miércoles, 24 de enero de 2018

Say yes...

Cada uno es adicto a lo que le da la gana. 
Conocí en Londres a un italiano que lo flipaba mucho oliendo ambientadores de mikado (no tengo explicación pa esto), le daba una risa floja, que le duraba hasta la siguiente inhalación y así toda la noche (en fin, el chico vivía en su mundo, un mundo que olía mu bien).





Pues yo me declaro adicta a los programas de Vestidos de novia: Say yes to the dress
Va de una tienda inmensa de vestidos de novias en Nueva York, en la que trabajan chicas muy monas, que nunca tienen un día de pelo feo y siempre van muy bien maquilladas, y tampoco se resfrían, ni nada.
El día empieza con una reunión en el salón en el que reciben a las futuribles.
La encargada, una señora  mayorcita, con peinado de señora y  muy arregladita, y el jefe de ventas (que lleva las cejas mejor depiladas que CR), les hablan a las chicas, de las madres mandonas,  de las amigas que buscan protagonismo, o de las novias que no saben lo que quieren  (básicamente les hacen como un cursillo exprés de  psicología aplicada a la figura de la novia). Lo mejor es que, oh, sorpresa!, justo ese día vienen novias tontas que no se han puesto nunca un vestido y  no saben lo que les gusta, madres ultra-mandonas y amigas que acaban por probarse todos los velos y  tiaras para tener un minuto de gloria.


Después de ver miles o tal vez millones de capítulos (puedo pasarme el día entero), he llegado a estas conclusiones:

A las americanas les gusta mucho el  modelo palabra de honor, y a la mayoría, dicho sea de paso, no parece importarles las lorzas que se les descuelgan por la espalda y se gustan y lloran.
Suelen querer incorporar al vestido un trozo de manta de la abuela, o cualquier frikada del estilo y luego lloran.
Cuanto más curvy sea la chica en cuestión, más ajustao quiere que sea el vestido, y se ve guapa y llora.
La media de novia americana tiene un presupuesto considerablemente alto para un vestido que van a usar un rato,,  aquí  flipo y lloro (mucho), en ¿qué cojones trabaja esta gente?.
Si la madre no llora, el vestido no se compra.
Cuando están indecisas, la asesora les pone un velo y de repente lloran todas: ese es el vestido.
Suelen dar mucha más importancia a la profesión del futuro marido que a la suya propia. Lloran cuando hablan de sus novios (no recuerdo haber llorado nunca, bueno si pienso en mis últimas citas, sí, pero eso otra clase de llanto).
Hay muchas chicas muy jóvenes que pretenden casarse, para disgusto de sus madres, con  las botas de cowboy puestas. En realidad, hay muchas chicas muy jóvenes que se casan (acojonante, aquí lloro yo, me quedo muerta, ¿no quieren vivir antes?)
Cuando dicen que odian el encaje, la asesora les planta un vestido de encajes, y les gusta , y lo compran y lloran porque han descubierto que les gusta algo que antes no les gustaba.
Casi todas quieren verse sexis y cuando se ven guapas, lloran.
Después de llorar, bailan.
La mayoría se han pasado unas ocho horas conduciendo para llegar a la tienda, ¿no venden vestidos en ningún otro sitio? , están muy cansadas y sensibles, y lloran.
Hacen ridiculeces como fabricar unos cartelitos con plumitas o brillitos, para puntuar los vestidos, y sus amis dan pataditas y aplauden, todo muy cuqui, y lloran, mucho, muchísimo.
Les da tiempo a contarles sus vidas a la asesoras, y todas lloran.
Llevan a elegir el vestido a las vecinas, a gente del trabajo y a la familia y al final  aquello parece una verbena y todo el mundo llora.
Cuando la dos mil personas que están en el sofá sentadas (que han ido para opinar, porque pa eso las han llevado), opinan, la novia se bloquea porque nadie la entiende, y llora.

En fin, que cada uno se martiriza con lo que puede,



lunes, 22 de enero de 2018

Limpia, fija y da esplendor


Siempre ando quejándome de las barbaridades que se ven por las redes sociales.
Esto de que todo se haga viral a la velocidad de la luz, está muy bien para difundir algunas cosas, pero también "ayuda" a contaminar en muchos sentidos.







De verdad, creo que no soy del todo intolerante, no suelo corregir a nadie, (otra cosa es que me sangren los ojos),  pero lo llevo, como se llevan las hemorroides, en silencio.





via GIPHY


Lo entiendo en  determinado perfil de persona o en determinados grupos, pero creedme; he visto faltas de ortografía en grupos de lectura,  cometidas por  personas jóvenes que afirman ser adictas a los libros (Megan Maxwell, yo creo que no cuenta como lectura, pero bueno),  que harían levantarse de sus tumbas a los grandes.
Me sorprenden mucho, y para mal, no lo entiendo,  no me  lo explico, porque la primaria es obligatoria, ¿no?,
Y lo peor,  es que suelen ser de los que dicen (y se enorgullecen de ello)  que han estudiado en la Universidad de la vida (me mata).



Buscar en un diccionario online antes de lanzarse a publicar no es tan difícil, ¡leches!.




via GIPHY




Y claro, el hecho de  tener muy presente este tipo de cosas, imposibilita en muchos casos,  las relaciones sociales, y me explico:


Intentar tener una conversación (en plan ami) con alguien que escriba “haber” en lugar de “a ver”, k assse, a venido, ahí que ver, a dado, y burradas de ese tipo, a mí me estresa, mucho, muchísimo,  me aburro y dejo de hablar porque me va entrando una mala leche que ni Fernando Fernán Gómez en sus mejores tiempos.







Y no digamos ya,  si el sujeto en cuestión, tiene intención de invitar a servidora a cenar,  o a lo que sea que se invite ahora para las citas (que ya ni me acuerdo), yo veo una burrada por escrito y por muy buen tío que sea y  por muy bueno que esté, voy a estar toda la noche pensando:

 “joder, que te ha escrito haber si nos vemos que te e hechao de menos, tal cual, sin anestesia, Ali, que esto no tiene buen final”




via GIPHY



Pues eso, que una no es que vaya de culta por la vida, pero por al menos de bienescrita, y luego llegan los iluminaos de la R.A.E, y hacen estas cosas:

Palabro: palabra rara o mal dicha

Almóndiga: modismo de la palabra "albóndiga"

Asín: vulgarismo de "así"

Culamen: usada para referirse a la cola o nalgas

Descambiar: deshacer o retrotraer un cambio

Toballa: modismo de toalla o pieza de felpa

Abracadabrante: palabra que describe algo muy sorprendente y desconcertante

Güisqui: adaptación del anglicismo whisky

Vagamundo: modismo de "vagabundo"

Friqui o friki: término utilizado para describir algo extravagante, raro o excéntrico

Cederrón: adaptación castellana del término CD-ROM

Otubre: válido para nombrar al décimo mes del año

Papahuevos: sinónimo de papanatas

Ño: diminutivo de "señor"

Tuit: mensaje digital que se envía a través de Twitter

Papichulo: hombre que por su atractivo físico es objeto de deseo

Espanglish: modalidad del habla de algunos grupos hispanos de los Estados Unidos en la que se mezclan elementos léxicos y gramaticales del español y del inglés

Conflictuar: provocar un conflicto en algo o en alguien

Euroescepticismo: referente a la desconfianza hacia los proyectos políticos de la Unión Europea.

Amigovio: persona que mantiene con otra una relación de menor compromiso formal que un noviazgo pero mayor a una amistad.
¡¡¡¡Me apeo de la vida!!!!


via GIPHY

viernes, 12 de enero de 2018

Y voy a ser feliz, porque sí.

Es viernes y hace frío.
Me repito como un mantra que debo dejar detrás, a los cuerportristes que  tuvieron a bien acompañarme (y algunos abandonarme) en el 2017.
Me repito que estoy mejor, mucho más libre y más feliz sin la gente tóxica que ha ensuciado tanto y tan mal mi entorno.
Me repito a mí misma que la vida es un camino de felicidad, que siempre he sido feliz por definición, que nada ni nadie debe apagar mi luz.
Y como me gusta una lista, más que a Kiko Rivera la panceta, voy a hacer una de las buenas, de las que me alegran el día, la semana, la vida:


Mi hijo, su nobleza, su solidaridad, su luz.
Because you loved me de Céline Dion,  porque siempre  trae consigo el recuerdo de aquellas tardes paseando por Londres, cuando no había prisa por nada.
Ryan Gosling, que existe, que respira en el mismo planeta que yo. 
Ryan Gosling, pensar que en  alguna dimensión estará cantándole a media voz  City of   Stars a una entregada Enma Stone.




Saber que superami, está aunque nos veamos poco.
La gente brillante.
Londres.















Una tarde de lluvia,una taza de chocolate, mi manta prefe, maratón de pelis ñoñas.
El tímido vuelo de mis mariposas, cuando deciden resucitar, (quiero más de esto, por favor).
El beso de  Klimt.


















La casa ordenada.
La luz de un atardecer cualquiera.
Que alguien me diga que en mi hogar se respira amor.
El segundo antes de una tormenta.












Caminar por la calle y saberme visible, muy visible.
Quedar a comer con mis amis, porque tenemos mucho que contarnos.
Mi hogar,  que esta dónde están las personas que amo.
Las llamadas de mi sobri, que vive en Londres, me transporta a mi mundo feliz.
Ver a todos mis sobris  y a mi hijo juntos, son la versión millennial de aquellos que fuimos en los 80´s.
Navegar, nada me relaja más.
















Verme fabulosa, serlo.


via GIPHY




Fresitas de gominola.













Mi vida.

viernes, 5 de enero de 2018

Queridos Reyes (magos o no)


Queridos Reyes Magos:


Hace mucho tiempo que no pido nada material, sólo pido cosas que no se venden en las tiendas (os ahorro colas infinitas, calor de la muerte y tener que dar codazos para conseguir un vestido).


El año pasado os mandé una lista de deseos, vamos a revisarla, porque creo, que hay cosas que no debí explicar bien, pero en general , lo tengo todo, gracias.

- Tiempo, para estar con la gente que quiero (y que me quiere). Esto está ok, gracias
- Paz, para enfrentar los días malos y disfrutar de los buenos. Bueno...
- Muchos abrazos abrigos, de esos que templan el alma y sanan las penas. Gracias, los he tenido.
- Risas. Muchas, mil gracias.
- Madrugadas, para vivirlas con mi gente. Gracias.
- Amaneceres con café y sin prisas. Con prisas, pero he amanecido cada día, así que, gracias!
- La palabra perfecta para reconfortar a las personas que perdieron las ganas de luchar. Hubo veces que        no supe qué decir.
- La capacidad de no ser indiferente al dolor de los demás. Siempre
- Recordar cada día, que la vida es un regalo, y vivir cada segundo. Casi siempre.
- Que no me falten las tardes de café y confidencias. Pido un poco más, por favor.
- Que me siga emocionando la primavera en mi balcón. Siempre.
- Paseos por la playa. Si!!!!!!!!!!!!!
- Sueños, de los que sueñan despierta. Sin cumplir, pero están.
- Ilusión. Tengo.
- Proyectos. Siempre hay.
- Gente feliz. Aquí hemos fallao, estoy rodeá de     tristes!!!!!!!!!!!!!!!!!!
- Miles de canciones que me hagan vibrar. Menos despasssito, todas.
- Que no me falte una mirada de esas que te paran el corazón. Me han faltado, justo de quien me apetecía.
- Unas gotitas de pasión.. Poca, poca, muy poca, coño!
- Decía Vallejo: "a veces el viento cambia de aire", quiero ese viento que cambia  el aire viciado. Algunos aires habría que cambiar aún.
- Sentir. Pues igual siento demasiado, no sé...
- Un carnaval, cualquier día del año, en una esquina cualquiera. Conforme, gracias.
- Flores en los caminos en vez de zarzas. Algunas zarzas quedan.
- Senderos. Muchos.
- Mi mensajito de Buenos días ( y el de Buenas noches). Demasiada intermitencia en esto, me he cansado, ¿he hecho bien?
- Seguir viendo la luz del mundo en la mirada de mi peque. La veo cada día, gracias.
- Emocionarme siempre ante la inmensidad del mar. Lo hago siempre, gracias.
- No ser indiferente al color de las flores. No lo soy, gracias.



Os doy  las gracias, por todo lo que tengo, por lo que tuve y por lo que tendré.
Gracias por las risas, por las palabras que me hicieron bien, gracias   por los que me hicieron daño, aprendí a reconocer a las personas que no aportan, gracias por las tardes junto al mar, por las flores, por lo senderos, gracias a los que se fueron, a los que se quedaron, gracias por todo y por tanto.



* A ver si este año conseguimos más miradas llenas de ternura, mensajitos de buenos días, (sin intermitencias), gente brillante,  huracanes que no aires nuevos y que  no se me olvide nunca que la gratitud es el pasaporte para la vida.

Gracias, un millón de veces, gracias.