lunes, 27 de junio de 2011

Anecdotario estival.


Esto que cuento, puede ocurrir cualquier domingo de julio o de agosto en cualquier playa de España, más concretamente en cualquier playa del litoral gaditano:

Es domingo, no hay mucho que hacer, decido ir a la playa. Bajo. El coche, como siempre, aparcado al sol, está que parece una sauna. Abro el maletero, está lleno de arena, no se cómo lo hago, pero en las sillas siempre queda arena, y si hay algún cacharro de Álvaro, me puedo montar mi propia playa. Pongo mi bolsa, poca cosa: toalla, protección y un libro, el agua ya se la compraré al muchacho que se pasea playa arriba, playa abajo.

Muy bien, llego a El Puerto cuando el aire acondicionado se empieza a notar, comienza la odisea del aparcamiento, " ¡anda que.. sólo se me ocurre a mí venir un domingo!."
Por fin, veo al muchacho ( en realidad no tanto) haciéndome señas para indicarme un sitio, (por otra parte, ya casi fuera de El Puerto). Saco mi bolsa, recorro todo el parking y me acerco al paseo marítimo, el paisaje es desolador: cientos, miles de sombrillas unas pegadas a otras en el pequeño espacio de arena que queda una vez que sube la marea, niños, y no tan niños, jugando a la pelota, mini casas construidas con sábanas y pinzas de tender, padres e hijos volando cometas, y no, no queda ni un centímetro cuadrado de arena, un huequito, sólo quiero un huequito...
No me rindo, bajo para comprobar in situ que, efectivamente, no queda sitio. Pero lo consigo, si la marea sube, digamos que, una cuarta más, me arrastra a mí, pero tengo mi sitio, mi territorio.

Me he puesto al lado de Vanessa Mari y de Kevin Javier, que andan montando una especie de espectáculo erótico festivo.
Al lado, la familia, la de ellos o la de cualquiera, una gran familia. Equipados hasta las cejas: sandía en la orilla, para que esté fresquita, litrona en la neverita, termo de café, petaca para el cacharrito, binguito, y equipo de música enorme para el Canal Fiesta Radio.
Detrás de mi los orgullosos padres del cuarentón más insoportable del mundo, pedante, charlatán, insufrible, y se pregunta su santa madre por qué su niño tan listo y tan guapo sigue soltero.
Al lado de los felices progenitores de tan irresistible galán , una peliteñida de unos cuarenta años en top less mandando mensajes con el móvil a todo el mundo.
La abuela de la familia, los de la sandía, con una batita de flores oscuras remangá , le grita la Davi, adolescente con el pelo mechao hasta la cintura, tatuada lo que se ve y lo que no, piercing en el ombligo (obligado), en el labio y en la ceja, que se meta "hajta el coño na ", y que "no le jaga ajoailla ar Samué".
Y yo que, finalmente, no he podido leer y que no puedo con tanto glamú, meto en la bolsa, el libro, la toalla, y me alejo pensando "es la última vez..."

lunes, 20 de junio de 2011

El equilibrio del Universo.

"Dado que la textura del Universo es la

más perfecta y la obra de un Creador

sapientísimo, nada sucede en el

Universo sin obedecer alguna regla de

máximo o mínimo."

Leonahard Euler



El Corán:

54:(49) "Ciertamente, lo hemos creado en su justa medida proporción y Nuestra orden y Su cumplimiento es sólo una orden, como el parpadeo del ojo."

15: (21) " Pues nada existe que no tenga en Nosotros su origen y no hacemos descender nada, si no es con arreglo a una medida precisa."

14: (34) " Y si intentarais contar las bendiciones de Dios, no podríais enumerarlas y no obstante, ¡ciertamente, el hombre es en verdad, persistente en la maldad, obstinadamente ingrato!.

31: (20) ¿ No veis que Dios ha puesto a vuestro servicio todo lo que hay en los cielos, y todo lo que hay en la tierra, y ha prodigado sobre vosotros todas sus bendiciones tanto internas como externas? Y sin embargo entre los hombres hay quién discute acerca de Dios sin tener conocimiento, ni guía, ni una relevación luminosa.

Stephen Hawking:

Dice en su libro Breve Historia del Tiempo. " El Universo presenta unas leyes y unas constantes tan precisas y tan bien organizadas y armonizadas entre sí, que la mente humana puede apenas imaginárselo".

Robin Collings:

"Si no existiera la fuerza de la gravedad que permita juntar la materia, sería imposible que existieran planetas, estrellas y cualquier organismo complejo. Si no existiera la Fuerza nuclear, no habría nada que permitiera mantener los protones y los neutrones juntos alrededor del núcleo del átomo, con lo cual ,no habría química. Si no hubiera fuerza electromagnética, no habría unión entre los productos químicos y no habría luz. Se requieren todas esas leyes y propiedades para poder generar vida. Si suprimimos o anulamos sólo una de estas leyes, no habría vida posible".


Es evidente, que nada pasa por casualidad, que estamos aquí por un motivo (que conocerá la Divina Providencia o Alguien que está en otro nivel), pero queda claro, que nada sucede si no hay una razón, todo lo vivido nos lleva al lugar dónde debemos estar.
De esta forma, ¿quienes somos nosotros, tristes mortales, para cuestionar las circunstancias de nuestras vidas?, ¿quién podría atreverse a dudar de un Plan escrupulosamente trazado?.
Aunque conjure a la Luna para que la suerte esté de mi lado, he decidido no alterarme si el resultado de todo lo que planeo no es el que esperaba, como han dicho desde siempre las abuelas. "Estaba pa´ ti, hija" o " Cuando una puerta se cierra, se abre una ventana".

Conjurando la buena suerte.


Se acerca la mágica noche de San Juan y que el que más y el que menos, anda buscando un conjuro para atraer a la buena suerte en la noche más corta del año, y como quiera que mi amiga Tara (mediun visionaria) desapareció en combate, (mayormente porque no hubo contraprestación económica por mi parte) voy a hacer repaso de las supersticiones populares, por si la diosa fortuna tiene a bien hacerme una visita.
En estos días en los que celebramos la llegada del verano, hadas y deidades de la naturaleza andan sueltos por los campos, y nosotros los mortales, bailamos y cantamos alrededor del fuego purificador conjurando a las criaturas que habitan en los bosques, para que, por una vez, las haditas de la suerten bailen a nuestro lado.


En principio lo que se celebraba era el día más largo y la fiesta consistía en un ritual de acción de gracias por el verano, por las frutas, las cosechas y las horas de sol y se pedía además, por la fecundidad del campo.Es innegable que en estas noches de comienzos del verano algo se mueve en el ambiente, algo mágico flota en el aire: son las estrellas y los astros que nos guiñan desde el firmamento para invitarnos a la purificación, a la limpieza, a una catársis que nos lleva hasta lo más profundo para sacar desde dentro la suerte.

Vamos pues, a hacer repaso de las cosas que hacemos a diario para que la suerte esté de nuestra parte:


- Cruzar los dedos: el gesto, que evoca una cruz, conjura la buena suerte aleja a los espíritus maléficos.


- Abrir el paraguas dentro de casa: Ningún supersticioso que se precie de serlo, tendría jamás la osadía de abrir un paraguas dentro de una casa. El origen de este temor se remonta a la época en que los reyes orientales y africanos lo usaban sólo a modo de sombrilla para protegerse de los rayos solares. Debido a su conexión con el astro rey y porque también su forma simboliza el disco solar, abrirlo en un lugar sombreado, fuera de los dominios del Sol, era considerado un sacrilegio.
Es probable que la superstición se reforzara cuando los paraguas llegaron a Europa y empezaron a ser empleados casi exclusivamente por los sacerdotes en los oficios de los difuntos, sin otro fin que protegerse de las inclemencias del tiempo.

- Romper un espejo: Las supersticiones relativas al espejo se cuentan entre las más citadas en todo el Occidente cristiano, quizás por su uso adivinatorio. La catoptromancia, es decir, el arte de adivinar por el espejo, procede de Persia y, aunque tuvo un relativo éxito durante la antigua Grecia y la Edad Media, fue duramente perseguida por la Iglesia.
Es probable, sin embargo, que estas supersticiones obedezcan a la idea de que nuestro reflejo es otra versión del original y, si causamos desperfectos en el espejo, nos hacemos daño a nosotros mismos. Así, dañar el espejo es hacer lo mismo con el alma, y aquí es donde entra la superstición de que la rotura de un espejo trae mala suerte durante siete años. Este período se debe a la creencia de que el cuerpo experimenta un cambio en la constitución fisiológica cada siete años.


- Pasar por debajo de una escalera:Esta y otras supersticiones asociadas a las escaleras están relacionadas con el miedo al patíbulo. Antiguamente, debido a la gran altura que éste solía tener, había que usar una escalera de mano para colocar la soga en la posición correcta, así como para retirar después el cadáver del condenado. Cualquiera que pasara por debajo de la escalera corría el peligro de encontrarse con el muerto. De ahí viene la superstición.

- Colocar flores en las tumbas:En la actualidad, se adornan las sepulturas con flores como muestra de afecto, pero la intención original no era otra que la de proporcionar algo vivo con el fin de dar felicidad. La corona circular, colocada sobre la tumba o la puerta principal del cementerio, encerraba simbólicamente el espíritu y le impedía volver.


- Cruzarse con una mariposa blanca: Dicen que trae buena suerte, los aztecas las consideraban como algo sagrado ya que simbolizaban la muerte de los guerreros caídos en las batallas y en su vuelo transportaban sus almas al cielo.

- Derramar sal sobre el hombro izquierdo: . Esto puede invertir la mala suerte. La razón por que se hacía esto en el pasado, era porque se creía que los espíritus malvados, el diablo para más señas, estaban detrás de las personas, concretamente en el lado izquierdo. Al lanzar sal sobre el hombro esta entraría en los ojos del malavado espíritu en cuestión y lo asustaría.

Así que, he decidido cruzar los dedos, evitar pasar por debajo de una escalera, no romper un espejo, llevar un anillo, derramar sal sobre mi hombro izquierdo, saltar una hoguera y conjurar a la Luna para que los astros, las hadas, los elfos, las deidades, o quien quiera que sea, que tenga el poder de repartir la suerte, esté de mi lado.