miércoles, 30 de agosto de 2017

Modificando conductas

Si buscas resultados distintos no hagas siempre lo mismo.
 Albert Einstein



Todos queremos cambios en nuestras vidas, pero no estamos dispuestos a cambiar nada para llegar a los objetivos  que,  con más o menos acierto,  nos hemos autoimpuesto.
Si todo lo que hacemos nos lleva siempre al mismo bucle de acontecimientos,  igual deberíamos modificar algo.
Pongo un ejemplo clarificador de las contradiciones en las que incurre servidora y de la  consecuente espiral infinita de dramas: 
Llevo toooooooooodo el verano quejándome, como la perfecta loca de manual que soy, porque la puñetera ley de la atracción ha decidido premiarme con unos cuantos pacientes que pasan por el consultorio sin cita previa, sin abonar las consultas, (ni siquiera en forma de copa de vino) y  que, encima, no me hacen reír.
Y digo yo, lo mismo debería aniquilar a la Elena Francis que habita en mi cuerpo serrano, y dejar espacio a una Leticia Sabater con un ojo a la virulé, que lo da todo en la pista de baile,  vestida únicamente con unas bragas y un sujetador de brilli-brilli, al ritmo de la salchipapa o el pepinazo y declararme a mí misma en  rebeldía alegando que tengo la misma profundidad que un charco.
O también podría ser una borde y decir: “mira rey, es mu triste todo lo que me cuentas, y lo siento desde la profundidad de mis interiores, concretamente desde el intestino delgado,  pero yo lo que quiero es un Kiko Rivera de la vida, que vale que es feo, pero que seguramente es gracioso, o por lo menos me lleva a locales de moda”.
Puedo ser yo la víctima y protagonizar un drama cada día, así les hago luz de gas a mis pacientess, evito que me cuenten penas.
Puedo hacerme la sueca,  y decir que  no entiendo el castellano.
Puedo fingir  que me he dado un golpe en la cabeza y que he perdido la memoria a corto plazo.
Puedo huir del país.
Puedo irme al monte a una cabaña, sin teléfono, sin tablet, si portátil, sin luz, ni agua...(bueno luz y agua, sí, coño, que no tengo culpa de ná)
Puedo meterme en un convento, dedicarme la vida contemplativa, y garantizarme así la vía directa con las altas esferas celestiales.
Puedo bloquear a los sujetos en cuestión.
Puedo cambiar de identidad.
Puedo, ...puedo…puedo decirle a la Madre Teresa que me habla desde el fondo de mi mente (creo que viene de ahí), que haga el favor de dejarme un poquito en paz, que a lo único que aspiro en este momento de mi vida es a reírme ( y mucho, no me importa arrugarme como una pasa si es de risa).
Puedo decir que tengo una caja de zapatos con recortes de prensa de Maria josé Cantudo, por ejemplo, y que me encierren en una clínica.
Y también puedo estudiar, convertirme en psicoterapeuta profesional (he contemplado la opción de falsear un titulito, pero no quiero terminar como la Panto)  y ganarle dinero a las horas de terapia.
Admito sugerencias, si están dentro de los límites de la legalidad, mejor, si no, tampoco pasa nada, que ya a estas alturas el que parezcaunaccidente no me parece del todo mal.

martes, 29 de agosto de 2017

Oinssss

Expresiones que killing me softly.

Yo es que soy así: ¿de gilipollas?, ¿de idiota?, ¿de qué?

Estoy siendo sincero: una cosa es ser sincero y otra es ser un joputa, los sincericidios están sobrevalorados.

¿Estás con la regla, no?: vale chaval, lo mío es una vez al mes, lo tuyo es a  diario, anormal.

¿Te has caído?,  no, es que a veces me tiro al suelo pa ver si está fresquito.


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Te lo dije..: Sí, no has hecho otra cosa más que predecir fatalismos, pero es que lo tengo que ver yo sola.

Yo, por ejemplo…: no,  la gente que se pone de ejemplo de buen comportamiento, me mata.

¿Te he despertado?: no tío, son las tres de la madrugada, trabajo en un rato, pero estaba contando estrellas.


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¡Anda qué bien que me habéis llamado!; pues si no lo hemos hecho, por algo será.

¡A ver si nos vemos!: si me quieres ver, sólo tienes que llamarme con fecha y hora (y por favor:
 a ver, no haber)

Bueno, take it easy: ya, de momento, no voy a hacerlo, porque con esa observación,  me acabas de acelerar un poco más.



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Pasa, no merece la pena: vaaale, puede que para ti no, y hasta puede que,  para mí tampoco en unos días, pero hoy me da la gana de que me importe.

Anda, que tampoco es pa tanto: es pa lo que a mí me salga de la peineta,  ¿estamos?


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Saldrá bien para la próxima: no me cabe duda, pero yo quería que saliera bien, esta vez, no la siguiente, ¡esta!.

Tienes mala cara, ¿no has dormido?: y tú tienes cara de tonto ¿lo eres?


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Te estás quedando muy flaca, ¿no?: bueno, ya te alimentas tú por los dos, no hace falta que engorde mucho más.

Bajar pa´bajo, subir pa´rriba, entrar pa´dentro, salir pa´fuera, ¿alguien da más?

viernes, 25 de agosto de 2017

Estoy intensita...

Esta madrugada,  me desperté y llovía: como  adelanto del otoño, que con esto del cambio climático, aún tardará en llegar. Me ha sobrevenido como una especie de desesperanza, como de vertiginoso vacío que me ha hecho pensar, nada, un segundo, pero me ha dejado una especie de huequito en el corazón.
Os aviso que estoy  aprendiendo a ser un poco dramaqueen, porque lo de ser  fuerte y  muy digna me está trayendo como recompensa, una suerte de señores que acuden a mí como el que acude a una terapia, para contarme tristezas varias, y luego pirarse de copas sin la terapeuta ( y yo no he firmao nada de no tener relaciones con pacientes ni ). La verdad es que estoy un poquito hasta chichi de oir desventuras laborales, problemas emocionales y ansiedades varias,  de personajes que luego desaparecen como el Guadina,  para volver a aparecer cuando están amargaos (el término moderno de esto es gosthling). "chicos, os informo que conozco todas vuestras basuras emocionales, no me toquéis las narices, que tengo pa largar, lo más grande.
Pues eso, que se acabó lo de ir de repartiendo luz, y pasamos al modo dama de las camelias (estoy intensita, hoy)
Aquí mi maestra:  nunca, nunca hay que perder el glamú, por muy dramático que sea el momento:





Siempre me gustó el otoño: los olores, los colores, las vueltas, la limpieza que trae la lluvia  y  el tranquilizador  regreso a la rutina. Debo confesar que, aunque me haya pillado desprevenida, ya tengo ganas de tener a mi vástago en casa, de abrigarme un poco, de cambiar de escenario, de estrenar aromas, del refugio inigualable de una confidencia cuando ya  la tarde se esconde.

El verano ha estado lleno de risas, de copas de vino bien acompañada, de excursiones  por el campo y paseos por la mar ( que diría Alberti), pero en lo personal, es posible que me haya permitido un lujo que pocas veces me permito: esperar,  y eso nunca es una buena idea.
Pero, me pueden las ganas,  me repito como una mantra, las acertadas palabras de Antoine de Saint-Exupéry Es una locura odiar a todas las rosas sólo porque una te pinchó. Renunciar a todos tus sueños sólo porque uno de ellos no se cumplió” y se me pasa el cabreo, y me rio, porque es la única forma que conozco de salir indemne de todo.


Aún me quedan muchos fines de semana de DESPASITO, ( no puedo con la vida) por los chiringuitos de la provincia, de risas y de momentos estelares con los amigos,  pero el pequeño adelanto otoñal,  me ha devuelto las ganas de alejarme un poco, de apartarme de los escenarios (como las artistas), de la catarsis que supone la retirada,  para  renovar esperanzas,  melodías y sonrisas.

Como en el mundo real no me quedan vacaciones, mi escapada va a ser mental; decía Karen en Memorias de África “el viajero mental no necesita equipaje”, pues me voy, ligera de equipaje, a Ngong Hills, Kenya, África. Pero no me voy sola, me llevo en un gramófono la música de Mozart, como Denys Finch y la desgarradora y tierna historia  de Cometas en el cielo - Khaled Hosseini.

Y me llevo la memoria, para guardar para siempre los colores de África.








 ¿Alguien puede mejorar el plan?




miércoles, 23 de agosto de 2017

Estoy muuuy tranquila

Cuando se vive en modo zen, se supone que una es muy pacífica, rollo amoruniversal, y ama a todas las criaturas del Universo, a todas, incluso a las tontasquetellevanalextremo.
Y claro, una se calla pa no ofendé, que no es por falta de argumentos, ni de ganas, y una lleva tooodo el  pressing de lo que no dice en los interiores.
Porque decirle alguien : te daba yo  una patadita voladora directa en la yugular, o me iba a quitar el tacón como la Duval y te lo  iba a clavar en la frente, anormal, o te iba a meter una leche que iba a notar la onda expansiva tu madre en el pueblo, o bien como tengas los santos cojones de preguntarme ahora, lo mismo te quedas sin ellos, no parece muy zen, ¿no?
Bueno, pues no digo nada y sigo guardando un respetuoso, pacífico y sosegado silencio.
Namasté!

martes, 22 de agosto de 2017

Y tengo por costumbre...



Que el ser humano es un animal de costumbres, lo tenemos claro.
Hay costumbres, que están muy bien: tipo hacer ejercicio, comer sano, unos minutos de meditación, ser amables por sistema y unas cuantas cosas buenas que hacemos por nosotros mismos y por los demás cada día, y luego están los atentados contra nuestra propia integridad, los sequelaestoycagandoperovoyaseguir., que deberíamos aprender a frenar, pero no lo hacemos, porque ¿de qué nos íbamos a quejar luego?

Y como para muestra bien vale un botón, aquí los botones, los míos (y los de mucha gente, espero):





Tropezar más de una vez con la misma piedra (léase  columna del parking, y  cogerle cariño a la piedra-columna).












Tomarte más de tres vinos, aun sabiendo el infierno resaquil que viene luego y que cada vez es más largo.
Poner un bucle infinito de la misma tristeypenosacanción para poder llorar a gusto (una y otra vez)
Viajar más de una vez al mismo país cuando quedan decenas por visitar



Subirse de nuevo a  la montaña rusa, sabiendo que cuando estés en lo más alto,  llorarás desconsolada (esto es válido para el momento enamoramiento de un idiota)







Tomar el sol todos los años con la  protección puesta a trozos y por ende quemarse siempre como a manotazos.
Pedir por enésima vez en un mexicano el plato más picante y morirte por las esquinas a las dos horas.
Pensar que la gente actuaría igual que tú.
Darlo todo en la pista de baile cada sábado y tener que tomarte un ibuprofeno el domingo.
Jurar en arameo volver a casa  pronto,  porque hay que madrugar, y volver a las mil.
Salir de fiesta con unos zapatos que sabes que  te harán daño, pero hacerlo, porque son taaaan bonitos.
Perdonar engaños y críticas.
Regalar tiempo a personas que sabes  te van a fallar, pero lanzarte a hacer el idiota,  por si cambian.
Esperar que cambien.



Pegarse leches contra un muro, como el murciélago tonto que entró en mi casa, no porque el muro sea especialmente guapo, ni divertido, ni porque tenga una estimulante fluidez verbal , más bien,  porque te da pena del muro, tan triste, tan desesperanzado, tan derrotado, tan vulnerable, ¡pobre muro!










Seguramente atento mil veces más cada día,  contra mi propia persona, lo único bueno, es que mi ángel de la guarda, que debe estar tramitando ya  una baja por ansiedad, trabaja las 24 horas y siempre, siempre,  salgo indemne, algo estaré haciendo bien.




lunes, 14 de agosto de 2017

Nos quedará la risa

Mi vida es surrealista: roza a diario el  más esperpéntico  de los absurdos al estilo Valle Inclán,  es como una película de Buñuel,  o como un reflejo distorsionado y raro de los espejos del callejón de El gato, eso o que la absurdamente rara soy yo.
Es posible,  que yo misma en mi mismidad atraiga cosas raras, porque es posible ( y sólo posible)  que esté un poquito tarada, y puede que, en el fondo de mis interiores,  me mole un poco este nosaberpordóndemevaavenirlapróximajugada, porque puede que sea un poco incoherente         (a veces), un poco irracional (por momentos), loca, (casi siempre) y , afortunadamente, con un gran sentido del humor, (siempre).

Situación bochornosa número 1

La era de las comunicaciones, trae consigo cosas tan geniales como,  poder hablar con alguien que está al otro lado del mundo, y tan comprometedoras como hacer un copy&paste de un chat para mandárselo a alguien (y reírte un poco) y enviárselo al destinatario equivocado.
Japiparti, dándolo todo en un chiringuito, el sol está bajando, un maravilloso tono cobre lo inunda todo, estoy monísima y me lo creo, música en directo inmejorable, unos chicos ideales, saco el móvil para hacer unas fotos y oh, sorpresa!! mensajito del maromo de turno,¡¡¡¡ uuuuhhh,  subidón!!!!, ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ se acuerda de que existo, (y no es para contarme sus tormentos laborales)  guuuuaaaaauuu!!!!!!!!
Antes de contestarle, (me hago la dura, si no, no hay juego) voy y, en un alarde de voydesobradaporqueyolovalgo, hago un copia y pega de las respuestas para mandárselas a mi ami, que está en otro concierto, pero, estoy muy arriba,  bebiendo, bailando y cantando a la vez,  y se lo reenvío al sujeto en cuestión.



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Señor de los espacios infinitos, sabes que no te pido gran cosa, pero ¿podrías por favor, mandar un rayo paralizador y que se caigan todos los servidores del mundo? , o ¿me puedes dejar dar un saltito  atrás en el tiempo de dos minutitos de nada, por favor?, o ¿puedes hacer que se dé un golpe en la cabeza y se le olvide lo que va a ver en cuanto abra el chat?,
¡¡¡ lo que sea, pero algo!!!,
¿¿¿nada??,
¿¿¿no me vas a hacer el favorcito???



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¡¡¡Que se pare el mundo que me muero de vergüenza!!!, pero

¿por qué?, 

 ¿por qué?,

 ¿por qué?.




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Situación absurda número 2

Jamás de los jamases salgo de casa hecha un cuadro, incluso si voy a bajar al trastero, procuro no ir hecha una mamarracha, pero, hay días que no se tienen ganas de nada y te da lo mismo, total, agosto en jerez, ¿a quién te vas a encontrar?.
Pues al guapo entre los guapos, al único guapo que conozco que va a la farmacia a las tres de la tarde, igual que servidora, vamos..
Allí estaba yo, con el pelo descontrolao,  las chanclas (chanclas, ese calzado que sólo uso para subir a la piscina y el corto trayecto del coche a la playa), una falda que me arrastra y una camiseta de color indefinido, sin forma y sin planchar, delante del tío mejor peinao y planchao del planeta, pidiéndole a todos y cada uno de los santos de la corte celestial, que el hombre, ese hombre, se siguiera interesando en  los colutorios y los dentífricos y no me reconociera.
A punto estuve de tirarme al suelo al grito de ¡cuerpo a tierra!,

 
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y salir reptando como en las pelis, pero como soy de natural torpe y, ante la más que cierta posibilidad de cargarme el expositor de protectores solares, preferí quedarme de pie y salir con toda la dignidad que  puede una echarle a un asunto como ese, eso sí, con las gafas de sol puestas dentro de la farmacia y la mano en la cara, al más puro estilo Pantojilnomevasagrabarmás.












Situación loca número tres

Tengo la tonta costumbre de dejar el móvil en el bolso sin bloquear, ya me ha pasado que he llamado a mi madre en un par de ocasiones y ha oído (desde el bolso) alguna conversación que, seguramente no case mucho con la imagen de mujer madura de la edad que tengo, que no hay por qué airear.
Pues resulta que,  después de la gran hazaña del misterioso reenvío de mensajes al mismísimo emisor, me quedo un poco bloqueá y suelto el móvil,  a su suerte,  en el bolso, con la buena fortuna de que se abre por el chat de un tonto con el que quedé una vez y se hace una videollamada, que gracias a algún ser celestial no obtiene respuesta,  al momento, claro, porque al tonto el haba en cuestión, le faltó tiempo para hacer la oportuna observación y de paso colarme un "haber (tal cual ) si nos vemos".
Seguramente el idiota pensaría que era una llamada de atención para propiciar una cita (jajaja, pobre iluso).
También llamé a la tía de mi cuñi, pero ella no se ha manifestao aún.

Todo esto en el mismo fin de semana, que hay días que mejor se queda una en casa. Me consuela que, a pesar, de que mi vida es un absurdo, siempre me quedará, nos quedará  la risa.