jueves, 28 de diciembre de 2017

Sacadme de aquí (y devolvedme a mi tiempo real)


Cada vez tengo más claro que vivo en la época actual porque alguien cometió un error, me mandaron a este mundo de perreas y reguetones, cuando lo mío era más el Hollywood de los años dorados, o la Inglaterra victoriana.






No es lo mismo salir a bailar con un señor peinado y perfumado  mientras una Big Band toca “La Vie en Rose”, y flotar en la pista con un vestido de gasa azul:


 


que salir con un tío que lleva medio calzoncillo fuera,  a bailar “Despacito”, pegando codazos para que nadie invada  tu espacio vital,  o te tiren encima un gin tonic con bayas y frutos del bosque (os voy a ahorrar el video del Fonsi, que estamos todos hasta el pelo ya, ¿no?)

No es lo mismo una carta como las que escribía el Señor Darcy:

"No se alarme, señorita, al recibir esta carta, ni crea que voy a repetir en ella mis sentimientos o a renovar las proposiciones que tanto le molestaron anoche. Escribo sin ninguna intención de afligirla ni de humillarme yo insistiendo en unos deseos que, para la felicidad de ambos, no pueden olvidarse tan fácilmente; el esfuerzo de redactar y de leer esta carta podía haber sido evitado si mi modo de ser no me obligase a escribirla y a que usted la lea. Por lo tanto, perdóneme que tome la libertad de solicitar su atención; aunque ya sé que habrá de concedérmela de mala gana, se lo pido en justicia”





Que una mierda de “Ola ke ase”, a cualquier hora de la madrugada porque el escribiente en cuestión está aburrido.


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¿Me apeo de la vida, no puedo con tanta vulgaridad!.



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jueves, 14 de diciembre de 2017

Soy rara, yes I am!

Hola, soy Alicia, y creo que soy antisocial.
Este es mi nuevo saludo. Me he dado cuenta de que huyo de las multitudes, de los sitios dónde está todo el mundo,  y de las fiestas y eventos que veneran los demás.
No voy a la feria, no salgo en semana santa, no me meto en un chiringuito petao ni de coña,  y cada año me empieza a molestar el mes de diciembre un poco antes. Por momentos creo que soy el grinch de la navidad, pero luego lo pienso bien y no es que no me gusten estas fechas, es que no me gusta el concepto bullangero y de felicidad como de plástico de estas fiestas.
No tengo problemas para relacionarme con la gente, no me cuesta socializar, pero estos momentos borreguiles de ver y dejarse ver en una fiesta, esta imposición social de tener que estar, me pone de muy mala baba. Y no tengo claro si me molestan las multitudes en general o los borregos en particular.

No sé si  soy un poquito distinta, una yomeopongo de manual o simplemente he decidido hacer lo que me apetece sin pensar en que me pierdo algo,  o en que el hecho de ir de electrón libre por la vida trae como consecuencia una suerte de ostracismo autoimpuesto, (si no estás en la fiesta, estás muerta).
Bien, he decidido, planeado y ejecutado mi propio suicidio social y asumo las consecuencias. 
Sólo pido que se respete mi decisión de alejarme de las masas, para cultivar mi propias tradiciones (la de alejarme de las masas, básicamente). 
Que no tenga ganas de ir a un local en el que no voy a conseguir llegar a la barra, no voy a poder hablar, ni levantar la mano por miedo a perder mi espacio vital,  y prácticamente tampoco voy a  respirar (mido metro y medio), no significa que esté depresiva ni nada por estilo, simplemente, he decidido nadar contracorriente.
Afortunadamente somos raras, le dije ayer a una amiga, (que también se define a sí misma como antisocial), ,  lo somos , ¿acaso hay algo mejor?.



lunes, 4 de diciembre de 2017

Aprendizajes y desaprendizajes.


 Pues he cumplido nada menos que 45 años, ¡sí señor!, ahí es nada, lo que me sitúa (siendo muy  muy optimista) en el Ecuador de mi vida.
He aprendido algunas cosillas, que antes no sabía (o no me hicieron falta nunca), no he conseguido aprender otras y he desaprendido muchas:
Tengo arrugas en la cara, y no hay crema (por carísisima que sea) que pueda solucionar eso, con lo cual, más vale que lo asuma, lección aprendida.
No me matan los apegos: si quieres estar, bien, mis puertas están abiertas, si decides marcharte, no voy a llorar la pérdida, (me lo apunto como aprendizaje de la persona sabia que soy).

Atraigo gente triste, y esto es algo que más vale que cambie, si no quiero terminar en la Lopez Ibor, no he conseguido aprender a repeler a los tristes.
Tampoco he aprendido a darles pasaporte a los atormentaos, sin  sentirme luego como si hubiera abandonao a un cachorrito en una gasolinera.
Entiendo que mis amis no son perfectos, pero  son, y eso me vale.
Se me olvidó llorar, tengo el lagrimal desajustao y dedico miles de lágrimas a cosas que no merecen ni un suspiro,  y las cosas importantes me vuelven dura como una roca.
He aprendido a reírme, como una loca de manual,  de mí misma.
No consigo comprender por qué tengo esa extraña tendencia a normalizar situaciones surrealistas y quedarme tan ancha.
Creo que, después de la última tropelía que me hice en el pelo, he aprendido que ni castaños oscuros, ni rojizos, mi color es rubio oscuro o caramelo (y punto).
La vida se puede acabar en un segundo, esto lo sabemos todos, pero pocos somos capaces de interiorizarlo y actuar en consecuencia, creo que lo tengo claro. He aprendido a no fingir que me interesa algo que me aburre, no,  me quita energías, me agota, y me pone de mal humor.
Ya creo que sé reconocer a un guadiana, a un anormal y a un discapacitao emocional.
A veces se me olvida que la gratitud es el pasaporte para la vida, pero luego  miro la honestidad, y la pureza de mi hijo y recuerdo que debo estar agradecida.
Necesito aprender a cambiar la frecuencia del tipo de vibración que emito, no quiero más vampiros emocionales, por favor, no.
He aprendido a desmontar el motor de un lavavajillas, arreglar una cerradura, a usar el taladro, a arreglar una cisterna y a desmontar una persiana para limpiarla.

No he aprendido, ni creo que lo haga , a cambiar una rueda, ni a planchar cualquier prenda que no sea algodón si quemarla, ni a mantener el mármol brillante.
He desaprendido a cocinar, a tener los espejos sin rastro y a descansar sin remordimeintos.
He reaprendido, las capitales de Europa, las ecuaciones, la organización medieval y la tabla de elementos.
Me quedo con la gente bonita, me deshago (sin grandes tragedias) de los que me dañaron, aunque fuera sólo por lo que no hicieron, dejo detrás a quien no me quiso y miro hacia adelante con una copa en la mano y rodeada de quienes hacen mi mundo un lugar mejor.

viernes, 17 de noviembre de 2017

Tipología de toses


Todos los años, el cambio de temperatura me deja un regalito en forma de catarro, no sé si por la falta de previsión, o por la falta de cabeza, por  las burradas que hago ,  o por  todo junto.
El caso es que,  siempre termino por pasar un par de días (que cada vez son más) acompañada de un millón de kleenex, caramelos de miel, paracetamol, el ventolín, una manta y unas cuantas pelis (nótese que no hay compañía humana, ni divina).
No sé cantar; no tengo ni voz, ni oído, no toco ningún instrumento, tampoco bailo, no tengo, en general, ninguna habilidad musical. Podría tener una mijita de compá y no tener voz, o tener vozarrón y desafinar. Pues ni lo uno, ni lo otro,  lo que no es impedimento para ir de gira por los karaokes del mundo con mu poco arte y menos vergüenza copleando.
Pero hete aquí, que he descubierto en mi misma y en mi mismidad, que tengo varios registros de tos:
Está la tos seca, como sin ganas. Esa tos impertinente, como de pito, que resulta cansina incluso para el tosiente en cuestión.
La tos que sale como desde el abdomen y parece que te vayas a dar la vuelta en espamo tosil, al final te pica tanto la garganta que sigues tosiendo en una espiral infinita de toses, lágrimas y vergüenza.
La tos como de las cavernas, que bien podía ser de Manolo el del camión, pero no, sale de mi cuerpecito serrano,(cada vez más machacao) para volver a entrar al rato, porque no termina nunca.
Luego está la tos como de algo estropeao o roto por dentro, aquí la gente te mira como si tuvieras algo contagioso y se distancia un poco, por si es la tosferina o algo
Estoy por grabarme tosiendo y llevarle el documento de audio a mi médico, por lo menos echamos unas risas, si la tos me deja, claro.
Después de todas las toses, volvemos al punto de partida de nariz goteante, voz nasal, congestión, ojos llorosos, ganas de asesinar al que se atreva a hablar,  y dolores varios, por todo el cuerpo.


Suelo ver una luz y un grupo de personas vestidas de blanco que me hablan:
 “Ven Ali, deja el pañuelo, mujer, que dónde estás sólo hay dolor y sufrimiento…vente tonta, que aquí estamos muy bien….”

Pero yo no me voy, que fijo que allí no tienen Marie Brizard pa abrir los bronquios.

Pues eso, que voy a disfrutar de la grata compañía de mis virus unos días más.
 ¡Feliz fin de semana!

 
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miércoles, 25 de octubre de 2017

Carta a mi hijo

Querido hijo:

Te escribo esta carta porque estás en esa edad rara en la que hablar o que te hablen de emociones, te incomoda. Siempre chasqueas la lengua y me sonríes, con esa sonrisa tan tuya de medio lao , te vas, y me quedo con ganas decirte que nunca he olvidado ese día que te vi por primera vez, que juré cuidarte siempre, que fuiste mi tabla de salvación cuando se me cayó la vida, que me bastaba mirar tus ojos para saber que nada importaba más que tú.
Empezamos juntos una nueva etapa,  en la que habrá,  seguro,  muchos desencuentros, en la que no me mirarás con admiración y  dejaré de ser tu ejemplo, para ser sólo mamá.
A ratos te desconozco: veo a un muchacho tímido, sabio, bueno y divertido, y no encuentro por más que busco,  el rastro del bebé que me miraba absorto con la frente  arrugada y el flequillo despeinado.
Otras veces, veo la mirada limpia y pura de mi pequeño en la cara de un hombrecito guapísimo, y me pregunto: ¿Qué será de ti?,  ¿Qué será de mí, cuando decidas volar?.
Estos años, he dedicado mis días, mis ilusiones, mis sueños y mis insomnios a tejer tu alas, a enseñarte a elegir, a luchar si algo es injusto, a agradecer las cosas sencillas, a pedir perdón, a perdonar, a asumir errores,  a celebrar victorias, a ayudar a quien lo necesita,  a ser una persona de bien; te he preparado para el camino con mi amor por tí como única bandera y contigo como mi única  patria.
A veces, me sorprendo a mí misma mirándote, sin saber en qué momento dejaste de ser un bebé para convertirte en la persona increíble que eres, cuándo dejaste de necesitarme, cuándo dejamos de comprar cuentos infantiles, cuándo te dejaron de gustar las películas de dibujos, cuándo empezaste a elegir tu ropa,  cuándo creciste. Es como si me hubiera quedado dormida a la hora de la siesta y al despertar me hubiera encontrado con este nuevo : “¿quién eres y qué has hecho con mi bebé? te pregunto siempre,  y siempre te ries,  me miras,  con el pelo despeinado y la frente arrugada,  ese gesto tuyo,  tan tierno, que me desarma, siempre,  y  me dices “he crecido, Alicia”.
Espero haber hecho bien las cosas, que sepas elegir, que lo que hagas, lo hagas con el corazón, que tengas presente, que siempre voy a festejar contigo la inmensa fortuna de estar vivos, que te quiero por encima de todo y de todos,  y que mi gran suerte ha sido ser tu madre.
Cuando caigas en la cuenta de que no soy perfecta, cuando veas multiplicados por mil mis defectos, cuando creas que soy un poco tonta y que no te entiendo, acuérdate de hubo un tiempo en el que fuimos uno, que haga lo que haga y diga lo que diga, siempre serás mi niño, que quien todo lo puede una vez, lo puede todo siempre, que nunca daré un paso en falso, que eres mi motor. Puede que, para ti, algún día,  yo ya no sea la mejor madre, pero nunca dejaré de amar cada cosa que dices y que haces, porque tú eres mi persona importante en el mundo.



Te quiero.

viernes, 20 de octubre de 2017

Listado del viernes




Listado de un viernes cualquiera de una semana cualquiera, de un mes cualquiera, de un año cualquiera.














Dolor de cabeza: nivel señora mayor.


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Semana que se acaba: infernal

Guerra fría con los compis: si se están derritiendo los polos, mi guerra también.

Autoestima: Por las nubes, me han piropeado dos veces en quince minutos.


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Risas pendientes: mil


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Pacientes: todos calmaditos (de momento).


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Guadianas: en activo.

Corazón: extrañamente palpitante.





Desmadejamiento generalizado: bajo control.
Guapito: subido.
Pelo: largocorto, pero hoy inusualmente controlao.





Cutis: después de la mascarilla negra de ayer, como el de una niña de 15 años




Amis: con millones de  cosas para celebrar.











Look: veroño.
Paz interior: por dentro.



Agenda para la ruta gastronómica que prometimos empezar: en blanco.



El fin de semana,  empieza en unas horas
¡Vamos a por esas risas que me debe el Universo!

martes, 10 de octubre de 2017

Me voy a ir perdiendo

Como noté que mis mariposas o bien  se habían muerto o bien estaban catalépticas, decidí apuntarme a un par (y quien dice un par, dice tres o cuatro) apps de ligar.
Voy y vengo, porque sigo viendo lo mismo que veo en la calle,  pero en la pantalla del móvil.
Además,  como tengo la opción de ampliar foto y de observar desde el sofá de casa, veo de todo, oiga, pero de todo, todito, todo.
Lo primero que hago es descartar por foto, mis filtros son:


Nada de fotos con niños, no, si ya expones a tu hijo para ligar, no me interesas.
Nada de torsos desnudos, por muy mazao que estén, no, no me gusta.
Nada de fotos de comida, no sé, es que yo quiero hablar con un señor, no con una paella.
Nada de tíos demasiado buenos, no me lo creo.
Nada de fotos de santos o vírgenes, no me veo.
Pies en la playa, no.
Foto del mandao, como que no.
Fotos hechas en el baño, pues no,  mire usted, sobre todo si veo el espejo sucio.
Nada de fotos delante de la cama, con la cama deshecha, noooooo.
Nada de fotos con la ex, joder, esto es básico.


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Bien, una vez pasado el filtro de la imagen, pasamos a ver el perfil.

No me molan los que dicen que han estudiado en la Universidad de la vida; mira chico, de verdad, mi filtro no es que tengas o no estudios, pero no me quieras contar que te has formao en la calle, porque a mí también, cuando salí de la Universidad, (la de hacer exámenes) me echaron a la calle, así que, en la calle estamos todos.
Nada de “quedamos y lo descubrirás”, no tío, dímelo ahora pa saber si pierdo el tiempo o no contigo.
No, al me gusta leer y estoy viendo unas faltas de ortografía que me sangran los ojos.
No al me gusta jugar y el morbo y la aventura, suelen ser unos mataos y no dan la talla.
No a los que veo demasiado jóvenes.
No a los que viven muy lejos.
No a los que ponen en el perfil que no tienen empleo (lo siento)
No a los que se llaman todomagic, fantasy, lavidaesuna, momentosdeplacer, sadista, conóceme, o grey.


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En fin que,  para cuando me vengo a decidir al primer mensaje, ya he descartado unos 60 perfiles.
Y llega el mensajito, aquí ya hay de todo; el que quiere quedar esa misma tarde, el que te hace un chascarrillo (por mí esto vale), el que te propone un trío con su señora, el que parece interesante (y no te lo terminas de creer),  y el que te cuenta que está a punto de entrar en el supermercado comprar algo pa cenar.

Al final, después de una durísima selección, le das tu número a alguien, aquí pueden pasar tres cosas:

-El sujeto en cuestión no para de insistir para verte ese mismo día, te manda memes, fotos de flores, te da los buenos días, las buenas tardes y las buenas noches, hasta que tú,  por agotamiento mental,  lo bloqueas, porque las mariposas ni se inmutan.


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-Las mariposas inician apenas un vuelo rasante de reconocimiento uinsss casi, te mola un poco, pero el señorito te cuenta sus infortunios y tristezas (que parece que tu chat es el muro de las lamentaciones), y por más que intentas, no hay forma ni de quedar, ni de que diga una sola palabra a la que agarrarte,  para subirte a esa nube de amó que lleva diez años en stand by, y, cuando se ha curado de la depresión,  desaparece de tu vida y se va de copas sin ti.


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-Tienes la inmensa fortuna de que medio te haga tilín, (aquí tu amiga juega un papel fundamental: te convence de que te gusta)  y quedas con él, no te termina de emocionar, pero sigues el juego, por si acaso, en algún momento,  las mariposas se mueven, pero nada, no hay manera, las mariposas está muertas y para cuando deciden resucitar,  el muchacho  ha desaparecido.

¿Eres exigente? Me preguntó una vez uno de ellos, bueno, yo creo que no: he dejado pasar una camisa rosa fucsia, unos zapatos de punta y he mirado para otro lado cuando he visto una falta de ortografía, tan exigente no soy, ¿no?

Pues nada, aquí acaba (de momento) mi periplo por las webs del ligoteo.


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lunes, 9 de octubre de 2017

Adiós.

"Te digo adiós, y acaso te quiero todavía.
Quizás no he de olvidarte, pero te digo adiós. 
No sé si me quisiste, no sé si te quería.
O tal vez nos quisimos demasiado los dos.
Este cariño triste, y apasionado, y loco,
me lo sembré en el alma para quererte a ti. 
No sé si te amé mucho,  no sé si te amé poco; 
pero sí sé que nunca volveré a amar así.
Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo, 
y el corazón me dice que no te olvidaré;
pero, al quedarme solo, sabiendo que te pierdo,
tal vez empiezo a amarte como jamás te amé. 
Te digo adiós, y acaso, con esta despedida,
mi más hermoso sueño muere dentro de mí.
Pero te digo adiós, para toda la vida,
aunque toda la vida siga pensando en ti."

José Ángel Buesa




miércoles, 4 de octubre de 2017

Imagine

"Los estadounidenses son libres, en resumen, de estar en desacuerdo con la ley, pero no de desobedecerla. Pues en un gobierno de leyes y no de hombres, ningún hombre, por muy prominente o poderoso que sea, y ninguna turba por más rebelde o turbulenta que sea, tiene derecho a desafiar a un tribunal de justicia. Si este país llegara al punto en que cualquier hombre o grupo de hombres por la fuerza o la amenaza de la fuerza pudiera desafiar largamente los mandamientos de nuestros tribunales y nuestra Constitución, entonces ninguna ley estaría libre de duda, ningún juez estaría seguro de su mandato, y ningún ciudadano estaría a salvo de sus vecinos"





Estaría bien que,  por una vez,  nos pusiéramos de acuerdo todos los españoles, que,  por una vez, lúcharamos todos del mismo lado, que , por una vez, en España hubiera unidad en cuanto al deseo de restablecer la paz social.





martes, 3 de octubre de 2017

Quiero!!!!!!!!!!!!!

Ando un poco perdida últimamente y es que, aparte de no tener mucho tiempo, he estado reflexionando sobre todas esas cosas que no terminaban de encajar en mi vida (más de las que creía)
Y he llegado a la conclusión de que me sobraban cuerpostristes, también gente tóxica, (vamos el gilipuertas de toda la vida) y muchas víctimas de sí mismos.
Me he marcado una especie de  apartheid  con el victimismo, un si no vas a sumar, por lo menos no restes, un pírate que estoy mu loca y te doy con el tacón, un los focos a mi persona, por una vez  y me he quedao tan pancha.
Soy una persona alegre por definición,  y tanto lidiar con infortunios ajenos me estaba passando una absurda factura en forma de malestar emocional, por no decir mala baba generalizada.
He decidido que nunca es tarde para marcar un punto de inflexión y empezar a crear un nuevo hábito: el de mirar por mi salud mental, y dejar que cada uno se busque (y pague) su terapia.
Y para celebrarlo, me voy a hacer unos regalitos a mí misma, que no se compran, ni se venden en las  tiendas (pero que creo que me merezco):
Quiero una palabra de ánimo real
Quiero un ¿cómo estás?  de corazón
Quiero una copa de vino junto al mar.
Quiero una confidencia a media voz.
Quiero un abrazo de los que te reinician.
Quiero unas risas en una calle cualquiera, de una ciudad cualquiera.
Quiero ese buenos días, que me pone las pilas.
Quiero bailar hasta que duelan los pies que decía Cansino Iglesias, o hasta que el cuerpo me pida la amputación, como única vía de escape.
Quiero buen humor.
Quiero gente brillante cerca.
Quiero  mirarte  y que tú me estés  mirando.
Quiero pisar hojas secas en el parque.
Quiero la indolencia de los 13 y la libertad de los 20.
Quiero Luz.
Quiero Paz.
Quiero “morir con una mano en el corazón”, como dice esta canción que os dejo.
Quiero....



viernes, 8 de septiembre de 2017

Estoy arrastrá


Festivo local y trabajando.
Me muero de frío, mis compis no tienen compasión con mi escasa grasa corporal.


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Mi vástago está sumido en un silencio sepulcral con el resto del mundo, de vez en cuando lo interrumpe para hablarlo todo junto y todo a mí.
Hay días que me siento incapaz de seguir sus conversaciones, me pierdo, estoy mayor.
No termino de hacerme con el peinado de mi último corte de pelo, me veo raruna.
Me han dicho que me hace mayor.
Me quiero morir.
Estoy rodeada de gente que se queja por todo, me canso.
Me desaparecen los pacientes y encima me siento como si hubiera abandonao a un perro en una gasolinera.


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Mi nivel de hijoputismo está flojo, hay que apretar.


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Me duelen las rodillas, a ver si voy a tener artrosis o algo, ¿no?
Me apeo de la vida un ratito, que estoy agotá
Me voy a tener que ir (obligada que yo no quiero) de copas o algo.

miércoles, 30 de agosto de 2017

Modificando conductas

Si buscas resultados distintos no hagas siempre lo mismo.
 Albert Einstein



Todos queremos cambios en nuestras vidas, pero no estamos dispuestos a cambiar nada para llegar a los objetivos  que,  con más o menos acierto,  nos hemos autoimpuesto.
Si todo lo que hacemos nos lleva siempre al mismo bucle de acontecimientos,  igual deberíamos modificar algo.
Pongo un ejemplo clarificador de las contradiciones en las que incurre servidora y de la  consecuente espiral infinita de dramas: 
Llevo toooooooooodo el verano quejándome, como la perfecta loca de manual que soy, porque la puñetera ley de la atracción ha decidido premiarme con unos cuantos pacientes que pasan por el consultorio sin cita previa, sin abonar las consultas, (ni siquiera en forma de copa de vino) y  que, encima, no me hacen reír.
Y digo yo, lo mismo debería aniquilar a la Elena Francis que habita en mi cuerpo serrano, y dejar espacio a una Leticia Sabater con un ojo a la virulé, que lo da todo en la pista de baile,  vestida únicamente con unas bragas y un sujetador de brilli-brilli, al ritmo de la salchipapa o el pepinazo y declararme a mí misma en  rebeldía alegando que tengo la misma profundidad que un charco.
O también podría ser una borde y decir: “mira rey, es mu triste todo lo que me cuentas, y lo siento desde la profundidad de mis interiores, concretamente desde el intestino delgado,  pero yo lo que quiero es un Kiko Rivera de la vida, que vale que es feo, pero que seguramente es gracioso, o por lo menos me lleva a locales de moda”.
Puedo ser yo la víctima y protagonizar un drama cada día, así les hago luz de gas a mis pacientess, evito que me cuenten penas.
Puedo hacerme la sueca,  y decir que  no entiendo el castellano.
Puedo fingir  que me he dado un golpe en la cabeza y que he perdido la memoria a corto plazo.
Puedo huir del país.
Puedo irme al monte a una cabaña, sin teléfono, sin tablet, si portátil, sin luz, ni agua...(bueno luz y agua, sí, coño, que no tengo culpa de ná)
Puedo meterme en un convento, dedicarme la vida contemplativa, y garantizarme así la vía directa con las altas esferas celestiales.
Puedo bloquear a los sujetos en cuestión.
Puedo cambiar de identidad.
Puedo, ...puedo…puedo decirle a la Madre Teresa que me habla desde el fondo de mi mente (creo que viene de ahí), que haga el favor de dejarme un poquito en paz, que a lo único que aspiro en este momento de mi vida es a reírme ( y mucho, no me importa arrugarme como una pasa si es de risa).
Puedo decir que tengo una caja de zapatos con recortes de prensa de Maria josé Cantudo, por ejemplo, y que me encierren en una clínica.
Y también puedo estudiar, convertirme en psicoterapeuta profesional (he contemplado la opción de falsear un titulito, pero no quiero terminar como la Panto)  y ganarle dinero a las horas de terapia.
Admito sugerencias, si están dentro de los límites de la legalidad, mejor, si no, tampoco pasa nada, que ya a estas alturas el que parezcaunaccidente no me parece del todo mal.

martes, 29 de agosto de 2017

Oinssss

Expresiones que killing me softly.

Yo es que soy así: ¿de gilipollas?, ¿de idiota?, ¿de qué?

Estoy siendo sincero: una cosa es ser sincero y otra es ser un joputa, los sincericidios están sobrevalorados.

¿Estás con la regla, no?: vale chaval, lo mío es una vez al mes, lo tuyo es a  diario, anormal.

¿Te has caído?,  no, es que a veces me tiro al suelo pa ver si está fresquito.


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Te lo dije..: Sí, no has hecho otra cosa más que predecir fatalismos, pero es que lo tengo que ver yo sola.

Yo, por ejemplo…: no,  la gente que se pone de ejemplo de buen comportamiento, me mata.

¿Te he despertado?: no tío, son las tres de la madrugada, trabajo en un rato, pero estaba contando estrellas.


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¡Anda qué bien que me habéis llamado!; pues si no lo hemos hecho, por algo será.

¡A ver si nos vemos!: si me quieres ver, sólo tienes que llamarme con fecha y hora (y por favor:
 a ver, no haber)

Bueno, take it easy: ya, de momento, no voy a hacerlo, porque con esa observación,  me acabas de acelerar un poco más.



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Pasa, no merece la pena: vaaale, puede que para ti no, y hasta puede que,  para mí tampoco en unos días, pero hoy me da la gana de que me importe.

Anda, que tampoco es pa tanto: es pa lo que a mí me salga de la peineta,  ¿estamos?


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Saldrá bien para la próxima: no me cabe duda, pero yo quería que saliera bien, esta vez, no la siguiente, ¡esta!.

Tienes mala cara, ¿no has dormido?: y tú tienes cara de tonto ¿lo eres?


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Te estás quedando muy flaca, ¿no?: bueno, ya te alimentas tú por los dos, no hace falta que engorde mucho más.

Bajar pa´bajo, subir pa´rriba, entrar pa´dentro, salir pa´fuera, ¿alguien da más?

miércoles, 23 de agosto de 2017

Estoy muuuy tranquila

Cuando se vive en modo zen, se supone que una es muy pacífica, rollo amoruniversal, y ama a todas las criaturas del Universo, a todas, incluso a las tontasquetellevanalextremo.
Y claro, una se calla pa no ofendé, que no es por falta de argumentos, ni de ganas, y una lleva tooodo el  pressing de lo que no dice en los interiores.
Porque decirle alguien : te daba yo  una patadita voladora directa en la yugular, o me iba a quitar el tacón como la Duval y te lo  iba a clavar en la frente, anormal, o te iba a meter una leche que iba a notar la onda expansiva tu madre en el pueblo, o bien como tengas los santos cojones de preguntarme ahora, lo mismo te quedas sin ellos, no parece muy zen, ¿no?
Bueno, pues no digo nada y sigo guardando un respetuoso, pacífico y sosegado silencio.
Namasté!

martes, 22 de agosto de 2017

Y tengo por costumbre...



Que el ser humano es un animal de costumbres, lo tenemos claro.
Hay costumbres, que están muy bien: tipo hacer ejercicio, comer sano, unos minutos de meditación, ser amables por sistema y unas cuantas cosas buenas que hacemos por nosotros mismos y por los demás cada día, y luego están los atentados contra nuestra propia integridad, los sequelaestoycagandoperovoyaseguir., que deberíamos aprender a frenar, pero no lo hacemos, porque ¿de qué nos íbamos a quejar luego?

Y como para muestra bien vale un botón, aquí los botones, los míos (y los de mucha gente, espero):





Tropezar más de una vez con la misma piedra (léase  columna del parking, y  cogerle cariño a la piedra-columna).












Tomarte más de tres vinos, aun sabiendo el infierno resaquil que viene luego y que cada vez es más largo.
Poner un bucle infinito de la misma tristeypenosacanción para poder llorar a gusto (una y otra vez)
Viajar más de una vez al mismo país cuando quedan decenas por visitar



Subirse de nuevo a  la montaña rusa, sabiendo que cuando estés en lo más alto,  llorarás desconsolada (esto es válido para el momento enamoramiento de un idiota)







Tomar el sol todos los años con la  protección puesta a trozos y por ende quemarse siempre como a manotazos.
Pedir por enésima vez en un mexicano el plato más picante y morirte por las esquinas a las dos horas.
Pensar que la gente actuaría igual que tú.
Darlo todo en la pista de baile cada sábado y tener que tomarte un ibuprofeno el domingo.
Jurar en arameo volver a casa  pronto,  porque hay que madrugar, y volver a las mil.
Salir de fiesta con unos zapatos que sabes que  te harán daño, pero hacerlo, porque son taaaan bonitos.
Perdonar engaños y críticas.
Regalar tiempo a personas que sabes  te van a fallar, pero lanzarte a hacer el idiota,  por si cambian.
Esperar que cambien.



Pegarse leches contra un muro, como el murciélago tonto que entró en mi casa, no porque el muro sea especialmente guapo, ni divertido, ni porque tenga una estimulante fluidez verbal , más bien,  porque te da pena del muro, tan triste, tan desesperanzado, tan derrotado, tan vulnerable, ¡pobre muro!










Seguramente atento mil veces más cada día,  contra mi propia persona, lo único bueno, es que mi ángel de la guarda, que debe estar tramitando ya  una baja por ansiedad, trabaja las 24 horas y siempre, siempre,  salgo indemne, algo estaré haciendo bien.




lunes, 14 de agosto de 2017

Nos quedará la risa

Mi vida es surrealista: roza a diario el  más esperpéntico  de los absurdos al estilo Valle Inclán,  es como una película de Buñuel,  o como un reflejo distorsionado y raro de los espejos del callejón de El gato, eso o que la absurdamente rara soy yo.
Es posible,  que yo misma en mi mismidad atraiga cosas raras, porque es posible ( y sólo posible)  que esté un poquito tarada, y puede que, en el fondo de mis interiores,  me mole un poco este nosaberpordóndemevaavenirlapróximajugada, porque puede que sea un poco incoherente         (a veces), un poco irracional (por momentos), loca, (casi siempre) y , afortunadamente, con un gran sentido del humor, (siempre).

Situación bochornosa número 1

La era de las comunicaciones, trae consigo cosas tan geniales como,  poder hablar con alguien que está al otro lado del mundo, y tan comprometedoras como hacer un copy&paste de un chat para mandárselo a alguien (y reírte un poco) y enviárselo al destinatario equivocado.
Japiparti, dándolo todo en un chiringuito, el sol está bajando, un maravilloso tono cobre lo inunda todo, estoy monísima y me lo creo, música en directo inmejorable, unos chicos ideales, saco el móvil para hacer unas fotos y oh, sorpresa!! mensajito del maromo de turno,¡¡¡¡ uuuuhhh,  subidón!!!!, ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ se acuerda de que existo, (y no es para contarme sus tormentos laborales)  guuuuaaaaauuu!!!!!!!!
Antes de contestarle, (me hago la dura, si no, no hay juego) voy y, en un alarde de voydesobradaporqueyolovalgo, hago un copia y pega de las respuestas para mandárselas a mi ami, que está en otro concierto, pero, estoy muy arriba,  bebiendo, bailando y cantando a la vez,  y se lo reenvío al sujeto en cuestión.



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Señor de los espacios infinitos, sabes que no te pido gran cosa, pero ¿podrías por favor, mandar un rayo paralizador y que se caigan todos los servidores del mundo? , o ¿me puedes dejar dar un saltito  atrás en el tiempo de dos minutitos de nada, por favor?, o ¿puedes hacer que se dé un golpe en la cabeza y se le olvide lo que va a ver en cuanto abra el chat?,
¡¡¡ lo que sea, pero algo!!!,
¿¿¿nada??,
¿¿¿no me vas a hacer el favorcito???



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¡¡¡Que se pare el mundo que me muero de vergüenza!!!, pero

¿por qué?, 

 ¿por qué?,

 ¿por qué?.




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Situación absurda número 2

Jamás de los jamases salgo de casa hecha un cuadro, incluso si voy a bajar al trastero, procuro no ir hecha una mamarracha, pero, hay días que no se tienen ganas de nada y te da lo mismo, total, agosto en jerez, ¿a quién te vas a encontrar?.
Pues al guapo entre los guapos, al único guapo que conozco que va a la farmacia a las tres de la tarde, igual que servidora, vamos..
Allí estaba yo, con el pelo descontrolao,  las chanclas (chanclas, ese calzado que sólo uso para subir a la piscina y el corto trayecto del coche a la playa), una falda que me arrastra y una camiseta de color indefinido, sin forma y sin planchar, delante del tío mejor peinao y planchao del planeta, pidiéndole a todos y cada uno de los santos de la corte celestial, que el hombre, ese hombre, se siguiera interesando en  los colutorios y los dentífricos y no me reconociera.
A punto estuve de tirarme al suelo al grito de ¡cuerpo a tierra!,

 
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y salir reptando como en las pelis, pero como soy de natural torpe y, ante la más que cierta posibilidad de cargarme el expositor de protectores solares, preferí quedarme de pie y salir con toda la dignidad que  puede una echarle a un asunto como ese, eso sí, con las gafas de sol puestas dentro de la farmacia y la mano en la cara, al más puro estilo Pantojilnomevasagrabarmás.












Situación loca número tres

Tengo la tonta costumbre de dejar el móvil en el bolso sin bloquear, ya me ha pasado que he llamado a mi madre en un par de ocasiones y ha oído (desde el bolso) alguna conversación que, seguramente no case mucho con la imagen de mujer madura de la edad que tengo, que no hay por qué airear.
Pues resulta que,  después de la gran hazaña del misterioso reenvío de mensajes al mismísimo emisor, me quedo un poco bloqueá y suelto el móvil,  a su suerte,  en el bolso, con la buena fortuna de que se abre por el chat de un tonto con el que quedé una vez y se hace una videollamada, que gracias a algún ser celestial no obtiene respuesta,  al momento, claro, porque al tonto el haba en cuestión, le faltó tiempo para hacer la oportuna observación y de paso colarme un "haber (tal cual ) si nos vemos".
Seguramente el idiota pensaría que era una llamada de atención para propiciar una cita (jajaja, pobre iluso).
También llamé a la tía de mi cuñi, pero ella no se ha manifestao aún.

Todo esto en el mismo fin de semana, que hay días que mejor se queda una en casa. Me consuela que, a pesar, de que mi vida es un absurdo, siempre me quedará, nos quedará  la risa.