miércoles, 29 de noviembre de 2017

Terrible Noviembre

No veo el día, hora, momento o minuto para que acabe este mes; definitivamente está siendo devastador.
Por favor, pido al Divino Ser que se encargue de esto de hacer pasar el  tiempo, que haga el favor de darle al botoncito pa que corra un poco y se acabe ya noviembre, plis.

Me ha pasado de todo:
Coche se va  la mierda, (una movida de la junta de culatas).
Coche (en garantía) se queda en el taller veinte días.
Destrozamiento (por primera vez en mi vida) de un neumático (del coche de cortesía by the way) con un,  según mi hermano,  bordillazo, según servidora, apenas un golpecito.
Electrodoméstico que decide que le haga casito,  ténico que charla pa unos cuantos Sálvames.
Corte de pelo criminal.
Tinte (elegido y puesto por esta que lo es) peor aún (soy la versión delgada y paliducha de Georgie Dann).
Alergias varias.
Tos que no me abandona.
Cantidad de mocos equivalente a tres cuerpos
Sueño insuficiente y de poca calidad.
Desastres culinarios variaditos.
Confusiones de fechas en reuniones y citas médicas.
Ganas de llorar diarias y a todas las horas del día, de la noche,  y de la madrugá.


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En fin, que estoy convencida de que,  tanto andar con cuerpostristes me ha dejado como premio,  una especie de gafe pantojil que me ronda y no me deja en paz.
Como punto positivo, me quedo con la lección aprendida:
No soy el Hada Madrina de la felicidad. 
(dejad de robarme la luz, por favor).


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El que tenga tormentos, infortunios y tristezas varias, que llame al teléfono de la esperanza o que se busque un profesional, pero a mi contadme más que alegrías (que decía la canción), que me veo dándome un baño a la luz de la luna con ruda, romero, laurel y jazmines.
De momento, he rociado (para descojone de mi vástago) con agua bendita,  que me trajo mi madre ayer,  toda la casa, creo que me voy a poner un poco en el pelo, a ver si mejoro el peinado (nunca se sabe).
Por mi parte la era del “yo te escucho, yo te ayudo” se ha terminado definitivamente.
A partir de ahora mismo, estoy (y esta vez es de verdad) sólo para fiestas, saraos y ataques de risa, para el resto de opciones tipo estoyatormentao, espere (que ya veremos).


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viernes, 17 de noviembre de 2017

Tipología de toses


Todos los años, el cambio de temperatura me deja un regalito en forma de catarro, no sé si por la falta de previsión, o por la falta de cabeza, por  las burradas que hago ,  o por  todo junto.
El caso es que,  siempre termino por pasar un par de días (que cada vez son más) acompañada de un millón de kleenex, caramelos de miel, paracetamol, el ventolín, una manta y unas cuantas pelis (nótese que no hay compañía humana, ni divina).
No sé cantar; no tengo ni voz, ni oído, no toco ningún instrumento, tampoco bailo, no tengo, en general, ninguna habilidad musical. Podría tener una mijita de compá y no tener voz, o tener vozarrón y desafinar. Pues ni lo uno, ni lo otro,  lo que no es impedimento para ir de gira por los karaokes del mundo con mu poco arte y menos vergüenza copleando.
Pero hete aquí, que he descubierto en mi misma y en mi mismidad, que tengo varios registros de tos:
Está la tos seca, como sin ganas. Esa tos impertinente, como de pito, que resulta cansina incluso para el tosiente en cuestión.
La tos que sale como desde el abdomen y parece que te vayas a dar la vuelta en espamo tosil, al final te pica tanto la garganta que sigues tosiendo en una espiral infinita de toses, lágrimas y vergüenza.
La tos como de las cavernas, que bien podía ser de Manolo el del camión, pero no, sale de mi cuerpecito serrano,(cada vez más machacao) para volver a entrar al rato, porque no termina nunca.
Luego está la tos como de algo estropeao o roto por dentro, aquí la gente te mira como si tuvieras algo contagioso y se distancia un poco, por si es la tosferina o algo
Estoy por grabarme tosiendo y llevarle el documento de audio a mi médico, por lo menos echamos unas risas, si la tos me deja, claro.
Después de todas las toses, volvemos al punto de partida de nariz goteante, voz nasal, congestión, ojos llorosos, ganas de asesinar al que se atreva a hablar,  y dolores varios, por todo el cuerpo.


Suelo ver una luz y un grupo de personas vestidas de blanco que me hablan:
 “Ven Ali, deja el pañuelo, mujer, que dónde estás sólo hay dolor y sufrimiento…vente tonta, que aquí estamos muy bien….”

Pero yo no me voy, que fijo que allí no tienen Marie Brizard pa abrir los bronquios.

Pues eso, que voy a disfrutar de la grata compañía de mis virus unos días más.
 ¡Feliz fin de semana!

 
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