miércoles, 16 de mayo de 2018

..y así la vida, de bonita.

Y un día te das cuenta de que no necesitas salir de copas cada fin de semana, que pedir la cena y ver una peli, o hacer maratón de  series, te parece un plan perfecto, que la idea de adoptar un gato ya no es tan descabellada, que hablas con tus amigos de formas de preparar las verduras o de recetas de tartas y te parece divertido.
Ya no te mueres por estar en todos los saraos, y además, no intentas justificar tu decisión, porque nadie va a entenderlo,  y te da igual, porque quien quiere entender, entiende sin grandes explicaciones,  y quien no quiere hacerlo, no lo hará, aunque te desgastes explicando lo mismo mil veces.
De repente, te   quedas sólo con unos cuantos amigos, y te  da igual si llevan mucho tiempo en tu vida o muy poco, te importa que están y que son, sólo eso.
Decides que si alguien decide marcharse, no te afecta,  porque no está en tus planes llorar ausencias, que te da igual lo que la gente que cree conocerte hable,  que no te sorprende nada de nadie,  y que te importa entre poco y nada la vida de quiénes no están cerca.
Te conformas cada vez con menos:  la sonrisa de las personas que amas, el abrazo de la gente que te quiere bien, una cerveza al sol , unas risas a cualquier hora, un mensaje de “buenos días”, un “me acordé de ti”, un “cuídate” y poco más.
Te das cuenta de que encuentras consuelo hablando de los tormentos de la adolescencia con otros padres, y te ries de lo dificil que está resultando todo,  porque sabes que es temporal, no esperas que nadie te de una estrella dorada al final del día, porque todos tenemos guerras que batallar y ya no buscas la aprobación de nadie.
Te emocionan dos únicas palabras,  porque sabes distinguir la sinceridad, de la vacuidad del discurso de quien va por la vida con un alma de alquiler, te ríes de todo y de todos, porque eres feliz con poco, con muy poco
                                                                                                                …y así la vida,  de bonita.






lunes, 14 de mayo de 2018

La madre del año



Adoro el  esplendor en esta época del año en el sur: el infinito azul de cielo, la calidez del sol, que calienta sin asfixiar, el perfume a azahar y a jazmín por las calles, el estallido de color de los balcones con geranios, la luz, la alegría que se respira, las terrazas llenas de gente y la fruta de temporada, pero como toda moneda tiene cara y cruz, mi cruz de la primavera son las alergias (en plural).


Me tienen arrastá,  por el efecto de los antihistamínicos, que mucho rollo de que son de 2ª generación y que no dan sueño, pero a  mí me tumban,  y la falta de oxígeno, que literalmente, no me llega a los pulmones, ni al cerebro; así que voy lenta en movimientos, sumida en un  cansancio  narcótico y pesado, y torpe en razonamientos, porque mi cerebro está out of order, por la ingesta de química y por la falta de oxígeno.
Así y todo, voy pasando los días sin grandes tragedias, asomándome de vez en cuando a la cocina y lamentando la mierda de comida que le estoy dando al pequeño vástago, porque en estos momentos, en los que estoy el borde de la muerte más absurda que se pueda imaginar, no estoy para pararme a pensar en primer plato, segundo plato, cena y recena (bueno, nunca).

Sí, tiro de comida congelada, llamo a todos los telecomidas del mundo mundial, a mi madre para pedirle unas lentejas, y estoy por presentarme en casa de algún vecino a ver si nos dan de comer. Porque no tengo imaginación, ni ganas de cocinar, porque voy funcionado al 60% y no me da la vida (ni la cabeza) para hacerlo, me la dejo, (la vida), en limpiar y planchar. 
Y sí, sé que en mi lista de prioridades, comer debería ir antes que quitarle arrugas a una camiseta que mi hijo va a tardar 30 segundos en ensuciar, pero a estas alturas, no creo que vaya a cambiar.
Estoy en un montón de grupos  que ponen en las redes sus recetas,  veo programas de cocina, compro libros, que nunca miro, imprimo menús y los cuelgo en la nevera, pero nunca hago nada, porque no me da tiempo, porque tengo que salir a comprar y siempre voy al límite,  porque estoy cansada,  o porque sé que ni el niño ni yo nos vamos a comer un plato de garbanzos, ni de higadillos en salsa (al menos soy honesta conmigo misma y ni lo intento)
Me van a quitar el título de madre del año (que yo misma me otorgo), por tener al niño a medio comer, ¡soy un desastre!

viernes, 11 de mayo de 2018

miércoles, 25 de abril de 2018

El empanamiento de la adolescencia.

Mi hijo ha entrado oficialmente en la adolescencia.
Siempre ha ido al mínimo esfuerzo, creo que ha dedicado más minutos en su vida a planear como trabajar menos que en trabajar. 
Nunca trae tarea a casa;  en el último minuto,  antes de que suene el timbre,  termina todas las actividades, para no tomarse la molestia ni de pasear los libros.
Estudia, en el mejor de los casos, la tarde antes del examen  (y encima saca unas notas más que aceptables) y me promete, como un político de los chungos, cada trimestre, que para el próximo lo va a dar todo.


Situación número uno de la era “soyunadolescentedemanual”: 

- Wichi, ¿aún no te han mandado el trabajo de Geo?
- Estamos empezando el tema, pero esta vez, lo voy  a hacer con tiempo, para no ir  tan a lo justo.
- Me parece perfecto, ¿por dónde vais?
- Renacimiento
- Me encanta, Da Vinci, Miguel Ángel, Brunelleschi…
- Sí, bueno, no te flipes mucho que es  sólo un tema..

Pasan los días y se me olvida, porque no soy una máquina, porque la obligación es suya, que no mía,  y porque me ha pedido que confíe en él. Entro en la plataforma digital del colegio y veo que el plazo para entregar los trabajos termina en dos días, ¡dos!.
Primero  entro en pánico, luego,  me preparo la bronca que le va a caer, después,  pienso que, con suerte, en un momento de lucidez,  ha empezado a hacerlo en casa del pater y por último me envío a mí misma un par de enlaces con información, paporsi, toca hacer el trabajo en el último momento.

Cuando llega a casa, le pregunto (manteniendo  el tipo en un alarde de calma interior):

- ¿Cómo llevas el trabajo de geo?
- No he empezado, ¿qué hay de comer?
- ¿Cuándo se entrega?
- Mmmm, no sé, aún falta
- ¡¡En dos días, se entrega en dos días!! , y mañana tienes extraescolares.
- ¿En serio? No han dicho nada en el grupo
- ¿Esperas a que en el grupo se hable de un trabajo para empezarlo?
- Si, mmmm, bueno, no, no, claro que no.

Resultado: trabajo hecho en una tarde, adolescente que ni se inmuta y madre que no sabe si darlo en adopción, apuntarse a un curso de psicología aplicada al  mundo del adolescente empanao o pedir asilo político hasta que cumpla por lo menos 25 años.



viernes, 20 de abril de 2018

El viento cambia de aire

Cuentan que César Vallejo, el 20 de enero de 1939, presagiando el triste desenlace de los republicanos en la guerra civil escribió. “Varios días el aire, compañeros, muchos días el viento cambia de aire..”.
Espero que este viento (el de levante) cambie el aire, todos los aires, que buena falta nos hace.
¡Buen fin de semana!

jueves, 19 de abril de 2018

Música, adolescencia y los ochenta.

Te crees el súmmun de la modernidad y el buen gusto musical, hasta que, un grupo de adolescentes  se descojona  con la música que llevas en el coche, pone en duda  la carrera de los grupos, pregunta si siguen  vivos y , en general, te destrozan los mitos, la autoestima y la vida.
Convencida de que mi lista de  canciones, era apta para todos los públicos y edades, he cometido la torpeza de permitir que mi vástago & friends opine, y ahora, soy como una madre sesentona,  a la que le han dicho que Manolo Escobar no mola.
Pero como todo en la vida es susceptible  de mejorar, también he descubierto, que hay un paraíso musical en el que mi hijo y yo nos encontramos: los ochenta (y algo de los primeros noventa). Hasta hace unos meses, sólo estábamos de acuerdo en a la aversión al mundo electro latino, de los reggetones  y las perreas, pero oh , suprise!, he conseguido que reconozca mi esfuerzo por transmitirle algo decente,  en forma de casiaceptación de 10 de mis canciones favoritas:

One, U2




Pride; U2






Dancing in the dark, Bruce Springsteen




We will rock you, Queen.





Bohemian rhapsody, Queen.






Falling, Julee Cruise.







Better stop, Sam Browm.





Walking on sunshine, Katrina and the waves





Say something, Christina Aguilera (vale, esta es por agotamiento y es de hace un par de años)



It´s a beautiful day, Bublé (Bublé es atemporal)







Esta de regalo ; Pero tú, Alejandro Sanz, algún día conseguiré que acepte a Alejandro en la familia.
¡Buen Jueves!





viernes, 13 de abril de 2018

Adi Shakti.

“Pequeños actos amables, pequeñas cortesías,
pequeñas consideraciones, pequeña benevolencia,
cuando se practican habitualmente,
dan mayor encanto al carácter que grandes
conferencias, oratoria,
discursos y exhibición de talentos desde el estrado.”

Swani Sivananda





Para compensar este desajuste climático que nos tiene a todos un poco desquiciados, os regalo este mantra que atrae energía de la buena y aleja los miedos :

"Adi Shakti, Adi Shakti, Adi Shakti, namo, namo.
Sarab Shakti, Sarab Shakti, Sarab Shakti, namo, namo.
Prithum Bhagvati, Prithum Bhagvati, Prithum Bhagvati, namo namo.
Kundalini Mata Shakti, Mata Shakti, namo, namo.


Fuerza primaria de toda la creación, me inclino ante ti
Fuerza divina, en todas partes, me inclino ante ti
Fuerza creativa, fuerza primordial, me inclino ante ti.
Fuerza creciente de la Madre Divina, me inclino ante ti"










miércoles, 11 de abril de 2018

La porosidad del olvido


-Está en el sótano del comedor -explicó, aligerada su dicción por  la angustia-. Es mío, es mío: yo lo descubrí en la niñez, antes de la edad escolar. La escalera del sótano es empinada, mis tíos me tenían prohibido el descenso, pero alguien dijo que había un mundo en el sótano. Se refería, lo supe después, a un baúl, pero yo entendí que había un mundo. Bajé secretamente, rodé por la escalera vedada, caí. Al abrir los ojos, vi el Aleph.
-¿El Aleph? -repetí.
-Sí, el lugar donde están, sin confundirse, todos los lugares del orbe, vistos desde todos los ángulos. A nadie revelé mi descubrimiento, pero volví. ¡El niño no podía comprender que le fuera deparado ese privilegio para que el hombre burilara el poema! No me despojarán Zunino y Zungri, no y mil veces no. Código en mano, el doctor Zunni probará que es inajenable mi Aleph.
Traté de razonar.
-Pero, ¿no es muy oscuro el sótano?
-La verdad no penetra en un entendimiento rebelde. Si todos los lugares de la tierra están en el Aleph, ahí estarán todas las luminarias, todas las lámparas, todos los veneros de luz.
-Iré a verlo inmediatamente.

El Aleph, Borges


Es posible que todos tengamos uno en el sótano del alma; un punto donde convergen todos los puntos, la ventana al entendimiento de la eternidad, todos los colores concentrados en una esfera, el espejo de todos los infinitos, el Universo en forma de paz y de amor incondicional.
Se hace visible en la infancia y desaparece cuando dejamos de creer en la magia, sólo algunas personas  logran recordar  al  suyo cuando se hacen adultas.
Nuestra mente es porosa para el olvido”, el Aleph, no se va a ningún sitio cuando crecemos, sigue ahí, latente, esperando a que lo dejemos salir, para mostrarnos la inmensidad del Cosmos, para invadirnos con toda la luz del Universo,  si abrimos las puertas y las ventanas del alma.