martes, 30 de agosto de 2016

Los espejos del callejón del gato

Los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos dan el Esperpento. El sentido trágico de la vida española sólo puede darse con una estética sistemáticamente deformada
Max estrella, Luces de Bohemia

¿Qué ruta consagramos?, repetía Max Estrella a su amigo Don Latino de Hispalis en la obra de Inclán.

La ruta, un paseo errático  de casi  24 horas de los dos amigos entre las  tabernas  y las calles del Madrid más decadente y bohemio, termina con la muerte  de Max en el portal de su casa.
Los espejos del callejón del gato (hoy Álvarez Gato) devuelven una imagen deformada, disfrazada de horror, las figuras se falsean hasta convertir a los transeúntes en Sanchos y Quijotes.
  Las imágenes más bellas, son absurdas en un espejo cóncavo”. 
Es ahí donde Valle Inclán basa su obra: el esperpento, el declive, la degradación, la desatinada animalización de las personas, el absurdo, la deshumanización al fin y al cabo,  en pos de una crítica, de un retrato descarnado de la realidad.
Luces de Bohemia es el principio del  esperpento, pero no es desde luego el final, a la obra  le han seguido, tristemente, personajes y situaciones reales (que  es lo grave), que no desmerecen en ningún momento a aquellas figuras grotescas que devolvían los espejos.
Puede que a los mamarrachos que ocupan  hoy los medios de comunicación,  no les haga falta pasar por el callejón del gato para ofrecer al mundo el esperpento de sus vidas y de sus miserias.
¿Es posible que sean los espejos cóncavos los únicos capaces de devolver un reflejo real y cierto de nosotros mismos?
Somos,  como la obra de Valle Inclán,  una parábola trágica y grotesca de la deformidad de un país de Belenes, Terelus, Olvidos Hormigos y Kikos Riveras ,  miserias, miserias y más miserias.
“¡Cráneo previlegiado!", es la expresión que encierra y resume el drama de la última noche de Max Estrella, es la única forma que se me ocurre para condensar el panorama social de esta, nuestra querida España.

viernes, 26 de agosto de 2016

Viernes

Es viernes.
Eso me acaba de decir mi amigo Luis  (vía whatsapp),  como si esa aseveración guardara en sí misma,  todo un universo de cosas buenas.
Es viernes. La gente anda un poco más relajada ante la perspectiva de soltar las cadenas que nos atan a las mesas, a las cajas, a los ordenadores,  a la vida cotidiana cada día.
Es viernes. Tenemos ganas de festejar la vida, en palabras de  Walt Whiltmann " Que estás aquí, que la vida existe, y la identidad, que prosigue el poderoso drama y que tú puedes contribuir con un verso" o con una sonrisa, o con una palabra amable.
Festejar. Siempre hay mucho que celebrar, ¿no? o al menos deberíamos tenerlo presente todos los días del año, que se nos suele olvidar y sacamos del cajón  las ganas de vivir,  sólo en fiestas de guardar.
Es viernes y tengo sueño.
Igual si a mis vecinos no les hubiera dado por contar en el chat (sí, las cosas de la era de las comunicaciones) que no uno, ni dos, ni tres, sino cuatro de ellos, han tenido sus más y su menos con un murciélago (supongo que varios, no creo que sea el mismo), hubiera dormido algo,  en vez de pasarme la noche imaginándome a uno colgao de la lámpara mirándome, para luego convertirse en un jovencísimo Antonio Banderas (que puestas a pedir...).
Es viernes y se me repiten las ganas de desaparecer como el ajo del gazpacho.
Es viernes y parece que por fin, se acerca el final del verano, (acabo de imaginarme el Dúo Dinámico).
Es viernes y tengo mucha plancha (literal), además, por primera vez,  me he comprometido a cocinar para mis amigos (soy más de encargar lo que sea, es limpio, fácil y cómodo).
Es viernes,  y más vale que vaya a por el tercer café,  si no quiero quedarme dormida delante del ordenador.
Es viernes y prometo relajarme un poquito y disfrutar de los últimos coletazos oficiales de un verano raro y agotador.


jueves, 25 de agosto de 2016

El verano y el viento de levante (o cómo pedir una muerte rápida porque estás al borde)


Que el verano es muy divertido, que todos nos desinhibimos un poco, que ver un atardecer en la playa con una copa y tus amigos no tiene precio, que estamos mucho más atractivos un poco bronceados, pero de verdad, de verdad que estoy hasta el pelo.
Un verano que dura seis meses termina por ser desesperante, que aquí nos ponemos las chanclas en mayo y termina octubre y ahí seguimos, con la ropa estival y la piel cada vez más descoloría (que se le quitan a una ya las ganas de sol)

Y por si lo de los seis meses no fuera suficiente para morirte un poquito del aburrimiento, este verano  el viento de levante no nos está dando una puñetera tregua, que esto no hay cuerpo que lo resista, ni cabeza, que la gente está fatal (y yo la primera ¿o lo mío venía de fábrica?).

No te puedes poner una faldita, salvo que quieras montarte un numerito a lo Marilyn, en “La tentación vive arriba” pero no te va a quedar tan mono,  no tienes manos pa sujetar la falda, porque el viento no viene de un lado, que va, sopla desde todas partes te envuelve en un remolino de   hojas, cáscara de pipas, envoltorios de chuches y alguna que otra  bolsa del carrefú,  que resta mucho glamú a la escenita (tristemente comprobado por una servidora).





Si vas a la playa, te atacará a traición la arena, te comerás la crunchitortilla luchando contra los elementos y saldrás de allí empaná (literalmente) y accidentada porque  una o varias sombrillas asesinas  han decidido sublevarse y comenzar la rebelión de las rebeliones.



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Te puedes quedar en un centro comercial, pero como el levante es igual de molesto para todos, todo el mundo ha decidido lo mismo, así que, te encontrarás con que media humanidad está haciendo cola para las entradas del cine (que te da igual la peli, es por hacer algo que no sea ver el chou de las Campos, manda güebs, esa Terelu que dice que no come y lo que no respira, joía, no para).


Y vuelves a casa , agotá a las diez de la noche, después de caminar por el parking escorá buscando el coche,  y abres las ventanas en un vano intento por refrescar y renovar el ambiente, y sí, lo renuevas, cambias tu impoluto suelo por una mierda  que cruje al caminar y la escoba pasa a ser un apéndice de tu persona, y te vas a la cama y apagas todas las luces para no ver la capita del polvo que tienen los muebles, los mismos que limpiaste por la mañana antes de salir.

Y le pides al Universo una tregua, y te despiertas y ves los árboles doblaos como en un escorzo permanente y sabes que te espera otro día de mierda arrastrándote por las esquinas con dolor de cabeza y suplicándole a la Madre que deje el vientito pa otro día, que por este año ya vale.




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 Al menos siempre nos quedará el sentido del humor (a ver lo que dura).





martes, 23 de agosto de 2016

Conmigo te duelen los pies...

La canción del verano; esa que te flipa en junio y aborreces la segunda quincena de agosto. Machacona, hortera, bailable (eso sí), pesada, pachanguera (casi siempre), el “jit” que te destroza los tímpanos cuando estás hasta el pelo, de playas, chiringuitos, gazpacho, y gente con ganas de pasarlo bien.
En los últimos años, parece que el sentimiento patrio nos puede y “nuestro” Enrique hace las delicias de los veraneantes ávidos de noches de fiesta en el garito de moda.
La de esta año se llama  “ Si te vas”, pero cuando te acercas al DJ para pedirla la llamas “ Te duelen los pies” ( no podía ser de otra forma)  y el pincha discos de turno te entiende  (porque no es Kiko Rivera y sí,  las caza al vuelo, y es listo y hasta mono) y tú vas como una loca de manual a pegar melenazos, como si te hubiera poseído el espíritu de la Carrá, y dar saltos como la perfecta frikiestival que eres , y a la mitad de la cancioncita te das cuenta de que te duelen los  pies, y las rodillas y los codos y todo el cuerpo porque ya no estás pa esos trotes, pero no vas a quedar como una abuela en una boda  y sigues dándolo todo…
Después te ponen  a MI Alejandro Sanz con el raruno del Marc Anthony  y te mueres de amor un poquito y bailas otra vez, porque total, ya mañanas te tomas un ibuprofeno…
Y vas quemando fines de semana bailando y cantando como si no hubiera un mañana, y lo hay, claro que lo hay: hay un mañana de resaca pachanguera y absurda que te deja pal arrastre y pides una  muerte rápida y al final sólo consigues pasar el día con un estribillo machacón taladrándote el cerebro…
..”con él te duele el corazón, conmigo te duelen los pies…”  si sólo fueran los pies….
En fin…que hastaelchihiymasalla de Enrique Iglesias.



 Aquí el pesao, por cierto que alguien me explique el deje extraño en el momento "bailamos hasta las dié"





Aquí mi guapo, de este no tengo nada que decir, que puede cantar una sardana que me va a parecer bien.







miércoles, 17 de agosto de 2016

Ladran, luego cabalgamos

“Ladran, Sancho, luego cabalgamos”.
Los orígenes de esta expresión, no están muy claros, parece ser que,  al incluir el nombre de Sancho, se le  atribuye a Cervantes y a su más insigne obra, pero lo cierto, es que no aparece en ningún momento en El Quijote.
Se piensa que puedo ser   Unamuno, o Rubén Darío o Azaña, de momento,  lo único probado es que Orson Welles  la utilizó arbitrariamente en su película “Don Quijote”.



La realidad,  es que se usaba coloquialmente  ya (sin incluir el nombre del escudero) antes de Welles.

Por otra parte, Johann Wolfgang von Goethe, publicó  en 1808 el poema titulado ‘Ladran’ (Kläffer), el cual decía:

"En busca de fortuna y de  placeres
Más siempre atrás nos  ladran,
Ladran con fuerza…
Quisieran los perros del potrero
Por siempre acompañarnos
Pero sus estridentes ladridos
Sólo son señal de que cabalgamos."

Llegados a este punto, hay quien asegura que fue Rubén Darío quien acuño la expresión  que conocemos hoy. "Ladran, luego cabalgamos",  solía decir cuando recibía críticas en los círculos sociales por su mestizaje de origen.

Alguna fuente indica que hay una un proverbio turco, más antiguo que el poema de Goethe,  (aunque no se indica de cuándo es) y que dice ‘Los perros ladran, pero la caravana avanza’.

Nos quedamos pues, con una expresión del pueblo;  fácil, directa, que describe a la perfección los españolísimos vicios del chismorreo, de las envidias y del mal perder.
Sálvamesdeandarporcasa, marujillas y marujillos que se alimentan de lo que hacen y dicen los demás, aburrimiento, hastío, vidas sin sustancia, gente sin alma (que diría Sabina), gente barata que no sabe qué hacer.
En fin, seguramente hay una explicación científica pa esta licencia del malcomentar, pero yo ya me rindo.
Que ladren pues, que ladren...

viernes, 12 de agosto de 2016

La invitación

No me interesa saber cómo te ganas la vida.
Quiero saber lo que ansías,
y si te atreves a soñar con lo que tu corazón anhela.
No me interesa tu edad.
Quiero saber si te arriesgarías a parecer un tonto por amor,
por tus sueños, por la aventura de estar vivo.
No me interesa qué planetas están en cuadratura con tu luna.
Quiero saber si has tocado el centro de tu propia tristeza,
si las traiciones de la vida te han abierto,
o si te has marchitado y cerrado por miedo a más dolor.
Quiero saber si puedes sentarte con el dolor, el mío o el tuyo,
sin intentar esconderlo, desvanecerlo o remediarlo.
Quiero saber si puedes experimentar con plenitud la alegría,
la mía o la tuya, si puedes bailar con locura
y permitir que el éxtasis te llene hasta la punta de los dedos,
sin que tu prudencia te llame a ser cuidadoso, a ser realista, o
a recordar las limitaciones propias de nuestra condición humana.
No me interesa saber si lo que me cuentas es cierto.
Quiero saber si puedes decepcionar a otros
para serte fiel a ti mismo,
si puedes soportar la acusación sin traicionar a tu propia alma.
Quiero saber si puedes ser fiel, y por lo tanto digno de confianza.
Quiero saber si puedes ver la belleza,
aún cuando no sea bella todos los días,
y si puedes nutrir tu vida de su presencia.
Quiero saber si puedes vivir con el fracaso, el tuyo o el mío,
y no obstante pararte a la orilla del lago y gritarle a la luna ¡Sí!
No me interesa saber dónde vives ni cuánto dinero tienes.
Quiero saber si puedes levantarte
después de una noche de aflicción y desesperación,
agotado y magullado hasta los huesos,
y hacer lo que sea necesario por tus hijos.
No me interesa saber a quién conoces
o cómo llegaste hasta aquí.
Quiero saber si te quedarás
en el centro del fuego conmigo sin rehuir.
No me interesa dónde ni qué ni con quién has estudiado.
Quiero saber qué es lo que te sostiene, desde el interior,
cuando todo lo demás se derrumba.
Quiero saber si puedes estar solo contigo mismo,
y si verdaderamente te agrada
la compañía que buscas en los momentos de vacío.




Oriah Mountain Dreamer 





Por una vez, y sin que sirva de precedente, (no os acostumbréis), no tengo nada que decir.

Bueno sí, os dejo algo de música para acompañar estas bellas palabras.

miércoles, 10 de agosto de 2016

No soy perfecta, ¿y...?

Bueno pues, bonita manera de empezar, cuando trabajaba en radio, (sí, flipad) siempre nos decían que era una de las coletillas a evitar, pero como ya no regaña nadie, me reitero; bueno pues... soy una chica lista, ¿no? eso creía yo hasta que he descubierto alrededor de 1.500 contradicciones en Mi persona, que diría miPanto (always, for ever).
A saber:










Escribo y hablo mucho, pero mucho, mucho, y suelo tener una palabra siempre para definir emociones, sentimientos y dolores varios, pero a veces se me atragantan las palabras y no quieren salir, a veces se me desbordan los sentidos y se me empañan los ojos y el alma y me quedo muda.



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Se me supone la inteligencia emocional, (eso dicen), pero a veces, a veces me siento incapaz de gestionar lo que vivo y me hago un lío y no puedo empatizar (claro que, hay gente que no es empatizable).


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Soy muy chula, mucho, pero a veces, me dejo engañar (sobretodo si alguna emoción del tipo sentimentaloide-romanticona-blandengue me anda rondando).


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Fuerte, soy fuerte, pero también soy capaz de llorar con una mariconada de anuncio. Básicamente creo que tengo el lagrimal pelín desajustado, porque no suelto una lágrima en un funeral o en una boda y soy capaz de quedarme seca por dentro delante de un Renoir.




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Reniego de las madresmuymadres, pero en el fondo soy una de ellas, se me empapan los ojos cuando hablo de mi hijo y el orgullo maternal me lleva volando por esos mundosdedios.



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Hablo de la importancia del interior, pero (aunque aún no he puesto nada en práctica) veo tutoriales de youtube de esos que te enseñan a maquilarte, con unas 30 brochas distintas y tres o cuatro bases y una paleta de 20 tonos de marrón para los ojos.



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Soy una dequesehablaqueyomeopongo declarada, lo hago ya por deporte, así que sea lo que sea de lo que se esté debatiendo, Alicita, estará en contra, porque sí, y punto.



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Me gustan las cosas sencillas, sintetizarlo todo, no me gusta que me mareen, ni marear, pero como yo no soy nada sencilla, me parece simplemente aberrante que alguien pretenda que me defina en una palabra, eso es imposible porque hoy soy una, mañana no tengo ni idea.
Pues no soy perfecta y me da igual.



martes, 9 de agosto de 2016

El espejo gótico

Hace de esto ya muchos, muchos años,
cuando en un reino junto al mar viví,
vivía allí una virgen que os evoco
por el nombre de Annabel Lee;
y era su único sueño verse siempre
por mí adorada y adorarme a mí.
Niños éramos ambos, en el reino
junto al mar; nos quisimos allí
con amor que era amor de los amores,
yo con mi Annabel Lee;
con amor que los ángeles del cielo
envidiaban a ella cuanto a mí.
Y por eso, hace mucho, en aquel reino,
en el reino ante el mar, ¡triste de mí!,
desde una nube sopló un viento, helando
para siempre a mi hermosa Annabel Lee
Y parientes ilustres la llevaron
lejos, lejos de mí;
en el reino ante el mar se la llevaron
hasta una tumba a sepultarla allí.
¡Oh sí! -no tan felices los arcángeles-,
llegaron a envidiarnos, a ella, a mí.
Y no más que por eso -todos, todos
en el reino, ante el mar, sábenlo así-,
sopló viento nocturno, de una nube,
robándome por siempre a Annabel Lee.
Mas, vence nuestro amor; vence al de muchos,
más grandes que ella fue, que nunca fui;
y ni próceres ángeles del cielo
ni demonios que el mar prospere en sí,
separarán jamás mi alma del alma
de la radiante Annabel Lee.
Pues la luna ascendente, dulcemente,
tráeme sueños de Annabel Lee;
como estrellas tranquilas las pupilas
me sonríen de Annabel Lee;
y reposo, en la noche embellecida,
con mi siempre querida, con mi vida;
con mi esposa radiante Annabel Lee
en la tumba, ante el mar, Annabel Lee.
Edgar Allan Poe

No soy gótica, o al menos no lo parezco, vamos que no estoy blanquita, no llevo el  pelo muy oscuro (alguna vez rojo)  y tampoco  me visto de negro ( no siempre), pero he de reconocer que esta especie de romanticismo casi enfermizo, este loco amor más allá de la tumba, tiene su aquél.
Nada que ver con los vampiritos esos adolescentes blanquitos-transparentes con nombre de anochecer.
Intenté ver una de las pelis ( no sé si la primera o la enésima), pero terminé como con una subida de azúcar y con una sensación rara en el estómago. En serio, ¿nadie nota que es un vampiro si de blanco que es el muchacho en cuestión, da miedo? .Yo seguro que estoy ahí y enseguida hubiera hilado: coño, blanco y en botella...bueno en cuerpo y alma, ¿o no tiene alma?, bueno lo que sea...
Pues eso, que lo del romanticismo este como desmesurado, raro de Bécquer, Poe, o Lovecraft, que me recordaba alguien hace unos días, tiene su puntito...
Y como la música es parte importante en mi vida, rescato una versión de Radio Futura que no desmerece para nada a Poe.



martes, 2 de agosto de 2016

Soy el amo de mi destino, soy el capitán de mi alma

Out of the night that covers me,
Black as the pit from pole to pole,
I thank whatever gods may be
For my unconquerable soul.
In the fell clutch of circumstance
I have not winced nor cried aloud.
Under the bludgeoning of chance
My head is bloody, but unbowed.
Beyond this place of wrath and tears
Looms but the horror of the shade,
And yet the menace of the years
Finds and shall find me unafraid.
It matters not how strait the gate,
How charged with punishments the scroll,
I am the master of my fate:
I am the captain of my soul.
En castellano:
Más allá de la noche que me cubre
negra como el abismo insondable,
doy gracias a los dioses que pudieran existir
por mi alma invicta.
En las azarosas garras de las circunstancias
nunca me he lamentado ni he pestañeado.
Sometido a los golpes del destino
mi cabeza está ensangrentada, pero erguida.
Más allá de este lugar de cólera y lágrimas
donde yace el Horror de la Sombra,
la amenaza de los años
me encuentra, y me encontrará, sin miedo.
No importa cuán estrecho sea el portal,
cuán cargada de castigos la sentencia,
soy el amo de mi destino:
soy el capitán de mi alma.

Este poema lo escribió Willian Enerst Henley  en 1875,   desde la cama de un hospital, Henley murió a la temprana edad de 53 años de una tuberculosis que le afectó desde los 12 años.
Según la película Invictus (Clint Eastwood, 2009) en la  que Nelson Mandela hace uso de la Copa del mundo de Rugby para tratar de unir el país, es el propio Mandela, quien después de aferrarse a estas palabras durante su encarcelamiento, escribe al capitán de la selección  surafricana una nota con dicho poema, si bien en realidad lo que Nelson le escribía era un fragmento del discurso de  Theodore Roosevelt, "The Man in the Arena"

'No es el crítico quien cuenta; ni aquellos que señalan como el hombre fuerte se tambalea, o en qué ocasiones el autor de los hechos podría haberlo hecho mejor. El reconocimiento pertenece realmente al hombre que está en la arena, con el rostro desfigurado por el polvo, sudor y sangre; al que se esfuerza valientemente, yerra y ' da un traspié tras otro pues no hay esfuerzo sin error o fallo; a aquel que realmente se empeña en lograr su cometido; quien conoce grandes entusiasmos, grandes devociones; quien se consagra a una causa digna; quien en el mejor de los casos encuentra al final el triunfo inherente al logro grandioso; y que en el peor de los casos, si fracasa, al menos caerá con la frente bien en alto, de manera que su lugar jamás estará entre aquellas almas frías y tímidas que no conocen ni la victoria ni el fracaso”.

Yo no tengo nada más que decir.
Buen martes!









lunes, 1 de agosto de 2016

¡Qué lástima,cómo se estropean los cuerpos!

Digo que se estropean, a partir de los cuarenta, la cosa coge carrerilla, (tipo cuesta abajo), que asco más grande.
Yo jamás he contado calorías, ni me he parado a pensar en la puta vida si estaba engullendo carbohidratos a partir de las cinco de la tarde; tanto me daba…






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Pero hete aquí que en cuestión de meses,  ha cambiado mi cuerpo, y no, no es un anuncio de pastillas para la peri menopausia, es real como la vida misma, tan real que duele.
De un tiempo a esta parte, se me ha instalado un flotador permanente de grasilla que se mueve al andar, de verdad que me estoy planteando muy seriamente fajarme de arriba abajo (la opción del gimnasio no la contemplo, no).
Por otra parte, además de las arrugas (mis mejores amigas) empiezo a notar que estoy perdiendo el óvalo de la cara. Yo de verdad pensaba que esto era un invento para vender cremas, y operaciones de estética, pero ¡coño, que es verdad! , ¡que se me está cayendo la cara!, ¡por la Virgen del manto de animal print!, pero, ¿qué le he hecho yo a la naturaleza?.


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Se me cae el pelo, a puñaos, pero esto me preocupa menos, porque tengo el pelo así como la Difunta Duquesa y aún parece que tengo un montón.
Si  alguna vez he tenido pulso, ahora lo he perdido, así que, pintarme las uñitas es como arte abstracto, de la primera falange pa ´rriba, va todo de  rojo.
Y bueno, que lo de la belleza interior es muy bonito y muy tierno y eso, pero que en fin, que me preocupa un poco, porque es como que parece que empieza una cuenta atrás, como que la naturaleza me está diciendo: "Vivirás lo que te queda de vida, en un cuerpo raruno y viejuno"
Es el  puto principio de una nueva yo, barrigona, culona, arrugada y con la cara descolgá…


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Me quiero de morír, de verdá.