martes, 26 de junio de 2018

Sufro mucho.

El catarro se ha instalado en mi cuerpo de manera definitiva en forma moqueril, que si ya es entre muy poco y nada glamuroso, resfriarse en primavera-verano, no desprenderse del pañuelo cual dama de las camelias,  ni para ir al baño, ni os cuento.
Así que, vengan mocos pa´rriba y vengan mocos pa´bajo, mientras estoy en la ofi, mientras hablo con un compi, mientras  hago la compra, mientras llevo al rubito a extraescolares, mientras limpio, mientras plancho, mientras conduzco y mientras doy un paseo acompañada (que qué bonito queda esto).
Me persiguen,  se hacen fuertes en mis interiores y empiezo a pensar que esto no se va acabar nunca, que se ha hecho crónico, que hay quien tiene la voz tomada siempre o quien siempre  tiene un grano en el mismo sitio, pues yo tengo mocos, pa siempre, es así, no me voy a librar.
Y mientras mi organismo juega a moquearme, entro en una óptica con mentalidad y ánimo de poco más de treinta y salgo derrotá,  arrastrando mi miseria por la calle, mientras noto que se me descoloca una cadera.
Hace tiempo que vengo notando que me tengo que separar un poquito el móvil para ver la pantalla y que (a veces, que no siempre) la letra pequeña me baila delante (literal) de las narices, pero claro,  yo pensaba que la alergia ,el catarro y los disgustos, habían contribuido, (para compensar),  a desarrollar en mi cuerpo serrrano, algún súper poder tipo, atravesar placas de hormigón con la vista o algo  pero, no la tristérrima realidad es otra:

Voy a la óptica y la hermana gemela del moranco gordillo,  nada más ver mi ficha,  me espeta:
-           Con la edad que tienes lo más seguro es que tengas presbicia
A  lo que  mi mente responde: “japuta la tía con la cara de sobao pasiego que tiene, la mare que la parió, que eso es de señora mayor, que me va a poner unas progresivas, aaayy noooo”
Pero muy prudente, intento disimular mi cara de asesina en serie, me aguanto las ganas de quitame el tacón y partirle la cara, en tres o cuatro trozos,  y digo, (con mi mejor proyecto de sonrisa):

-          Ja, ja, jaaaa, ¿siiií, ya estamos en esas?, vaya por dios!

Efectivamente, me hacen una revisión y yo misma en mi mismidad, me doy cuenta que no veo un pijo de cerca, que de manera automática, mis brazos, sin pedir permiso,  me separan el texto de la cara, para verlo mejor, y que las palabras se montan en el papel, una juerga flamenca con fin de fiesta por bulerías, que ríete tú de los gitanos de mi pueblo.


via GIPHY

Aquí ya me dan ganas de morirme, no por morirme yo misma, (que no tengo interés),  sino  más bien por dejarle el marrón del cadáver de una persona que entró siendo joven y se hizo vieja en cinco minutos, a la rubia anaranjada, que me había arruinado la tarde, la semana, el mes y la vida. Pero no me morí,  y me fui deseándole   una plaga de polillas o una tubería  rota que le destroce la óptica por no decirme que me hago mayor con un poco de delicadeza, que una tiene su corazoncito y no está ya para muchos trotes,  y por no tener un cartel en la puerta tipo : "Atención, se dispone ussted a entrar en un túnel del tiempo de los chungos".
Salí corriendo porque no llegaba al partido y por el camino comprobé con horror que me renquea una pierna, señal inequívoca de que la cadera está a punto de descolocarse, se me volvió a pasar por la cabeza morirme, a ver si alguien se apiadaba de mí, y del disgusto que acababa de llevarme,  pero mi hijo me metía prisa, para llegar por lo menos a la segunda parte,  y no era cuestión de perder tiempo muriéndose por las esquinas.
Así que, si me veis con un pañuelo en la mano, no es que vaya yo ahora de dama de la Inglaterra victoriana, es que me ahogan los mocos, los disgustos y la edad.


jueves, 7 de junio de 2018

Focus on the good

Se me están desequilibrando los chacras porque hoy (ayer no tanto, y la semana pasada tampoco)  hoy (y seguro que mañana ya no),  noto mucho desorden en la ofi, veo que la líneas no son rectas, que hay catálogos y planos gigantes por todas partes y que no hay equilibrio visual. Además, imagino un paraíso para hordas de ácaros (y lo que se tercie) por todas partes, lo que me está empezando a estresar.
Puedo intentar no apartar la vista de  la pantalla para no sufrir, cantar un mantra o hacer el pino, pero claro, igual parece que estoy loca.

Por otra parte, he intentado cambiar el atomizador de un grifo en casa y, digamos que, he torpeao un poquito: he necesitado dos tutoriales de youtube, un video explicativo de specialperson, y una demostración de un compi  en er vivo y en er directo, en un grifo  de la oficina, para caer en la cuenta de que estaba intentando meter el puñetero atomizador al revés (una que es mu lista).
Pero lo que cuenta es que lo he conseguido, lo he hecho, FIN, da igual que haya quedado como una torpe de la vida y que casi me haya echao a llorar en el lavabo.
Otro motivo de desequilibrio chacril, es que el adolescente rubio tiene que hacer una maqueta de una casa autosustentable (hay que joderse). Me he informado de cómo se hace, he visto un par de tutoriales (bendito youtube), he descargado unos planos y por último, y ante la más que cierta posibilidad de hacer una birria de casa,  me he ido a una tienda de modelismo,  a ver si me venden la casa hecha. Y  resulta,  que te venden la maqueta para hacer un avión de la Segunda guerra mundial, una moto con sidecar, o un barco de la Armada invencible, pero no  una casa. Que yo lo que quiero es una sencillita tipo La casa de la Pradera o la versión 3D de las que dibuja mi sobrina, pero no, la única solución es comprar material y hacerla.
Pero como soy muy buena persona, he decidido que, ya que el páter y el niño, no pasan por su mejor momento, va a estar bien que hagan algo juntos y así acercan posturas y yo me libro del marrón.

Así que, ya que nada parece tan grave; y por aquello del equilibrio del Universo, he decidido marcarme un   focus on the good  y hacer listadito de cosas que me alegran la vida:

La complicidad (a pesar de la adolescencia) con el rubi, me recuerda que algo he hecho bien.

La voz de Noah Francis Gordon.
Las clases de yoga, aunque no  llegue con la pierna a la oreja.

Ver a las cigüeñas desde mi ventana, me traslada a mi infancia

Ver reír a  specialperson, me desarma.



Sumergirme en el mar, esa calma.








El olor del aceite esencial de citronela, cosas de vieja, supongo.

Los videos de nail art, o lo que viene siendo lo mismo: videos de pintarse las uñas. No, no me voy a pintar las uñas con dibujitos, soy incapaz.










Una puesta de sol, el lujazo de tener tiempo para disfrutarla.










Esta canción, derrocha optimismo.










miércoles, 16 de mayo de 2018

..y así la vida, de bonita.

Y un día te das cuenta de que no necesitas salir de copas cada fin de semana, que pedir la cena y ver una peli, o hacer maratón de  series, te parece un plan perfecto, que la idea de adoptar un gato ya no es tan descabellada, que hablas con tus amigos de formas de preparar las verduras o de recetas de tartas y te parece divertido.
Ya no te mueres por estar en todos los saraos, y además, no intentas justificar tu decisión, porque nadie va a entenderlo,  y te da igual, porque quien quiere entender, entiende sin grandes explicaciones,  y quien no quiere hacerlo, no lo hará, aunque te desgastes explicando lo mismo mil veces.
De repente, te   quedas sólo con unos cuantos amigos, y te  da igual si llevan mucho tiempo en tu vida o muy poco, te importa que están y que son, sólo eso.
Decides que si alguien decide marcharse, no te afecta,  porque no está en tus planes llorar ausencias, que te da igual lo que la gente que cree conocerte hable,  que no te sorprende nada de nadie,  y que te importa entre poco y nada la vida de quiénes no están cerca.
Te conformas cada vez con menos:  la sonrisa de las personas que amas, el abrazo de la gente que te quiere bien, una cerveza al sol , unas risas a cualquier hora, un mensaje de “buenos días”, un “me acordé de ti”, un “cuídate” y poco más.
Te das cuenta de que encuentras consuelo hablando de los tormentos de la adolescencia con otros padres, y te ries de lo dificil que está resultando todo,  porque sabes que es temporal, no esperas que nadie te de una estrella dorada al final del día, porque todos tenemos guerras que batallar y ya no buscas la aprobación de nadie.
Te emocionan dos únicas palabras,  porque sabes distinguir la sinceridad, de la vacuidad del discurso de quien va por la vida con un alma de alquiler, te ríes de todo y de todos, porque eres feliz con poco, con muy poco
                                                                                                                …y así la vida,  de bonita.






lunes, 14 de mayo de 2018

La madre del año



Adoro el  esplendor en esta época del año en el sur: el infinito azul de cielo, la calidez del sol, que calienta sin asfixiar, el perfume a azahar y a jazmín por las calles, el estallido de color de los balcones con geranios, la luz, la alegría que se respira, las terrazas llenas de gente y la fruta de temporada, pero como toda moneda tiene cara y cruz, mi cruz de la primavera son las alergias (en plural).


Me tienen arrastá,  por el efecto de los antihistamínicos, que mucho rollo de que son de 2ª generación y que no dan sueño, pero a  mí me tumban,  y la falta de oxígeno, que literalmente, no me llega a los pulmones, ni al cerebro; así que voy lenta en movimientos, sumida en un  cansancio  narcótico y pesado, y torpe en razonamientos, porque mi cerebro está out of order, por la ingesta de química y por la falta de oxígeno.
Así y todo, voy pasando los días sin grandes tragedias, asomándome de vez en cuando a la cocina y lamentando la mierda de comida que le estoy dando al pequeño vástago, porque en estos momentos, en los que estoy el borde de la muerte más absurda que se pueda imaginar, no estoy para pararme a pensar en primer plato, segundo plato, cena y recena (bueno, nunca).

Sí, tiro de comida congelada, llamo a todos los telecomidas del mundo mundial, a mi madre para pedirle unas lentejas, y estoy por presentarme en casa de algún vecino a ver si nos dan de comer. Porque no tengo imaginación, ni ganas de cocinar, porque voy funcionado al 60% y no me da la vida (ni la cabeza) para hacerlo, me la dejo, (la vida), en limpiar y planchar. 
Y sí, sé que en mi lista de prioridades, comer debería ir antes que quitarle arrugas a una camiseta que mi hijo va a tardar 30 segundos en ensuciar, pero a estas alturas, no creo que vaya a cambiar.
Estoy en un montón de grupos  que ponen en las redes sus recetas,  veo programas de cocina, compro libros, que nunca miro, imprimo menús y los cuelgo en la nevera, pero nunca hago nada, porque no me da tiempo, porque tengo que salir a comprar y siempre voy al límite,  porque estoy cansada,  o porque sé que ni el niño ni yo nos vamos a comer un plato de garbanzos, ni de higadillos en salsa (al menos soy honesta conmigo misma y ni lo intento)
Me van a quitar el título de madre del año (que yo misma me otorgo), por tener al niño a medio comer, ¡soy un desastre!

viernes, 11 de mayo de 2018

miércoles, 25 de abril de 2018

El empanamiento de la adolescencia.

Mi hijo ha entrado oficialmente en la adolescencia.
Siempre ha ido al mínimo esfuerzo, creo que ha dedicado más minutos en su vida a planear como trabajar menos que en trabajar. 
Nunca trae tarea a casa;  en el último minuto,  antes de que suene el timbre,  termina todas las actividades, para no tomarse la molestia ni de pasear los libros.
Estudia, en el mejor de los casos, la tarde antes del examen  (y encima saca unas notas más que aceptables) y me promete, como un político de los chungos, cada trimestre, que para el próximo lo va a dar todo.


Situación número uno de la era “soyunadolescentedemanual”: 

- Wichi, ¿aún no te han mandado el trabajo de Geo?
- Estamos empezando el tema, pero esta vez, lo voy  a hacer con tiempo, para no ir  tan a lo justo.
- Me parece perfecto, ¿por dónde vais?
- Renacimiento
- Me encanta, Da Vinci, Miguel Ángel, Brunelleschi…
- Sí, bueno, no te flipes mucho que es  sólo un tema..

Pasan los días y se me olvida, porque no soy una máquina, porque la obligación es suya, que no mía,  y porque me ha pedido que confíe en él. Entro en la plataforma digital del colegio y veo que el plazo para entregar los trabajos termina en dos días, ¡dos!.
Primero  entro en pánico, luego,  me preparo la bronca que le va a caer, después,  pienso que, con suerte, en un momento de lucidez,  ha empezado a hacerlo en casa del pater y por último me envío a mí misma un par de enlaces con información, paporsi, toca hacer el trabajo en el último momento.

Cuando llega a casa, le pregunto (manteniendo  el tipo en un alarde de calma interior):

- ¿Cómo llevas el trabajo de geo?
- No he empezado, ¿qué hay de comer?
- ¿Cuándo se entrega?
- Mmmm, no sé, aún falta
- ¡¡En dos días, se entrega en dos días!! , y mañana tienes extraescolares.
- ¿En serio? No han dicho nada en el grupo
- ¿Esperas a que en el grupo se hable de un trabajo para empezarlo?
- Si, mmmm, bueno, no, no, claro que no.

Resultado: trabajo hecho en una tarde, adolescente que ni se inmuta y madre que no sabe si darlo en adopción, apuntarse a un curso de psicología aplicada al  mundo del adolescente empanao o pedir asilo político hasta que cumpla por lo menos 25 años.



viernes, 20 de abril de 2018

El viento cambia de aire

Cuentan que César Vallejo, el 20 de enero de 1939, presagiando el triste desenlace de los republicanos en la guerra civil escribió. “Varios días el aire, compañeros, muchos días el viento cambia de aire..”.
Espero que este viento (el de levante) cambie el aire, todos los aires, que buena falta nos hace.
¡Buen fin de semana!

jueves, 19 de abril de 2018

Música, adolescencia y los ochenta.

Te crees el súmmun de la modernidad y el buen gusto musical, hasta que, un grupo de adolescentes  se descojona  con la música que llevas en el coche, pone en duda  la carrera de los grupos, pregunta si siguen  vivos y , en general, te destrozan los mitos, la autoestima y la vida.
Convencida de que mi lista de  canciones, era apta para todos los públicos y edades, he cometido la torpeza de permitir que mi vástago & friends opine, y ahora, soy como una madre sesentona,  a la que le han dicho que Manolo Escobar no mola.
Pero como todo en la vida es susceptible  de mejorar, también he descubierto, que hay un paraíso musical en el que mi hijo y yo nos encontramos: los ochenta (y algo de los primeros noventa). Hasta hace unos meses, sólo estábamos de acuerdo en a la aversión al mundo electro latino, de los reggetones  y las perreas, pero oh , suprise!, he conseguido que reconozca mi esfuerzo por transmitirle algo decente,  en forma de casiaceptación de 10 de mis canciones favoritas:

One, U2




Pride; U2






Dancing in the dark, Bruce Springsteen




We will rock you, Queen.





Bohemian rhapsody, Queen.






Falling, Julee Cruise.







Better stop, Sam Browm.





Walking on sunshine, Katrina and the waves





Say something, Christina Aguilera (vale, esta es por agotamiento y es de hace un par de años)



It´s a beautiful day, Bublé (Bublé es atemporal)







Esta de regalo ; Pero tú, Alejandro Sanz, algún día conseguiré que acepte a Alejandro en la familia.
¡Buen Jueves!