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Me merezco una paguita (y unos guantes)

  En mi cruzada por cansarme mucho para poder dormir, he ido   a parar a una clase de fit boxing (Pausa para expresiones de sorpresa)   La cosa es más o menos así: el yoga es muy terapéutico y todo eso que ya sabemos, pero no me cansa, no llego a la cama arrastrada. Un día,   hablando con una compañera me comentó que ella acaba agotada haciendo fit boxing. Digamos que, recibí el dato. Lo almacené en mi cabeza. No me veía yo pegándome con un saco. Un día hablando con mi hijo (ese ser adulto que ya no me cuenta nada), busqué información. Me gustó. Me fue llamando la idea de imaginar a personas random en el saco. Y decidí probar. Y cuando pasó la semana santa (y ya no tenía las plantas de los pies verdes y desaparecieron las branquias y me volvieron a salir pulmones), fui a la clase de prueba. La tarde anterio al gran estreno,   se lo conté a mi compi de yoga, y me dijo que una conocida suya iba y estaba muy contenta. Por la noche me avisó de que me estudiara l

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