solo por el placer de disfrutar su compañía.
Descubrirás que muchas veces tomas a la ligera a las personas que más te importan y por eso siempre debemos decir a esas personas que las amamos, porque nunca estaremos seguros de cuándo será la última vez que las veamos.
Aprenderás que las circunstancias y el ambiente que nos rodea tienen influencia sobre nosotros, pero nosotros somos los únicos responsables de lo que hacemos.
Comenzarás a aprender que no nos debemos comparar con los demás, salvo cuando queramos imitarlos para mejorar.

Descubrirás que se lleva mucho tiempo para llegar a ser la persona que quieres ser, y que el tiempo es corto.
Aprenderás que no importa a donde llegaste, sino a donde te diriges y si no lo sabes,  cualquier lugar sirve.
Aprenderás que si no controlas tus actos, ellos te controlaran,  y que ser flexible no significa ser débil o no tener personalidad, porque no importa cuan delicada y frágil sea una situación: siempre existen dos lados.
Aprenderás que héroes son las personas que hicieron lo que era necesario, enfrentando las consecuencias.
Aprenderás que la paciencia requiere mucha práctica.
Descubrirás que, algunas veces, la persona que esperas que te patee cuando te caes, tal vez sea una de las pocas que te ayuden a levantarte.
Madurar tiene más que ver con lo que has aprendido de las experiencias, que con los años vividos.
Aprenderás que hay mucho más de tus padres en ti de lo que supones.
Aprenderás que nunca se debe decir a un niño que sus sueños son tonterías, porque pocas cosas son tan humillantes,  y sería una tragedia si lo creyese,  porque le estarás quitando la esperanza.
Aprenderás que, cuando sientes rabia, tienes derecho a tenerla, pero eso no te da el derecho de ser cruel.
Descubrirás que sólo porque alguien no te ama de la forma que quieres, no significa que no te ame con todo lo que puede, porque hay personas que nos aman, pero`que no saben cómo demostrarlo.
No siempre es suficiente ser perdonado por alguien, algunas veces tendrás que aprender a perdonarte a ti mismo.
Aprenderás que,  con la misma severidad conque juzgas, también serás juzgado y en algún momento condenado.
Aprenderás que no importa en cuantos pedazos tu corazón se partió, el mundo no se detiene para que lo arregles.
Aprenderás que el tiempo no es algo que pueda volver hacia atrás, por lo tanto, debes cultivar tu propio jardín y decorar tu alma, en vez de esperar que alguien te traiga flores.
Entonces y solo entonces sabrás realmente lo que puedes soportar; que eres fuerte y que podrás ir mucho más lejos de lo que pensabas cuando creías que no se podía más.
Entenderás que realmente la vida vale la pena cuando tienes el valor de enfrentarla




 






Por mi parte, (y de momento), he aprendido:
Que la vida es una montaña rusa.
Que vivimos en un proceso de adaptación continuo.
Que cuando te has adaptado a una situación, pasa algo o alguien que la desbarata y hay que volver a empezar.
Que no hay nada que no se puede decir con cariño.
Que a las buenas personas también les pasan cosas malas.
Que una sonrisa es el mejor oufit para la vida.
Que nunca hay nada seguro.
Que lo único cierto y verdadero es el aquí y ahora.
Que el presente es un regalo (por algo se le llama presente).
Que hay personas que hacen daño porque no saben hacer otra cosa.
Que sólo  las personas infelices, dañan.
Que la envidia hace mucho más daño al envidioso que al envidiado.
Que si elevas tu mente y tu alma, nada podrá afectarte.
Que el mejor legado que podemos dejar a nuestros hijos,  es la educación en el respeto, la honradez y la tolerancia.
Que un hogar  humilde y rebosante de amor,  es más feliz que un hogar opulento y sin cariños.
Que estoy aquí y ahora, y que mañana está muy lejos.

















lunes, 18 de febrero de 2019

Modernitos.

Nos creeemos el colmo de la modernidad y del respeto por el medio cuando vamos por ahí, (ni por el carril bici, ni por la zona peatonal, lo que viene siendo en medio) con los patinetes eléctricos súper chulos de la muerte, mientras hacemos el idiota o hablamos por teléfono, pero esto ya circulaba por las calles de Nueva York hace 100 años.



En la foto de 1915, Florence Priscilla, defensora del derecho al voto de las mujeres, miembro de la Unión nacional de Sociedades Sufragistas de la mujer,  y sin duda, una viosonaria.

¡Modernitos del mundo, igual no sois tan  modernos!

viernes, 8 de febrero de 2019

El método.


En la enésima crisis de la etapa de la pre madurez, me ha dado por el tema de cuidar mis rizos.
Os cuento, los emporios de cosmética confabulan irritantemente contra nosotras: sacan una línea de productos que te va bien, pero al cabo de unos años, la retiran del mercado por motivos desconocidos (léase, sólo lo usas tú) .
Esas maravillosas cabezas de pelos rizados que se ven en las fotos de las revistas o en los anuncios de champú, son irreales, dura el tiempo que se tarda en hacer la foto. 
El pelo rizado real es encrespado unas veces, tieso otras y como la Duquesa de Alba casi siempre.



Hasta el año pasado, el apartado pelos, lo llevaba bien, era feliz, con mis rizos, mi pelo encrespaillo y mis  productos, y un día voy a comprar y no queda ¡nada!, voy a otra tienda y ¡tampoco!, entro en la web de la marca y ¡nada! (llego a ponerme en contacto con el servicio al cliente, para pedir explicaciones, ¡coño ya!)
Aquí se inicia  una era: la de la búsqueda de la espuma que defina, fije y no reseque (ahí es nada). Empiezo  a parecerme a Michael Jackson (cuando era Michael Jackson), pero con el color de piel de ese señor que cantaba sus canciones y afirmaba ser él  (un cuadro).


Así que, me lancé al mundo de la investigación pelil, vía internet,  y descubrí “El Método”, sí, suena a secta, y sí lo es ( bueno,casi).
Todo empieza con un libro que escribe una señora que estaba aburrida en su casa y bastante harta de que no le quedara el pelo decente (la colega se ha forrao, lo más grande).
Hay unas normas, tipo huir de los sulfatos, parabenos, siliconas, ceras y alcoholes y unas técnicas, no es ponerse productos y ya, hay que ponerlos haciendo scrunh, squish to conditioner y más palabrejas raris.
La señora  en cuestión,  propone hacer co-wash (lavarse el pelo con acondicionador), usar productos suaves,  algunos de los que van bien, están en la cocina (a veces no sé si estoy preparando un gazpacho o me voy a arreglar el pelo) y, en definitiva, echarle al pelo más horas que a tu trabajo.
Pero, la verdad, es que ya voy aprendiendo y  ya he interiorizado algunos términos tanto, que parece que llevo toda la vida con El método.
Suena loco, ¿a qué si? mi hermana me preguntó la semana pasada:
¿Qué te has hecho en el pelo? , te lo noto raro, a lo que yo contesté: Sigo El método.
Aquí me miró como si tuviera que empezar a tramitarme los papeles de la incapacidad legal o algo y siguió a lo suyo.
Hay un grupo en Face y las administradoras te ayudan mucho, es cierto, pero ¡ayyy como se te ocurra saltarte un paso o usar un producto Noapto , por la Virgen del mandil verde, les falta sacar la guillotina y marcarse un Maria Antonieta!
Otra cosa  es que son expertas químicas, que si esta silicona es soluble, que si este alcohol es de los noaptos... Yo, que era la peor alumna de química de la historia, flipo mucho, y leo compulsivamente los consejos que dan.
Cada vez que se me pasa por la cabeza (literal) usar un producto Noapto, me siento como si me comiera una palmera de chocolate en medio de una dieta, que apuro, que creo que me van a reñir, o me voy a quedar calva.
Otro tema importante es La Transión, que básicamente, es que el pelo se vuelve majara un tiempo hasta que se habitúa a su nuevo estatus. Así que, si me veis con el pelo entre el modo Bruja Lola y la Duquesa, es que me estoy transicionando.
Ya os contaré, ¡buen fin de semana!.


jueves, 7 de febrero de 2019

Crisis de una majara tirando pa madurita. Parte I

Pues sigo en crisis, tengo unas cuantas, ya os iré contando.
Por lo visto, me he hecho adicta al spray descongestionante para la nariz. 
Todo empezó por un resfriado, siguió con las alergias, (varias y de distintas modalidades), y al final, he terminado,  acudiendo cada vez a una farmacia distinta, al más puro estilo yonquicutre para que la farmacéutica de turno, no me riña.





Por un momento,  en la consulta del médico,  me he imaginado a mí misma en una habitación de paredes blancas (el blanco y yo, esto es otra obsesión, fijo) diciendo:

-          -  Hola, soy Alicia y soy adicta al Respibien, desde hace algo más de un año. Llevo unas dos horas limpia.














Y por otra parte,  me he imaginado el cuadro de explicarle a mi hijo que me tenían que ingresar en un centro de rehabilitación por tener la loca manía de querer respirar.
No ha sido tan grave, me han dicho que sea fuerte y que use suero o agua de mar, vamos, que deje la droga dura, y me pase a los chicles sin azúcar.


Creo que no deberían vender estas cosas tan alegremente, que respirar bien es un vicio y al final nos volvemos adictos. 
¡Anda, pero si en la farmacia me riñen, cada vez que lo pido!, por eso me he recorrido todas las de la ciudad,  y nunca me quito las gafas de sol (me falta la gabardina).
Mea culpa, siii, soy débil, me gusta respirar, ¿qué le vamos a hacer?.

Una vez en una farmacia, me dieron la alternativa homeopática del producto en cuestión,  que me duplicó el problema,  y casi no lo cuento, de verdad que no podía ni hablar. La farmacéutica, se vengó con esto, por todas las veces que toooodo el gremio de  farmacéuticos de la provincia,  me había avisado de los peligros de los sprays nasales.
Llevo toda la mañana sin usar nada, con la boca abierta, como un pez cuando lo sacan del agua, muero.


martes, 5 de febrero de 2019

Los Goya.

Debo confesar, que no vi la gala de los Goya, (larga, muy larga)  y aunque, en realidad,  para poder criticar, habría que estar un pelín mejor informada, me permito el lujo de rajar, porque ando estos días de cabeza y me viene bien.











Cinco cosas que me han gustado




El vestido de María Adánez, impecable, toda ella entera.














La ciudad, Sevilla, bonita de día y de noche, Sevilla, siempre.








Campeones, porque sí, porque tocaba.



La elegancia del chiste de Máxim Huertas.




El discurso emocionante, limpio y sincero de Jesús  Vidal.







Cinco cosas que no me han gustado





El vestido de Macarena Gómez, horroroso, una sábana con dibujitos y capucha, parecía que se había escapado del rodaje de una de Star Wars.

















La presentación del Goya al mejor vestuario; sobraba.










Tanto discursito político, no era ni el momento ni el lugar.


La charanga, la tuna, la batucada, ¿tú sí que vales?








Fallos técnicos, siempre hay algo. Amaia, una vez más, interpretando al personaje que le han creado.











En el límite entre lo que me gusta y lo que no tengo claro del todo, está la actuación de Rosalía (esas uñacas), es que me parece que me molan más Los chunguitos.