jueves, 22 de diciembre de 2016

El beso

Como sé (porque me lo dijo una pitonisa, el colmo de la sabiduría) que hoy  no va a tocar nada (ni nadie…) y no voy a ser más rica (en lo material) que ayer, he pensado que me voy de copas con...
Gustav Klimt, el enfant terrible de las artes en Viena, cuyas obras  fueron  tildadas de excesivamente pornográficas y pervertidas.
Cuando  pintó El Beso, su carrera no estaba en un buen momento, seguramente por sus opiniones anti-autoritarias y anti-populistas sobre el arte, por sus pinturas malentendidas y  porque, en su carrera, se entregó a las mujeres de sus pinturas:  hechizadoras e irresistibles, ideales de femme fatale, ligadas al placer y al exceso.



Decía Klimt, después de las críticas recibidas por su trabajo en el techo de la Universidad de Viena, "O soy demasiado viejo, o demasiado nervioso o demasiado estúpido, algo debe estar mal".

Os cuento 15 curiosidades sobre la obra que relanzó el nombre de Gustav Klimt:

1. La carrera de Klimt estaba en decadencia cuando pintó El beso.
2. Klimt creó su obra más famosa en un momento de pánico creativo.
3. La obra  fue comprada antes de estar terminada.
4. La venta de El Beso batió records.
5. Ese precio resultó ser una ganga.
6. La pieza refleja un choque de estilos artísticos.
7. Es el primer ejemplo del "Periodo Dorado" de Klimt.
8. Fue el comienzo de uno de los temas principales de Klimt.
9. El Beso pudiera ser un autorretrato.
10.Se cree que la mujer era Emilie Floge, su amante.
11. Es realmente grande.
12. Su forma a menudo se modifica para el merchandising.
13.Se podría considerar una blasfemia, porque la tecnica utilizada recuerda a las algunas obras con temática religiosa. 
14. Klimt y El Beso fueron acuñados en 2003 en Austria, una moneda conmemoativa de 100 €.
15. El Beso nunca decepciona en persona.

Pues yo me lo quedo, me quedo con El beso, y me quedo con Klimt, nada mal para un día en el  que no me haré millonaria, ¿no?.

Y como habrá que poner música para acompañar las copas, no llevamos esta versión de One que a mi me parece sublime.




 ¡Feliz día de la Salud!

miércoles, 21 de diciembre de 2016

Gracias!

Podría,  a estas alturas del año, hacer una lista de mis deseos para el 2017.
Pero como me parece muy egoísta, voy a enumerar algunos de  los motivos por los que debo dar las gracias al 2016.
A las personas que no me quisieron, gracias, me enseñasteis a quererme un poco más a mi misma.
A la persona que apareció y se fue, gracias por marcharte a tiempo.
A las personas que se ausentan, gracias, ya sois olvido.
A las personas que hablan de mí, gracias , porque gracias a vosotros seré leyenda.
A las personas que escatiman tiempo y afectos, gracias, ahora valoro más los minutos y cariños sinceros.
A los cafés con mis compis, gracias, me hacéis reír como nadie.
A superami, gracias, ni las distancias, ni los trabajos,  ni mil años, me separarán de ti, te quiero.
A los amigos que me dedicaron tiempo y risas, mil gracias.
A la mano en el hombro cuando la necesité, no tengo palabras.
A los que nunca habéis dejado de creer en mí, incluso cuando yo no lo tenía tan claro, os lo agradezco de corazón.
A mi familia, este prototipo de familia siciliana, que no me deja nunca que me rinda, sois muy pesados, pero gracias.
Al verdadero y único hombrecito de mi vida, por el cariño más puro y limpio que jamás me  ha dado nadie, te superadoro.
A las personas que juran sentir, pero también juran no saber cómo demostrarlo, gracias, ahora sé reconocer las palabras vacuas de las que salen del alma.
A las canciones que me hicieron sonreír.
A las que me hicieron llorar.
A los libros que me enseñaron cosas que no sabía.
A la persona que me abrió un camino de paz, que tenía en el olvido.
A los que aparecen y desaparecen, demandando cariños, porque os tengo un reservado un truquito de magia que llevo meses perfeccionando (vais a flipar)
A los momentos, a las carcajadas, a las escapadas al campo, a las noches de tequila, a esos mensajes que me hacen sonreír.
Gracias a todas las personas que  hacéis de mi mundo un lugar feliz.
En el  año 2017 espero que sigáis junto a mí, porque yo estaré para vosotros.



















lunes, 19 de diciembre de 2016

Detallitos.

Por si en algún momento, alguien, en un relámpago de lucidez o de infinita bondad, decidiera o decidiese hacerme un poquito feliz, sigo dando pistas:







Mensajito de buenos días, da igual el remitente, el simple  hecho de que alguien se haya tomado la molestia de teclear un buenos días para mí,  me hace sonreír

El momento café (todos los días, sin excepción) con mis compis, me parto de risa con mis frikiboys.

Una mañana sin sobresaltos en el trabajo.






Salir de copas con mi gente, reír hasta que me duele todo.

Mirarme en el espejo y ver que estoy bien, ¡coño, estoy muy bien!

El chat de hermanos, (cada loco con su tema).

Ver a mis amigos felices.














Este beso, si no es Iker, me da igual.













Estos niños (me reconcilio con la raza humana).







Ver este tipo de cosas, todassomoshumanas.















Tener que  aguantarme la risa en una reunión seria.


Hablar sola. Sí, hablo sola en el coche, en casa y hasta por la calle (a veces necesito hablar con alguien inteligente).










Que superami descubra un vino nuevo y me llame para que lo probemos juntos, (una copa no basta para probar).








Unas mantitas que venden en Primark con borreguito por dentro, son supersuaves.

Descubrir que leo con  ilusión un mensaje de una persona especial,  (el enamoramiento me dura dos días, pero bueno, ahí queda).










Ver que mis plantas siguen vivas.













Un beso en la frente, me parece el colmo de la ternura,  y últimamente ando como blandengue.











Humphrey Bogart en Casablanca.
















Comentar con una madreamiga de otra clase,  nuestros respectivos chats de buenasmadres (envío de pantallazos incluidos), nos partimos de risa, están todas locas, menos nosotras, claro.











Esta canción (me pone las pilas).








viernes, 16 de diciembre de 2016

MicroHistoria

Se encontraron.
Se miraron.
Las palabras que atenazaban las gargantas no salían, no querían salir.
El miedo y el orgullo pudieron más. 
Silencios.
Dejaron que las promesas
murieran al borde de un suspiro y no se dijeron nada.
Se les quedaron para siempre enquistadas en el alma.
Más silencios.
Se separaron.
Tomaron caminos distintos.
Olvidaron que la Tierra es redonda.
Olvidaron romper el hilo rojo.










jueves, 15 de diciembre de 2016

Tiempo de cambios


Me sobra gente y me faltan personas.
Este es el resumen de mi 2016. 
Hay mucha gente en mi vida, sí, pero es sólo eso: gente.
Unos verbalizan unos afectos y unos cariños que están muy lejos de sentir, otros hablan  y aderezan, con bastante mala baba,  de mi vida, otros (los menos) están y son,  (me quedo con ellos).
Mi  premisa única y  fundamental para  2017 va a ser limpiar.
Cuando se limpia  una casa, se abren las ventanas, para que se ventile, para que se vayan los olores a cerrado, a suciedad, a polvo, y a tristeza, se abren los balcones para  que se vayan las energías negativas, que también habitan en las cosas inanimadas.



Eso haré: abriré las ventanas de mi alma, para ventilarla, para que  el aire se lleven a quienes restan felicidad a mis días, para que el sol temple los cariños verdaderos y las heladas del amanecer deshagan esos afectos irreales.
No, no necesito que me digan “te quiero” de mil formas distintas, quiero que lo demuestren, decía Woody Allen: “las cosas no se dicen, se hacen porque al hacerlas, se dicen solas”.
Me he cansado de justificar y de justificarme, tengo, tenemos,  muy poco tiempo, no podemos perderlo con gente que no aporta nada, no puedo seguir esperando ese acto de generosidad que no llega.
Seguramente, yo también tenga muchas cosas que mejorar, seguramente no he sido generosa con algunas personas y puede que, hasta haya herido los sentimientos de alguien,  y lo siento, puede que, esperara otra actitud.
Prometo liberarme de las cargas de la falsedad, de las habladurías, de los apegos fingidos, y quedarme sólo con quien me quiere y me lo demuestra.

Es tiempo de cambios, " Aquello que para una oruga se llama fin del mundo, para el resto del mundo, se llama mariposa",  Lao-Tse.








¡Feliz Jueves!












miércoles, 14 de diciembre de 2016

Sólo...

Sólo le pido a Dios
Que el dolor no me sea indiferente
Que la reseca muerte no me encuentre
Vacía y sola sin haber hecho lo suficiente
Sólo le pido a Dios
Que lo injusto no me sea indiferente
Que no me abofeteen la otra mejilla
Después que una garra me arañó esta suerte
Sólo le pido a Dios
Que la guerra no me sea indiferente
Es un monstruo grande y pisa fuerte
Toda la pobre inocencia de la gente
Es un monstruo grande y pisa fuerte
Toda la pobre inocencia de la gente
Sólo le pido a Dios
Que el engaño no me sea indiferente
Si un traidor puede más que unos cuantos
Que esos cuantos no lo olviden fácilmente
Sólo le pido a Dios
Que el futuro no me sea indiferente
Desahuciado está el que tiene que marchar
A vivir una cultura diferente
Sólo le pido a Dios
Que la guerra no me sea indiferente
Es un monstruo grande y pisa fuerte
Toda la pobre inocencia de la gente
Es un monstruo grande y pisa fuerte
Toda la pobre inocencia de la gente
León Gieco

Y Dios, (si existe, si está en algún sitio) sabrá que,  en realidad no tengo que pedir nada, porque tengo todo y más de lo que un ser humano puede necesitar. Eso sí,  mejorar mi nula capacidad para ver venir a los desalmados desde lejos, no estaría mal como regalito de Navidad. 
Como no aguanto ni mucho ni poco a Ana Belén,  os dejo con la versión del súper Boss.




domingo, 11 de diciembre de 2016

Creo que soy el Grinch de la Navidad


Estos días,  ando, como diría mi abuela, de capa caída, curiosa expresión, por cierto.


La semana de la margarita (trabajar un día si  y un día no), a mi,  particularmente, me ha dejado hecha polvo: todas las mañanas eran lunes y todas las tardes viernes.






Siempre he dicho que no me gusta la Navidad, y me he llegado a sentir un poquito bicho raro, pero no es la Navidad lo que no me gusta, es esta especie de vivir de cara a la galería, lo que me molesta tanto, es este deporte del aparenting que todos practicamos,  lo que me descorazona hasta el punto de manifestar mi más profundo odio  a estos días.

¿Hace falta que empiece la Navidad  a mediados de Noviembre?, que estamos a 10 de Diciembre y yo estoy hastaelchichiymasalla de fiestas, cantes, gente en la calle, borrachosdecenadeempresaborrachosdetodalavida, cantamañanaspseudosolitarios, panderetas, pastores, pastoras, angelitos, turrones, mantecados, luces, bolas y demás accesorios navideños. Me pone de muy mal humor esta especie de simulacro de paz, amistad, buenos deseos, amiguismos y cariños de saldo. Y como cada vez empezamos antes, cada año, estoy más tiempo de mal humor ( y eso desgasta, y mucho).
El concepto íntimo y familiar de la  Nochebuena, me gusta,  me recuerda a mi infancia,  cuando las madres cocinaban y que nos dejaran jugar hasta tarde,  era un logro. Entonces las Navidades eran unas fechas entrañables, de encuentros, juegos, y cariños sinceros. 
Reunir a mi  japifamili,  no es tarea fácil, (este año hay ausencias irrecuperables) y aunque, terminemos hasta el pelo de que los niños no paren quietos, del estrés de mi padre con la cantinela de comemos muy poquito, de las actuaciones infantiles,  de los atentados del cuñi con el corcho del cava y  de los diversos experimentos culinarios, me gusta esa Navidad.
Para mí,  (que no soy ni muy cristiana, ni muy apostólica, ni muy romana), la Navidad es sinónimo de recogimiento, de paz, de disfrutar con la gente que amas de verdad, no con un desconocido que se pone a cantar a tu lado. Esto de ahora, este celebrar las fiestas en la calle, este parecer que no ser, no solo no me gusta,  sino que además, me pone entre triste y de mal humor.
No soy un monstruo; me gusta decorar mi casa con el buenhijo, que cada vez pasa más de la malamadre, me gusta llevar a las locas de mis sobrinas a ver belenes y tomar un chocolate caliente, pero en Navidad, ¡coño!, no a primeros de diciembre.




Resulta que ahora, en la benditatierra, se han puesto de moda las zambombas no improvisadas.
Se supone que la zambomba (por cierto zambomba no zambombá), tiene su origen en los patios de las casas vecinales. Ahí se reunían los vecinos aportando cada uno lo que tenía en casa para comer o beber  y cantaban y bailaban hasta la madrugá.
Ahora, la zambomba es contratar  un cuadro flamenco para que cante en una tasca, o en un bar, o en mitad de la calle, que ya han creado el Día de la Zambomba , que viene a ser como unos San Fermines en Diciembre, (gente de fuera y alcohol, mucho alcohol)
En las genuinas zambombas, todos los asistentes podían  actuar en cualquier momento, cantando, tocando algún instrumento musical o bailando los villancicos aflamencaos.
Ahora, de repente, todo tiene que ser perfecto y estético, para exportar al mundo la belleza de algo que ha pasado de ser un encuentro cálido y de sabores añejos, a ser una actuación aséptica, fría, y poco real, en la que se sirven gin tonics con bayas y pimienta rosa, en el mejor de los casos.
No me gusta, es como si con esta exportación le robaran un poco la identidad al Jerez de las tradiciones, como si adulteraran esa parte tan pura del pueblo, para hacer  de eso,  algo que se puede vender.
Esto es lo que no me gusta de la Navidad, este adulterar las cosas bellas para prostituirlas con sucedáneos de autenticidad. 
¿Disfrutamos o fingimos que disfrutamos para luego colgarlo en las redes?,¿prestamos atención, de verdad,  a lo que importa?, ¿estamos más pendientes de que todo quede bonito, que de disfrutar?,
¿No nos estamos obsesionando con estar en todas las fiestas para, básicamente grabar un rato, dejarse ver y salir corriendo para la siguiente?, ¿no estamos demasiado pendientes de salir en la foto?
Estas fechas se están quedando reducidas a cenar con los compañeros de la empresa, dejarse ver mucho, muchísimo, prometer a los amigos que frecuentamos menos, cafés (que  se quedan en el limbo de las cosas que no se dicen y de los momentos que no se viven),  mandar una difusión ridículamente impersonal a mil contactos, idear el plato más exótico o pedirlo a un restaurante y comprar, comprar y comprar regalos, como única muestra de afecto.

Por mi parte, prefiero menos presentes de los que se pagan con dinero y más de los que no se venden.
Quiero recuperar (aunque sea un ratito a la gente que se fue para no volver), quiero un abrazo de mis amigos que están lejos, quiero un brindis con mi gente de verdad, quiero que no me intenten vender cariños baratos de un momento, quiero volver un instante a ver a la niña que fui, para decirle que exprimiera al máximo esa inocente felicidad, porque eso también se acaba, quiero recuperar la ilusión que perdí, cuando me dejé arrastrar por los estreses, las compras, las fiestas, los vestidos de brillibrilli,  los platos imposibles, las prisas, la vida, en fin, de los adultos de hoy.
¿Soy el Chunguigrinch  por abominar este escaparate en que se ha convertido la Navidad?
Seguramente un poco sí, pero para que veáis que algo de estas fechas sí me gusta,  y que tengo corazoncito, (un poquito magullado últimamente), os pongo a mi Miguelito, mi prefe.







viernes, 9 de diciembre de 2016

Y qué...?

"Si yo soy como quiero ser y a ti no te gusta como soy... 
¿Qué te hace pensar que el problema lo tengo yo?"

 El Chojín.

A veces, se nos va el tiempo en justificar.
A veces, nos perdemos en explicaciones que no  le debemos a nadie.
A veces, intentamos hacer las cosas de la mejor manera posible, aunque eso vaya en detrimento del bienestar propio.
A veces, no logramos distinguir lo que queremos,  de lo que pensamos que es lo correcto.
A veces hacemos lo que se espera,  y no lo que nos da la gana.


¿Y qué, si me apetece mandar a alguien a la mierda?

¿Y qué, si me da la gana de decirle a alguien que lo extraño?.
¿Y qué,  si no quiero contarlo todo?
¿Y qué,  si te cuento mi historia?
¿Y que, si quiero quedarme, cuando a todas luces,  debería irme?
¿Y qué, si quiero esperar a que se suba el telón y ver el siguiente acto?
¿Y qué,  si supero el vértigo y me asomo al precipio para contemplar las vistas?
¿Y qué, si subo la apuesta?
¿Y qué, si hago lo que me de la santa gana, y dejo de escuchar consejos que no he pedido?
¿Y qué te importa lo que hago, si me hace feliz?






"Con el tiempo aprendes, que intentar perdonar o pedir perdón, decir que amas, que extrañas, que necesitas ya no tiene ningún sentido ante una tumba."
 Jorge Luis Borges







miércoles, 7 de diciembre de 2016

Chunguiday

O lo que es lo mismo: día de mierda.
Salgo de casa: la puerta del garaje no abre, voy bien de tiempo, no entro aún en pánico.
Se lo piensa, sube un poco, pero la cabrona no arranca.
Intento tirar del cablecito, (pelín alto para mi metro y medio).
Por fin llega el vecino apañao  y la abre.
Acelerón en la cuesta y a correr.
Llego a la ofi, el sol está fuera, la mañana no puede ser más bonita.


Veo un mensaje de una amiga; a una conocida le han pedido matrimonio (¿aún se hacen esas cosas?), el vídeo con la pedida está el grupo, en fin, ¡qué bonito!.
Todo es paz, armonía y calma, hasta que abro el correo: cienes y cienes de mails para cambiar fechas, planes y proyectos, me quiero demorí.
Tengo mil fuegos que apagar y otros mil asuntos  para los que se supone que tengo tiempo, pero que, como siga aplazando, me pilla el toro,
Según voy solucionando cosas, se van enredando otras, ¿cuando voy a tener un proyecto con fecha de inicio y final claras?.
La abeja Maya and friends han decidido montarse un Sálvame de luxe en mi cabeza, noto como un zumbido que viene de mis interiores.
Paso de buscar en la red, fijo que es algo chungo.
Llevo tres semanas con una contractura cervical, me ha cogido cariño, ( más que algunas personas).
Caigo en la cuenta de que el buen hijo. hoy come en casa, ¡mierda!, no he preparado nada, habrá que tirar de telecomida, ¡genial Alichita,  de esta te hacen madre del año!.
No me puedo permitir el lujo de quedarme un rato en la ofi, tengo el tiempo justo para hacer unas compras y recoger al rubito.
Voy a los chinos, me persigue (¿como no?) la chinita.
Me lío y en vez de comprar bolas doradas, las compro rojas.
Compro un montón de cajas, he decidido poner orden a lo Marie Kondo (ya lo tenía casi todo en cajas sin conocer a la japo, debería haberlo puesto por escrito y lo hubiera petao como ella).
Llego a casa, intento sacar el árbol del trastero, se abre la caja, las ramas se desparraman por el suelo.
Pongo todos los tiestos en una de esas plataformas con ruedas, se me cae la caja con la bolas, bolas por todo el garaje.
Si no tuviera la edad que tengo, me echaría a llorar.
Me llama mi madre para preguntarme si su nieto ha comido bien.
Bronca por no tener preparadas unas lentejas o algo de cuchara.
Me faltan cajas.
Las bolas que he comprado, son todas rojas y este año pensaba ponerlas doradas.
Salimos a comprar.
Mi vástago arrastra su indignación por tener que dejar su actividad de no hacer nada y acompañarme.
Llego a casa.
Me llaman de la central: cambio urgente  de planes en dos proyectos.
Tengo las mismas ganas de llorar que de matar a alguien.
Estoy estresá.
Y pienso:  ¿no me merecía yo probar lo que sienten esas madres, cuyo único problema es pensar si van a zumba o a pilates, si baños árabes o spa, si mechas californianas o balayage?
Y todavía hay quien piensa que dramatizo (cagüen)
¿Por qué?, ¿por qué?, ¿por qué?.


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¡Coño! que a estas alturas, me conformo con un "anda,  te llevo unos bombones para que se te olvide el día de mierda que llevas" .
Mañana más y mejor, seguro.