martes, 30 de mayo de 2017

Estos tiempos de radicalismos


Vaya por delante que abogo por la igualdad  de género, que creo firmemente que a igualdad de condiciones deber haber igualdad de sueldo, que no espero no tener que pagar para entrar en el local de moda (si no pagas por el producto es porque el producto eres tú) y que no estoy de acuerdo con ventajas tipo “los goles de las chicas valen por dos puntos en la clase de E.F”,  (esto lleva implícito un micromachismo, partimos de la inferioridad física de la mujer). 
Cuando hablo de igualdad, hablo de igualdad, nada de matriarcados, nada de "las mujeres solas podemos", nada de este imperativo de la mujer como ser único, porque ( y esto es de perogullo)  sin la colaboración del hombre, la raza humana se extinguiría. Igualdad, chicas, igualdad, no pisotear aplastar, ni estigmatizarlo, sólo por ser hombre.



Esta corriente de radicalismos feministas, tipo, “no me depilo”, (que me parece perfecto, oye, yo lo hago porque me parece más cómodo),  o “corro una maratón con leggins blancos menstruando y sin ningún tipo de protección para hacer visible y que deje de ser tabú el tema de la menstruación”, (a mí esto no me parece ni feo,  ni insultante, ni ofensivo,  me parece incómodo y tonto, vamos que no creo que se vayan a despertar conciencias de nada, pero bueno, es mi opinión), nos está dejando una generación de hombres blanditos   que , básicamente,  viven acojonaos.
Ya no hay señores que se ofrezcan a recogerte en casa, porque tienen miedo de que seas de las que no se depilan la sobaquera y lo mandes a freír monas, no te proponen un plan para el fin de semana, no sea que te sientas ofendida y/o reprimida bajo el yugo del macho alfa y lo denuncies o algo,  no te mandan un mensajito de ¿cómo estás?, no sea que te sientas vigilada.
Habrá pues, que adaptarse a estos señores que se han venío pa´tras y que esperan que seas tú la que esté continuamente proponiendo planes, ¡joder y como agota eso!, vale un repartirse la tarea, que todo el peso es un poco rollo (vamos yo estoy agotá),
Que está muy bien lo de la sensibilidad, y lo de la igualdad, que en los noventa molaba, pero tanta reivindicación,  ha terminado en las más absoluta y despiadada indolencia,  en un sentarseaverlasvenirvaronil,  que cansa, y mucho.
La caballerosidad ha muerto: elevemos una oración a los cielos, un réquiem por los caballeros vencidos en la cruel batalla de los radicalismos feministas.





viernes, 26 de mayo de 2017

Los caballeros las prefieren tontas


Estaba yo pensando en lo complicao que es entenderse con el género humano en general.
Siempre he tenido más amigos que amigas.Por alguna razón, que mis entendederas no alcanzan a comprender, no suelo caer muy bien entre el inseguro género femenino.
Yo, ilusa de mí, pensaba que la madurez nos iba a traer, pues eso, un poquito de madurez, pero compruebo con espanto, que aún hay mujeres que se aferran en plan koala a sus esposos, en cuanto me ven aparecer por el cole, como si mi maravillosa presencia fuera embrujar a los señores en cuestión, y por ensalmo  fueran a caer rendidos  a mis encantos (que son muchos y muy diversos).

Parece que, con las féminas no tengo muy buen rollo, no sé si soy yo, que resulto muy directa o es que estoy rodeada de señoras que no se quieren a sí misma. El caso es que, termino por pagar las inseguridades de las demás en forma de comentarios rastreros, miradas de desconfianza y filas cerradas en torno a un  universo femenino al que no consigo acceder del todo.







Luego está el género masculino; llevo toda la vida entre tíos, me entiendo bien con ellos, nos reímos y suelo tener buen rollo con la mayoría , pero no se pasa nunca del buenrollismo, no va a más: amigos, colegas, jijijijis- jajajas, pero nada más.

Una vez, una ami (de las normales) me dijo, previa captura de pantalla del chat con un señor:

- No puedes deslumbrar con tu forma de hablar, a ningún tío le gusta que una mujer se exprese mejor que él, los tíos nos quieren tontas.



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Yo pensé que a mi amiga le había sentao mal la cena o estaba bajo los efectos de algún tipo de droga blandita, tipo ibuprofeno mezclao con una tisana o le había dao un chungo, pero me temo que estaba y está en lo cierto.
Resulta que a los tíos les caigo muy bien para charlar, para irnos de copas, para contarme sus tristezas, pero nada más, nada más, para ellos soy como un colega, pero con piernas bonitas y maquillaje.
Y no lo digo yo, ni mi amiga, lo dicen los estudios de las personas que estudian cosas importantes, os pongo un link;

Estudio importante

O sea  que, para encontrar a un señor que me quiera, debería hacerme la tonta, reírme  de sus chistes, no beber, no soltar tacos y de paso pedirle que me vaya tramitando una paga.

Y la pregunta es: "¿quiero yo en mi vida a un señor,  con el que tenga que hacerme la tonta,  para que él mismo, en su bendita mismidad, sea feliz?".


Pues NO, claro que NO.




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martes, 23 de mayo de 2017

Tipología de señores y señoras que me ponen de mala baba



Hay algunos tipos de personas que me ponen un poquito nerviosa, no mucho, poque una es muy zen, pero la vida está diseñada de una forma tan absurda que todos los días termino por encontrarme con alguno de los especímenes que a continuación describo.





-Faltones, me mata la gente que parece que está siempre al borde de mandar al carajo a alguien, que van por ahí atentando verbalmente  a todo el que se atreve a pasar por delante y que convierten el insulto y el bufido en su única forma de comunicación.


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- Desagradecidos, alguien de forma altruista, se ofrece ayudar a organizar algo o a ayudar en algo  y cuestionan lo que se les ofrecen, exigen acciones que van más allá de lo que es echar una mano y nunca, nunca están conformes: insatisfechos, imbéciles, irrespetuosos.

- Másmemerezcos, no saben  valorar un favor, no conocen el límite de dónde termina la ayuda y empieza ya la desvergüenza.

- Espabilaos, los que escurren el bulto, los que si se pueden escapar de afrontar algo, mejor. Con estos no puedo, las cosas se admiten, que somos mayorcitos.

- Cobardes emocionales, ni idea de distinguir emociones, nada de saber expresarlas, nada de sentirlas, nada de empatía, nada que les acerque a ser o parecer un ser humano.


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Sobraos, me divierten, a ratos entro al juego, pero no los quiero en mi vida, me despistan mucho, no me compensa, a ratos me sobran.



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- Anémicos  culturales, no puedo con los “a mí es que no me gusta leer”, “es que yo meterme en un museo…”, pero ¿qué haces tú con tu vida,  alma de cántaro?


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- Descompasaos, hoy están  mu bien, mañana no están y  al otro se arrastran penando por las esquinas. Normalmente están tristes si tú estás alegre, (lo que enturbia tu momento feliz). Un poquito de equilibrio,  por favor.


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- Repetitivos, ponen un mensaje en el chat, (de hecho en varios, porque estamos en los mismos), lo ponen en las redes y luego te lo mandan por privado, por favor, que voy a petar.




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- Pedantorros, sí, vale os sabéis la puta Wikipedia, pero no hace falta que me la contéis.


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- Insistentes, vale está muy bien que cada uno luche por lo que quiere, pero si no contesto a los mensajes, ¿no lo captas, o es que eres tonto?.

-Yomismos: ” …porque yo mismo en mi mismidad soy fantástico”,  ¿en serio?.



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-Aversinosvemos: ¡pues eso digo, yo, coño! a ver si me pasas tu agenda de ministro  y te apunto mis días libres.


En fin, tengo pa seguir, pero otro día, que ya por hoy me he hecho mala sangre.

viernes, 19 de mayo de 2017

El brazo de gitano

 No sabría decir en qué momento perdí el toque para la cocina. Yo cocinaba, y cocinaba, bien, veía en la tele  a un novatillo Karlos Arguiñano  y luego repetía las recetas en casa y salían bien, diría que casi para nota. 







De hecho y , dado que mi madre no es tampoco la mejor cocinera del mundo, (lo intenta y a fuerza de intentos, ha conseguido perfeccionar un par de platos) en las celebraciones y fiestas de guardar, caía sobre mis endebles  hombros la responsabilidad de preparar algo distinto (la innovación nunca ha sido el fuerte de la matriarca).

Hace no mucho tiempo, una amiga me recordaba que aún guarda recetas mías (escritas y creadas por servidora). 





Es alucinante,  y ahora voy como una perfecta flipada preguntando en los grupos de WhatsApp (ya me da igual de lo que sea el grupo) qué van a preparar para cenar o almorzar para copiar algo. Porque el dique de la imaginación culinaria se me ha secado entre platos de macarrones en sus tres variantes (mantequilla, bechamel, tomate) pizzas congeladas, y patatas fritas.
Pues eso, que en algún momento perdí la magia (o lo que sea), que debe andar con los calcetines que desaparecen en  la lavadora y los mandos que se esfuman  en los vórtices espaciales que hay en todos los sillones del universo.


Así que,  cuando mi peque me dice que ha probado un plato nuevo en casa del páter, lo llamo para pedirle la receta.
Una tarde de domingo llega el niño a casa y me dice:
-          -Alicia, (siempre por mi nombre), me han dado (observese el uso de la tercera persona del plural: es su   forma de referirse a la actual) brazo de gitano en casa de papi.
-          -Mmmm, si?. (cejas levantadas, aletillas de la nariz abiertas, se palpa la tensión), ¿y te ha gustado?
-          - Mucho, era muy esponjoso
-           -¿Y quien lo ha hecho?
-          - Lo han hecho con la thermomix
-          -Mu bien…

No han pasado ni tres días, cuando me busco una receta en er interné y me voy con mi listita de ingredientes al súper “a mí no me hace falta thermomix ni coño, verás el gypsy arm que le hago yo al niño, los cojones va a hacer esta algo y yo no”.
Llego a casa y le anuncio al niño que voy a cocinar, (aquí me mira entre incrédulo y divertido), y me pongo manos a la obra. 
Primer infortunio: el brazo de varillas no encaja bien en la batidora, no tengo tiempo de ponerme a intentar averiguar nada, saco pecho (y músculo) y me pongo a batir las claras , a punto de nieve,  a la antigua usanza (¿quién dijo miedo?).
Hago la mezcla con más o menos fortuna (no es tan fácil, coño): mi brazo (el de carne y hueso) está pa caerse (sospecho que se me ha muerto) , ensucio un montón de cacharros, recibo dos llamadas del trabajo y tengo harina hasta en el pelo, ¡un cuadro!
En la receta pone literalmente: Volcar la mezcla en una bandeja para horno.
Y aquí sufro una enajenación transitoria, una ida de olla, una irreparable pérdida de papeles, un momento de quedarme en blanco o yo que sé. El caso es que, me cojo la bandeja del horno, pongo un papel vegetal y echo el potingue ahí. Conforme voy viendo cómo se esparce todo por  la bandeja dejando una mísera capita, pienso: “mucho va a tener que subir esto y en la receta no ponía ná de levadura”.
Pero yo, más optimista que Kiko Rivera, que se considera a sí mismo artista, pensé que, o bien ese punto de nieve que me había dejao el brazo al borde de la amputación, o bien un golpe de suerte, o las dos cosas juntas,  harían subir el bizcocho.
Cuando toca sacarlo del horno, me encuentro una especie de lámina de bizcocho, y vuelvo a pensar, “ pues enrollar esto, va a ser difícil
Y en estas estoy cuando me llama mi madre,  le cuento mi aventura repostera, (le mando fotos al móvil) y  empieza a reírse como una loca:
-ja, ja, ja, jaaaa
-Po yo es que no le veo la gracia, la verdad, que no me siento el brazo, a ver si se me ha muerto o algo...
- ja, ja, ja, jaaaa, pero hija,  una bandeja para el horno, es una bandeja que sirva para meterla en el horno, no la bandeja del horno, tenías que haber usado una de esas de pirex con fondo, chiquilla, ¿qué ta pasaooo?
- Po nada mami, no me ha pasao, nada, que me he bloqueao, coño…manda cojones
Y ya entro en barrena riéndome como una colgada, a punto de que me salga  una hernia, con la cara llena de lágrimas mezcladas con harina y algo de rimel, ja, ja, ja, jaaaa, dios, qué torpe soooyyyyy!!!!!!!!!!!
Entra mi hijo, se entera de la movida y me dice:
- Alicia, te quiero por ser tú, no por lo que cocinas.
Hasta aquí mi experiencia respostera, pero volveré: el gypsy arm lo hago pormimaredemiarma porque ya es una cuestión de orgullo. 

viernes, 12 de mayo de 2017

Sacrificios tontos o muy tontos que nadie nos ha pedido




Y es que somos mu sacrificás, nos autocastigamos con idioteces que son de risa.








Privarse de una chocolatina: yo este no lo practico, porque (gracias mami), no tengo tendencia a engordar, peeeero veo a mis amigas quedarse con la cara de perrito abandonao delante de un bombón. En serio, ¿un bombón hoy son unos gramos mañana? No creo ¿no? y si lo son, ¿qué cojones importa?












Aguantar rancios: A ver, que vale que seamos amables, pero todo tiene un límite y el de los pedantesrancioscarcas, yo lo tengo muy bajito.







Ser la madrepsicóloga del atormentao de turno: No. Y aquí me lo digo a mi misma, me lo voy a tener que grabar a fuego. No, la respuesta es No, que se vaya con su madre al pueblo, que haga  terapia, que se haga una meditación, que se tome una pastillita, que se fume un porro o que se esconda debajo de la cama, tú te lo quieres llevar de copas y lo que viene después, no quieres un paciente, quieres un maromo que te lleve a bailar y luego a lo que viene y debe venir después.




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Machacarte porque no has hecho lentejas: No pasa nada por darle de comer porquerías al niño tres días seguidos, luego le das un par de días verduras y se limpia y te va a pedir volver a las burgues.

Esperar un mensajito: Hay dos opciones, escribes tú y te llevas o no el berrinche, o si ves que no hay interés se borra de la agenda, de la vida y de la mente, lo que no vale es ir al baño con el móvil en la mano paporsi.

Destrozarte los pies por unos zapatos divinos: Son divinos, sí, pero te hacen daño, nadie los va a echar de menos, y tus pies te lo van a agradecer. (Esto es aplicable a los gilipollas en general).



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Estar un par de días a líquidos para que te entre el traje de flamenca: ¿En serio?, pues si te queda mu petao, le sacas un poco las costuras, que nadie lo va a notar.

El momento mechas de gorro: Afortunadamente ya pasó a la historia esa técnica, pero era un martirio, una vez lo probé, una,  y juré que nunca más.

El tanga: Es una tortura, no me digáis que no, hay culottes, ideales que no marcan los filitos y no son incómodos.







No ser capaces de decir que no: por esa mierda de sentimiento de culpa de una educación judeocristiana, que nos trae,  no ya por la calle de la amargura, sino  por la avenida de las angustias infinitas.



Fingir que te gustan las canciones de moda: a mí no me subas la radio, ni me bailes despasito que paso.




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Destrozarte el pelo por alisarlo o rizarlo según toque: Oh, ¡venga ya!, ¿de verdad nos tenemos que levantar una hora antes para pasarnos la plancha?, ¿por qué?



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Aguantar opiniones de esas madres sin pestañear: Que no coño, que tú eres una rancia y yo soy feliz, y ni hijo también.

Desayunar un warribatido de acelgas; ¿Por qué? ¿Para qué?

Fingir ser una damisela: Si tienes ganas de hablar como un camionero, porque estas hasta el chichi de tonterías, ¡hazlo, coño hazlo!


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Ponerse una faja: o lo que es lo mismo: no respirar en toooodo el día. Una tallita más de falda o una chaquetita que cubra, coño que nos merecemos por lo menos poder respirar con tranquilidad.





Un cuerpotriste: quiero un tío que me haga reír, no uno que ande penando por las esquinas.













Es alucinante la cantidad de absurdeces que hacemos sin que nadie nos lo pida.
¡Feliz viernes!

martes, 9 de mayo de 2017

No necesito ni apoyos, ni aprobaciones continuas, pero un piropo de vez en cuando no viene mal, pero ojo, no todo vale, que a veces el halago es peor que un silencio.








Estás muy bien para tu edad: el para tu edad se me descuelga, (como la cara), sobra, no vale, fuera.


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Pues yo pensaba que tú eras muy tonta: y yo acabo de confirmar que tú sí lo eres, (y mucho)


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Vale, no está mal para ser mujer: sí tío, y tú , hasta para ser hombre, eres un tonto a las tres (y a la cuatro y a las cinco…).


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Hija, pues tú eres muy mona y graciosa, ¿cómo es que no tienes pareja?: pues porque Chita era chica y está muerta, ¡coño ya!


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A mí me gustas tú pa mi hijo: ¡vaya por dios!  El problema es que si  la madre, (mi futurible suegri) es la que le busca novia al niño, es más que probable, que no me vaya a gustar el niño ni pa un café.


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Debes ser muy fuerte emocionalmente para que te de igual ser bajita; a ver, que esto no es operable, tengo dos opciones o me da igual o me amargo.


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Está chulo tu pelo, así como salvaje: ¿me estás diciendo que parezco  Mowgli?


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A mi mejor no decidme nada, que todo me viene mal.


viernes, 5 de mayo de 2017

Dudas


Parece que la primavera no quiere instalarse, parece que los fríos y las lluvias no nos quieren abandonar. Ya nos acordaremos de estos respiros que nos dan estos días cuando llevemos una quincena de levante o de calor terral, ya.
El caso, es que, debería llover cuanto toca, (que ya ni se sabe cuándo toca),  no en mayo, leches, que ayer saqué los zapatos de verano y tengo los pies azules.
Si  ya lo dice el refranero español, “hasta el cuarenta de mayo…”, pero es que el martes con el sayo puesto, la verdad es que me quería de mori, yo creo que se me bajó (si alguna vez he tenido) la tensión, de los calores de la muerte.
Me voy a quedar con  que es bueno para el campo y para mis plantas, (hoy no las voy a tener que regar), pero me molesta,  (apenas un poquito),  llevar la cabeza como un diente de león, que no es que me preocupe, pero vamos, que ahí está, que la Duquesa de Alba vive en mí, que no me quejo, peeeero…es un hecho.
Que vale, que es sólo agua, que no me incomoda, pero ya estábamos mi armario y yo en modoprimavera
Las buenas madres andan indignadas (en consecuencia el chat echa humo) porque los hijos han ido a una salida y ¡¡¡¡¡¡ está lloviendo!!!!!! ,  son adolescentes: deberían saber usar el paraguas, que algunos salen ya solos los fines de semana.
Se me ha ocurrido opinar  que son mayores y que saben caminar bajo la lluvia, que ya se resguardarán o correrán y que la culpa de que no sean capaces de hacerlo, es más nuestra que de los profesores, (¿pa qué opinaré yo de ?) una de las del tipo hagolosexamenesdemihijosytodoloquenoseaeseesosermalamadre, se me ha echado encima, en plan no soy nadie para cuestionar la educación que cada uno da a sus hijos.
¡Vaya por dios!, yo pensaba esto era una cuestión de actitud, aptitud e independencia, (y que formaba parte del aprendizaje más simple y puro), más que de educación. 
La educación es otra cosa, señora de mechas oxidadas, es no hacer un ataque frontal por una mierda de comentario jocoso, es saber respetar opiniones sin faltar, es no señalar, es no quitarle razón a un profesor en tu propio beneficio, o en el de tu hijo.
Perdón, no sabía que el hecho de que un grupo de adolescentes, pillara una mojada fuera una  cuestión de Estado, me fustigaré esta noche porque los niños se han mojado y no he culpado a los profesores, el mío tampoco lleva paraguas, y este finde estará resfriado, como todos, luego ya si eso, lloro un rato o algo.



si le da por llover, no te dé por correr 
que mojarse es crecer y corriendo entre 
charcos te puedes caer...





...cantaba julio Iglesias allá por los noventa.
En fin, que mi vida (hoy, mañana no lo sé) es una duda entre alegrarme porque estoy viva, o lamentarme porque no me siento lo pies (zapatos de verano), mandar al carajo a la buena madre o pasar de ella, ir a la peluquería o dejarlo para otro momento, que me dure el peinado más de veinte minutos, echar de menos o esperar que me echen de menos.
Mi vida es una  gran, gran duda…(y me encanta)
Feliz fin de semana!