viernes, 26 de febrero de 2016

No esperar


“En la vida hay que aprender 3 cosas: 
1. No rogarle a nadie. 
2. No confiar en nadie. 
3. No esperar nada de nadie.”


Esto me lo voy a grabar a fuego, a ver si me entero de una puñetera vez de que el porcentaje de insensibles, indignos, témpanos, memerezcolaluna, huérfanos de sentimientos,  farsantes, patanes, simios ridículos, idiotas que me rodean es preocupantemente alto.
¿Cómo puedo ser tan tonta? ¿ Cómo puedo seguir confiando en gente que nunca se ha preocupado más que de sí misma?.
¡Que pena, haber pensado que valías la pena!.












miércoles, 24 de febrero de 2016

Glamuali

Hay quien afirma sin pestañear,  que desayuna una especie de potingue verde, (green smoothie, para las cools), que básicamente es poner hojas  verdes en la licuadora y
pa´dentro,  (y limpiar luego la licuadora..) o una especie de brebaje semillas de chía, o muesli, o bayas de goji y cosas así muy sanas.

Pues yo no desayuno, no, estoy yo por la mañana pa desayunar amapolas secas, que desde que soy madre, tengo como otro humor,  pero que había que verme a mí en mi etapa adolescente dando tumbos por los pasillos...



Me quedo mirando a la cafetera como si estuviera a punto de confesarme al más puro estilo pantojil que se va a fugar con el microondas o algo, y aparece mi muñeco rubio por el pasillo y ya vuelvo a ser persona.
Que lo de madrugar lo he llevado toda la vida fatal, como no he dormido del tirón ni una noche, pues ya voy cansada y estresada desde primera hora.

Y de verdad, que no es envidia, que admiro profundamente a esas madres que les da la vida para ponerles las tostadas a los niños y hacerse un warribatidoverde, que genial, que olé por ellas, pero que no es mi caso, que soy cero glamú por la mañana.

En realidad cero glamú para casi todo, todo me da alergia: geles con perfumes y parabenos, la mayoría de las hidratantes, casi todos los perfumes y cosméticos y la licra, fibra y derivados, así que ya os podéis imaginar el cuadro: geles de esos que ni hacen espuma ni nada, perfumes de aceites esenciales y ropa interior de algodón, nada de encajes ni seximaravillas.



No me sé pintar las uñas, o me pinto media uña o llego hasta la primera falange, no me sé peinar, no tengo ni idea de cómo se hace eso del contouring,  ni de pintarme la banana en los ojos y no me pinto los labios casi nunca, porque me salgo.
Si me pongo una faldita de tubo, lo más probable es que llegue a casa con la  raja como la de la canción de Estopa, nunca llevo joyas y menos bisuta, me resulta incómodo,  y según en qué casos pelín estridente.

Me gusta estar en casa en pijama y tirarme en el sofá con una manta a ver pelis de llorar, y no, no lloro como las actrices, a mí se caen los mocos, y se me hinchan los ojos y me da así como hipo, así que, no resulto nada tierna.
Arraso la nevera de madrugada y por la mañana puede haber restos de cualquier cosa en la mesita y lo peor es que ni me acuerdo.


No me gusta ir a los sitios dónde hay mucha gente, no me entero de lo que me dicen y me da risa ver a la gente moviendo la cabeza al ritmo infernal de las perreas y lo reggaetones, me pone nerviosa, claro que si bailo yo, la cosa cambia.
Bueno, pues eso, que igual no soy como las chicas monas de las comedias románticas, va a ser que no me parezco mucho a Carrie Bradshaw, ¡lástima! .



viernes, 19 de febrero de 2016

Bajo la mirada de otro

"Todos necesitarnos que alguien nos mire. Sería posible dividirnos en cuatro categorías, según el tipo de mirada bajo la cual queremos vivir.
La primera categoría anhela la mirada de una cantidad infinita de ojos anónimos, o dicho de otro modo, la mirada del público. Ese es el caso del cantante alemán, de la actriz norteamericana y también del redactor con largas barbas. Estaba acostumbrado a sus lectores y, cuando un buen día los rusos cerraron su semanario, tuvo la sensación de que el aire era cien veces más enrarecido. Nadie podía reemplazarle la mirada de los ojos desconocidos. Le pareció que se ahogaba. Entonces fue cuando advirtió que la policía vigilaba todos sus pasos, que oían sus conversaciones por teléfono y que hasta le sacaban en secreto fotos en la calle. ¡De pronto los ojos anónimos estaban otra vez en todas partes y él podía respirar de nuevo! ¡Estaba feliz! Se dirigía con voz teatral a los micrófonos de las paredes. Había encontrado en la policía al público perdido.
La segunda categoría la forman los que necesitan para vivir la mirada de muchos ojos conocidos. Estos son los incansables organizadores de cócteles y cenas.
Luego está la tercera categoría, los que necesitan de la mirada de la persona amada. Su situación es igual de peligrosa que la de los de la primera categoría. Alguna vez se cerrarán los ojos de la persona amada y en el salón se hará la oscuridad. Pertenecen a este grupo Teresa y Tomás.
Y hay también una cuarta categoría, la más preciada, la de quienes viven bajo la mirada imaginaria de personas ausentes. Son los soñadores. Por ejemplo Franz. El único motivo de su viaje hasta la frontera de Camboya fue Sabina. El autobús traquetea por la carretera tailandesa y él siente que su larga mirada se fija en él."
Milan Kundera, La insoportable levedad del ser.

Pues  que nos miren, mal o bien, pero que nos miren.
¡Buen fin de semana!

miércoles, 17 de febrero de 2016

Es otro...


He visto esto por esos mundos virtuales de dios, y me ha llamado la atención.
Me gusta discutir, y mucho, soy del tipo dequesehablaqueyomeopongo, sólo por el placer de una batalla dialéctica, sólo por estimular las neuronas y ver como reaccionan los demás.
Pero es verdad que,  a veces, me siento tremendamente defraudada porque los comportamientos que veo no son los que espero, y me enfado mucho con los demás y conmigo misma, por esperar que el resto del mundo sienta y vea la vida como yo. 

martes, 16 de febrero de 2016

Glamu-cortejo

Yo muy modenna
muy independiente,
 muy proigualdad
muy ceromariconadas 
y muy nonecesitoyoauntiopaná, 
pero en realidad, en el fondo de mi corazón, necesito y busco lo que todas; un poquito de atención, un poco de caballerosidad, un poco de: 



buenos días,  ¿cómo estás?, ¿cómo te fue hoy? , hoy me acordé de ti, descansa, buenas noches.

En estos tiempos que corren de comunicaciones virtuales, las relaciones entre los hombres y las mujeres se han convertido en algo de un ritmo muy rápido, tan competitivo y volátil como la vida misma. La amabilidad, la gracia y la creatividad se han perdido por completo.


Cada vez tengo más claro, que he nacido en una época equivocada.

Yo quiero que un señor me pida permiso para mandarme notitas, no que me mande una mierda de  
whatsapp a las mil, porque lleva una melopea bestial  y me echa de menos (ja, ja) , como podría echar de menos a cualquier otra (mi nombre empieza por A, estoy la primera)


Quiero que me diga cosas como: No hay distancias cuando se tiene un motivo (Sentido y Sensibilidad), que venga  casa a hablar conmigo par conocerme y tomar el té o un café.
No quiero que me mande flores, porque me gustan vivas, pero sí que piense en mí, si ve algo bonito, no si ve una peli mala o está aburrido porque se ha lesionado y no puede salir o la primera de la lista está trabajando o cabreá.

Quiero ponerme guapa para bajar a cenar, y que vengan invitados, no cenar en pijama con mi hijo viendo dibus y ponerme a recoger la mesa inmediatamente, para que me de tiempo a vivir (aunque sea sólo leer)  un poco antes de ir a la cama.

No tengo claro si quiero que alguien me ayude a vestirme, pero a peinarme, si. 
(Si alguien es capaz de sacar partido de mi pelo, para mi queda inmediatamente elevada a la categoría de masterdiosadeluniverso).

Lo de entrar a participar en La temporada,  me suena a vender el ganao en la feria, ¿no?, además fijo que pasan unas cuántas, dejo de ser debutante  y no me encuentran nada, lo que sería una tragedia.


En la época victoriana, los hombres y las mujeres intentaban comportarse como perfectos caballeros y damas, siguiendo unas escrupulosas convenciones sobre el cortejo y el comportamiento en público. Era una época de dramáticos gestos, grandes fantasías y magníficas actividades de ocio, donde la forma en que uno se comportaba y revelaba sus valores más íntimos era más importante que cualquier otra cosa.
Igual irme yo pa´trás en el tiempo no es lo más adecuado, no me veo encorsetá y aprendiendo a bordar.
Lo mejor va a ser traerme (a ver si encuentro un vórtice por el que se cuele) a un caballero de la alta sociedad neoyorquina  de finales del siglo XIX.

 Tipo Leopold (de Kate&Leopold) 



"El matrimonio es una promesa de amor eterno. Como hombre de honor, no puedo prometer eternamente lo que nunca he sentido ni siquiera en forma momentánea." 
"Acostumbro ponerme de pie cuando una mujer abandona la mesa."
"En mi lugar de origen, la comida es el resultado de la reflexión y el estudio. Se dice que si no fuera por las artes culinarias, la crudeza de la realidad resultaría insoportable." 
"La vida no se compone solamente de obligaciones, sino también de gustos." 



¿A qué es una monada?
Ea! pues eso es lo que quiero; palabras y gestos bonitos, mensajitos de buenos días, que me dejen pasar delante, que me admiren y me escuchen, que me organicen un plan para la noche del viernes, salir a pasear al campo con un picnic, que me quieran a mi por mí y no por tener el trasero más o menos mono, quiero el cortejo maravilloso y romántico del siglo. XIX, adaptado a nuestros tiempos. 
¡Que me tiren los tejos con un poco de glamú


lunes, 15 de febrero de 2016

En el país de las maravillas

El  primer libro que leí sola, fue Alicia en el país de las maravillas, no podía ser de otra manera. Al fin y al cabo, le debo mi nombre a esa imaginativa y alocada  niña rubia.
Lo leí y lo releí mil veces. 
Tuve pesadillas (durante todo un verano)  con una profe del cole, que se parecía sospechosamente a la reina de Corazones y me perseguía para cortarme la cabeza, pero en mi sueño, como en la historia de Carroll, Alicia encuentra la manera de escapar.
Cuando he sido mayor, he visto mucho más allá del cuento.
Hay quien dice que es un acertijo matemático, algunos hay:  la caída interminable  de Alicia es algo así como el concepto de límite, hay un momento en el que una paloma dice que las niñas pequeñas son un tipo de serpiente, ya que las dos comen huevo, esta deducción alude al cambio de variables y  hay guiños a la teoría de los números y al álgebra durante toda la historia.

Hay quien opina que es un cuento para niños, pero lleno de códigos ocultos y frases insólitas;  las prisas, la rutina, la intolerancia de la reina, los cambios de Alicia, que bien podrían ser una crisis de identidad.
El caso es que,  no deja indiferente a nadie, por la historia, por el autor, por las circunstancias que le rodean, por la musa que le inspira, por el caos y por los mensajes velados.  
En cada lectura, hay una enseñanza que se nos había escapado en la anterior.
Hoy os dejo con este diálogo entre el  Señor Conejo y el Sombrerero.

 - Lo mejor será que bailemos.
- ¿Y qué nos juzguen de locos, Sr. Conejo?
-  ¿Usted conoce cuerdos felices?
 - Tiene razón, ¡¡bailemos!!


¡Bailemos pues,  hasta caer rendidos!



viernes, 12 de febrero de 2016

Al rincón de besar

Decía Aristóteles de la virtud moral, "Es una disposición voluntaria adquirida dirigida por la razón y que consiste en el término medio entre dos vicios". o lo que lo es lo mismo, "en el medio, en el medio.."
Esto lo podría haber dicho mi abuela, pero ella era muy extrema y además se le había adelantado este señor. Y digo yo, ¿en el punto medio no es dónde está la mediocre mayoría?

No es que sea yo muy radical, pero digamos que no me gusta ir por el camino más transitadocomo dijo Robert Lee Frost: “En un bosque, se bifurcaron dos caminos y yo tomé el menos transitado. Eso marcó la diferencia”.
No se trata de ir siempre de alternativos, marcando diferencias, pero no me gusta sentir que soy como todos, porque si nos vamos todos al centro, dejan de existir los extremos, y no habría tampoco centro, ¿no? y seríamos como los hombres grises de Momo, qué tristeza…
Cuando nos castigan, nos mandan al rincón y en esos castigos es dónde se han perpetrado las mejores trastadas del mundo y seguramente algunas genialidades.
Nos vamos a un rincón apartado para desconectar del mundo, las mejores risas, los besos más dulces, las palabras más hermosas se dicen en un rincón oscuro. Los recuerdos que nos queremos que nadie toque, lo guardamos en un rincón de alma.
El centro y la virtud son un soberano aburrimiento. Vayámonos a las esquinas, a los rincones, a los extremos, al fin y al cabo las cosas chulas no pasan en mitad de la sala de  baile, en los escondites la gente se lo pasa mejor que en medio de la pista ¿o no? 
¡Conquistemos los rincones! 


















jueves, 11 de febrero de 2016

Abominable semanita cultural



Quiero dimitir y no puedo, quiero que hagan una moción de censura y no hay manera. 
No sé si secuestrar a una clase entera o fingir un brote de algo raro para que me echen, pero de verdad, de verdad, ya, ya no puedo más, ya no puedo más,  siempre se repite la misma histooooriaaaaaaaaaaaaaaaaaa.





Se acerca la semana cultural de Andalucía, y ya estamos con los “inventos” que diría la difunta Saritísima, para tener a los niños entretenidos una semana entera.
El primer año, pagué la novatada de madreguay. Me empeñé en eliminar el absurdo estereotipo de la flamenca y el torero, y terminé dando una charla a los niños sobre andaluces ilustres, (tecnología, yooo).
Así que, esta vez, me da igual que se decore el módulo con los zapatos de lunares, el mantoncicillo, la botella de Tio Pepe y la de aceite, no voy a opinar, pa que no me toque a mi.

Eso sí, una de las madres propuso hacer una degustación gastronómica; los niños estudian el origen de algunos platos y nosotras los llevamos para que los prueben. Esto en el papel es una idea genial, pero claro, conforme se va acercando la cosa, me digo a mi misma: pero, ¿cómo te metes en estos fregaos?
Vaya por delante, que lo primero que dije es que me pedía algo que se pudiera comprar en el mercadona  o en un sitio de estos de comida para llevar tipo “El pollo dorado”.
Es verdad que no me voy a complicar mucho, me he pedido piriñaca, que no tenía ni idea de lo que era (un picadillo, que compraré en algún sitio),  pero ¿qué necesidad había de montar estas historias?

Si los niños ni van a probar nada ni nada, que hay una madre que se ha empeñado en llevarse unas cervezas: desvariando nivel experto, parece que estamos organizando la comunión del Richal.

Yo dimito, coño, que después viene el desayuno andaluz, (hartar a los niños de pan con aceite) y luego hemos programado el fin de fiesta con un padre que toca la guitarra, que el hombre toca mu bien (es su profesión), pero que nosotras ni cantamos ni bailamos ni ná, y nuestros hijos (el mío el que más) pasan mucha vergüenza.
Que digo yo, que no fui a la reunión electoral y salí delegada, ¿qué hago pal año que viene?.



Tiene que ser lo suficientemente grave para que no me dejen ser delegada nunca más, pero que no me metan con la Panto, y que no me declaren persona non grata, una cosita media.
Ideas…

martes, 9 de febrero de 2016

FashionGoya

Yo que soy una opinadora compulsiva, me voy a meter a hablar  los vestiditos de los Goya. Ahora está muy de moda y que tooodo el mundo entiende de estilismos, yo también voy a votar por mis prefes y por mis noprefes.






Los horrores:

Isabel Preysler
Lo siento chati, pero ese vestido de cantante de country de los ochenta, no me dice nada, es feo de cojones por muy carísimo que seguro que es, pero de verdad, Mari, has tenido días mejores.

Baidewei  el complemento bolsonoviete, que llevabas, mejor lo hubieras dejado en casa. Ese hombre tan estirao, tan antisimpatico, que no se sabe muy bien si está de buen humor o te está mandando a la mierda, hablando de lo estupenda que eres…
¿Nadie le ha dicho a este hombre que a su edad tanto almíbar amoroso puede ser fatal...?
(Por cierto, qué manera más ridícula de venderse al colorín, señor Nobel)


Nieves Álvarez
Monísima ella, porque lo es, para mi pelín sosi, pero ese traje como de Tulipán, negro y rojo, le daba un look pelín madrastra, y además, Los Goya, coños diseño español, ¿no? (es lo suyo, especialmente si tienes un programa de moda).
Victoria Abril
El vestido ideal, es verdad pero hay edades para todo y personalmente creo que,  la suya pide a gritos un estilismo un poco más reposado, el peinado a lo discoteca de los ochenta, lo veo más para salir de desfase con las amis que para una gala que pretende instaurar cierto glamú.
María Botto
No sé, la mezcla entre folclore mejicano y andaluz, plata y negro, lo encuentro triste no me convence.
María León
Ella es ideal, toda ella entera, pero los paisajitos y los ¿pájaros?, mejor los dejamos para los dibus  de colgar en la nevera, ¿no?
Yolanda Ramos
Excesiva, recargada, vulgar.

Hay muchas (y los políticos, que mejor lo dejamos para otro día, ¡qué cantidad de despropósitos juntos!) que me han dejao con las piernas colgando, pero lo dejamos ya, que luego soy una criticona. De Pe, como no la aguanto, desde que se subió en la nube de las americas, no digo nada…

Las ideales:

Natalia de Molina
Juvenil, fresca, sencilla, ideal.

Amaia Salamanca
Pronovias, el vestido muy mono, pero el pelito..no sé un recogido a algo, que parecía que acababa de salir de la ducha












Silvia Abascal
Ella es elegante, guapa por fuera y por dentro, perfecta siempre.







Juana Acosta
Elegancia clásica, perfecta. De actriz de los años dorados de Hollywood.












Ursula Corberó
Vestido ideal, que no sería lo mismo sin ese cuerpazo, preciosa, la perfecta demostración de que menos es más.

Alguna mona más que no nombro, porque no me caen bien.
Pues hasta aquí mis críticas, me hace ilusión ir a un programa de algo a rajar, que se me da mu bien.


lunes, 8 de febrero de 2016

El destino

 “El destino no reina sin la secreta complicidad del instinto y la voluntad”

Me ronda la cabeza una pregunta que se han hecho muchos hombres y mujeres desde que el mundo es mundo: 


¿Creéis en el destino?, ¿está escrito en las estrellas como dicen los románticos?, ¿forjamos nuestro propio destino?
Para los deterministas,  todos los pensamientos y acciones humanas se encuentran causalmente producidos por una cadena de causa y consecuencia.
Para el determinismo fuerte, no existe ningún suceso que sea azaroso, mientras que el determinismo débil sostiene que existe una correlación entre el presente y el futuro sometida a la influencia de sucesos aleatorios.
En algunas religiones, el plan para cada uno de nosotros, lo escribe Dios. 
En otras, como la católica,  Dios ha dotado al hombre de libre albedrío (una forma muy cómoda de eludir responsabilidades), con lo cual, no existe un plan trazado por el creador.
Después una tragedia aérea, sale una lista de pasajeros, que no tomaron ese avión por diversas circunstancias, y no podemos evitar pensar “no era su momento”. 
¿Por qué alguien que debía tomar ese vuelo, se queda en tierra?, ¿qué misteriosa combinación de acontecimientos le hace librarse de una muerte segura?
Solemos recurrir al destino cuando las cosas no salen del todo bien o cuando no salen cómo queremos “quizás no era para mí”, no pensamos que el hecho de que algo no salga tal y como habíamos planeado, no tiene que significar que vayan mal.
Nos empeñamos en buscar respuestas a desventuras, a sinsentidos, porque es absolutamente desolador, por ejemplo, que muera un niño pequeño y no haya una respuesta, buscamos consuelo en religiones, esoterismos, destinos, conjuros y demás alivios espirituales. 
Cuando hablamos del destino, influenciados por las miles de comedias románticas que vemos (yo la primera),  pensamos siempre en dos personas destinadas a encontrarse, la palabra destino lleva implícita un tinte romántico, sensiblero y misterioso, que nos encanta y horroriza a partes iguales.
Tendemos a pensar que todo pasa por algo, que cada persona que se pone en nuestro camino tiene una misión, que nuestra media naranja (o medio limón) anda por ahí buscándonos como un alma en pena y en cada intento fallido,  no ya de relación, sino de conocimiento de alguien, pensamos:”no, no es esta persona”, como si cuando encontráramos a la persona destinada a estar en nuestra vida, fuéramos a oír violines.

Es más fácil pensar que todo pasa por algo, que al otro lado de nuestro hilo rojo hay alguien que nos espera, según esto, ¿deberíamos sentarnos a esperar?
Si mi futuro es padecer cáncer de pulmón, da igual que fume o no, ¿no?, da igual que vigile mi colesterol, si mi destino es que me estalle una arteria, aunque me tome diez danacoles diarios , me voy a morir igual, ¿no?

Sería bonito creer en el destino, hay una película de estas tontorronas americanas (Only you)  en la que el prota le pregunta a un abuelete italiano:

- ¿Cree en el destino?
- Ognuno crede nel destino, è scritto nelle stelle

¿Y sí...?
¡Feliz Lunes!

miércoles, 3 de febrero de 2016

Nada es lo que parece


"He observado muchas veces que para prosperar en este mundo hay que tener aire de tonto, pero sin serlo.” 

 Montesquieu




Pues sí, la planta de tontita la tengo ( aveces me viene hasta bien),  pero ( y esto va dirigido a un par de idiotas) siento deciros que tonta, tonta,  lo que se dice tonta no soy.
 Otra cosa es que mire pa otro lao pa no dar dos voces o meterle un bocao en la yugular a alguien. 
Pero no soy tonta, no abuséis que cuando saque las uñas, vais a flipar.
¡Buen Miércoles!

martes, 2 de febrero de 2016

De vez en cuándo

"De vez en cuando la vida
nos besa en la boca
y a colores se despliega
como un atlas,
nos pasea por las calles
en volandas,
y nos sentimos en buenas manos;
se hace de nuestra medida,
toma nuestro paso
y saca un conejo de la vieja chistera
y uno es feliz como un niño
cuando sale de la escuela.
De vez en cuando la vida
toma conmigo café
y está tan bonita que
da gusto verla.
Se suelta el pelo y me invita
a salir con ella a escena.
De vez en cuando la vida
se nos brinda en cueros
y nos regala un sueño
tan escurridizo
que hay que andarlo de puntillas
por no romper el hechizo.
De vez en cuando la vida
afina con el pincel:
se nos eriza la piel
y faltan palabras
para nombrar lo que ofrece
a los que saben usarla.
De vez en cuando la vida
nos gasta una broma
y nos despertamos
sin saber qué pasa,
chupando un palo sentados
sobre una calabaza"
Serrat, De ves en cuándo la vida


Y no tengo nada más que decir.