viernes, 17 de noviembre de 2017

Tipología de toses


Todos los años, el cambio de temperatura me deja un regalito en forma de catarro, no sé si por la falta de previsión, o por la falta de cabeza, por  las burradas que hago ,  o por  todo junto.
El caso es que,  siempre termino por pasar un par de días (que cada vez son más) acompañada de un millón de kleenex, caramelos de miel, paracetamol, el ventolín, una manta y unas cuantas pelis (nótese que no hay compañía humana, ni divina).
No sé cantar; no tengo ni voz, ni oído, no toco ningún instrumento, tampoco bailo, no tengo, en general, ninguna habilidad musical. Podría tener una mijita de compá y no tener voz, o tener vozarrón y desafinar. Pues ni lo uno, ni lo otro,  lo que no es impedimento para ir de gira por los karaokes del mundo con mu poco arte y menos vergüenza copleando.
Pero hete aquí, que he descubierto en mi misma y en mi mismidad, que tengo varios registros de tos:
Está la tos seca, como sin ganas. Esa tos impertinente, como de pito, que resulta cansina incluso para el tosiente en cuestión.
La tos que sale como desde el abdomen y parece que te vayas a dar la vuelta en espamo tosil, al final te pica tanto la garganta que sigues tosiendo en una espiral infinita de toses, lágrimas y vergüenza.
La tos como de las cavernas, que bien podía ser de Manolo el del camión, pero no, sale de mi cuerpecito serrano,(cada vez más machacao) para volver a entrar al rato, porque no termina nunca.
Luego está la tos como de algo estropeao o roto por dentro, aquí la gente te mira como si tuvieras algo contagioso y se distancia un poco, por si es la tosferina o algo
Estoy por grabarme tosiendo y llevarle el documento de audio a mi médico, por lo menos echamos unas risas, si la tos me deja, claro.
Después de todas las toses, volvemos al punto de partida de nariz goteante, voz nasal, congestión, ojos llorosos, ganas de asesinar al que se atreva a hablar,  y dolores varios, por todo el cuerpo.


Suelo ver una luz y un grupo de personas vestidas de blanco que me hablan:
 “Ven Ali, deja el pañuelo, mujer, que dónde estás sólo hay dolor y sufrimiento…vente tonta, que aquí estamos muy bien….”

Pero yo no me voy, que fijo que allí no tienen Marie Brizard pa abrir los bronquios.

Pues eso, que voy a disfrutar de la grata compañía de mis virus unos días más.
 ¡Feliz fin de semana!

 
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