martes, 25 de junio de 2013

Buscar

                                                                                              Según el María Moliner;
 
buscar
1 tr. Mirar, ir por distintos sitios, hacer gestiones o pensar, para *encontrar a cierta persona o cosa: "Busco mi nombre en la lista. Busco la solución de este problema". Se usa mucho en forma durativa: "Está buscando empleo". Buscar los perros un rastro. Rastrear.
2 (inf.) Provocar a alguien.
3 (con un pron. reflex.) Hacerse merecedor de un castigo, reprensión, perjuicio, etc.: "Con ese comportamiento se está buscando que le echen de la asociación".
V. "buscar una aguja en un pajar, buscar la boca, buscar bronca, buscar el bulto, buscar camorra, ni aun buscándolo con candil, buscar las cosquillas, buscar la lengua, buscar pan de trastrigo, buscarle tres pies al gato, buscar protección, buscar las pulgas, buscarse la vida, buscar las vueltas".


Nos pasamos la vida buscando; buscando un grupo de amigos, buscando una carrera que nos permita vivir bien, buscando un empleo, buscando el amor, buscando la felicidad...
pero, ¿y si lo que buscamos está justo al lado de nosotros? ¿dejaría de tener sentido la vida porque dejamos de buscar?. Pues no, porque siempre hay algo más, siempre hay algo que buscar, el valle es más verde al otro lado...
Por mi parte voy a dejar de buscar ( entre otras cosas, porque nunca encuentro, tampoco es que haya buscado mucho) y voy a dejar que la vida me sorprenda. Eso sí, habrá que darle un empujoncito de vez en cuando....



martes, 18 de junio de 2013

Hay que reirse...!!!

Es imposible verlo sin reírse. Para que nos acordemos de que las cosas pequeñas son las que llenan nuestro mundo.
¡Feliz Martes!


 
 

jueves, 6 de junio de 2013

Entrega especial

Como parte de  una campaña de concienciación, en Brunete, Madrid los vecinos se han prestado voluntarios para una iniciativa, que aunque un poco escatológica, no deja de ser curiosa y seguramente muy efectiva.
Durante semanas observaron a sus "víctimas" . Grabaron a los dueños de perros que se olvidaban de recoger las heces de sus mascotas. Posteriormente, las enviaban a sus casas, entiendo que muy bien envueltas, que el cartero o mensajero no tiene culpa de nada.

El acceso a las direcciones de los propietarios de los perritos era sencillo, según un  portavoz del Ayuntamiento, dado que los voluntarios "solo tuvieron que preguntar con amabilidad a los dueños el nombre de la mascota y su raza y acceder luego a la base de datos del consistorio".

El vídeo de la original campaña, elaborado por la agencia McCann para el consistorio de Brunete, al que no le ha supuesto coste alguno, ha sido premiado en el festival iberoamericano de la comunicación publicitaria El Sol, celebrado en Bilbao el fin de semana pasado, y este mes será presentado en el festival de publicidad de Cannes (Francia).

"Enviamos un centenar de 'caca express' durante la campaña y aunque ha habido de todo, en general los infractores se lo han tomado con humor y no tenemos constancia de que haya habido quejas", ha explicado  a Efe la directora creativa de McCann, Mónica Moro.

A mí me parece muy bien, lo que es de cada uno, es de cada uno y no tengo porque llevarme en la suela del zapato cosas que no son mías.
 Al fin y al cabo es un gesto de honradez, no? . Se supone que si te encuentras una cartera, la llevas a la policía o la echas al correo, pues esto es lo mismo.




miércoles, 5 de junio de 2013

Cinco de Junio

Hoy es cinco de Junio, Día Mundial del Medio Ambiente, el cumpleaños de mi hermano yel aniversario del nacimiento de Lorca.
Matar a un poeta por intelectual, homosexual y librepensante es más propio de un país remoto y de un tiempo  pretérito, que de una España reciente. Hay quien se empeña en ocultar el vergonzoso pasado, pero los ecos de las personas que lucharon por la libertad no pueden ser silenciados.
Federico no es más que la cara visible de un tiempo que pretenden dejar enterrado en las afueras de los pueblos, en los barrancos, pero la memoria no se entierra, la conciencia no se acalla.





 
Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar
y el caballo en la montaña.
Con la sombra en la cintura
ella sueña en su baranda,
verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Verde que te quiero verde.
Bajo la luna gitana,
las cosas le están mirando
y ella no puede mirarlas.
*
Verde que te quiero verde.
Grandes estrellas de escarcha,
vienen con el pez de sombra
que abre el camino del alba.
La higuera frota su viento
con la lija de sus ramas,
y el monte, gato garduño,
eriza sus pitas agrias.
¿Pero quién vendrá? ¿Y por dónde...?
Ella sigue en su baranda,
verde carne, pelo verde,
soñando en la mar amarga.
*
Compadre, quiero cambiar
mi caballo por su casa,
mi montura por su espejo,
mi cuchillo por su manta.
Compadre, vengo sangrando,
desde los montes de Cabra.
Si yo pudiera, mocito,
ese trato se cerraba.
Pero yo ya no soy yo,
ni mi casa es ya mi casa.
Compadre, quiero morir
decentemente en mi cama.
De acero, si puede ser,
con las sábanas de holanda.
¿No ves la herida que tengo
desde el pecho a la garganta?
Trescientas rosas morenas
lleva tu pechera blanca.
Tu sangre rezuma y huele
alrededor de tu faja.
Pero yo ya no soy yo,
ni mi casa es ya mi casa.
Dejadme subir al menos
hasta las altas barandas,
dejadme subir, dejadme,
hasta las verdes barandas.
Barandales de la luna
por donde retumba el agua.
*
Ya suben los dos compadres
hacia las altas barandas.
Dejando un rastro de sangre.
Dejando un rastro de lágrimas.
Temblaban en los tejados
farolillos de hojalata.
Mil panderos de cristal,
herían la madrugada.
*
Verde que te quiero verde,
verde viento, verdes ramas.
Los dos compadres subieron.
El largo viento, dejaba
en la boca un raro gusto
de hiel, de menta y de albahaca.
¡Compadre! ¿Dónde está, dime?
¿Dónde está mi niña amarga?
¡Cuántas veces te esperó!
¡Cuántas veces te esperara,
cara fresca, negro pelo,
en esta verde baranda!
*
Sobre el rostro del aljibe
se mecía la gitana.
Verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Un carámbano de luna
la sostiene sobre el agua.
La noche su puso íntima
como una pequeña plaza.
Guardias civiles borrachos,
en la puerta golpeaban.
Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar.
Y el caballo en la montaña.
 
autógrafo
 
Lo mismo algún día aprendemos algo...
 
 
 
 
 
 

lunes, 3 de junio de 2013

La vieja de los gatos

Anita Perales, vivía sola con sus siete gatos. Les hablaba, decían que eran sus jefes. A nadie le sorprendía que una vieja chiflada hablara sola por la calle o acunara a sus gatos como si fueran bebés.
Al fin y al cabo, en la soledad hay un punto de locura, ¿no?. Nunca nadie prestó atención a los desvaríos de la vieja loca, si decía que compraba carne porque su gato se la había encargado, y si no se la llevaba se la comería a ella., nadie se paraba a examinar lo que decía y no le  daban importancia.
Anita obedecía órdenes de sus gatos, que a su vez eran comandados por un gato persa que les hablaba a través del limonero del patio. Ella sabía que tanto sus gatos como el gato persa, eran de otra planeta: un planeta gobernado por adorables felinos. Así que, cuando de noche salía, cuchillo en mano y le rebanaba el cuello a una jovencita para que sus gatos bebieran su sangre, no lo hacía ella, si no sus gatitos. ¿Quién iba a sospechar de una ancianita?. Los gatos le decían lugar y hora al que debía acudir para encontrar a su víctima, ella solo era el tembloroso brazo ejecutor.
Cuando la mañana de un 12 de agosto el fuerte hedor que flotaba en la escalera del edificio de Anita, hizo que los vecinos llamaran a la policía y encontraron a Anita semi-devorada por los gatos, nadie pareció sorprenderse; los viejos están locos, - ¡ pobrecita, estaba tan sola!,-  decían todos, pero mientras estuvo viva, nadie la atendió, nadie la escuchó, nadie le preguntó como estaba....