miércoles, 30 de octubre de 2013

Vivimos en un planeta que destiñe













Esta genialidad de Quino, me va a servir hoy para hablar de  cosas que se ven por la vida y a las que
 (de manera muy inteligente), no prestamos atención, (si lo hiciéramos estaríamos todos locos de atar).
Hace un par de semanas, estaba en un restaurante de comida rápida con Álvaro.
En las zonas costeras, a la gente le cuesta muchísimo quitarse las chanclas, así que, es normal en pleno mes de octubre encontrarse a la gente semi desnuda y semi descalza.
Pues bien, había un señor (de una edad, eh?? no era un niñato) con sus benditos pinreles descalzos en el sillón de skay, alternando el trajín de la bestial hamburguesa con la afanosa tarea de hacerse una pedicura con las manitas. Y pensé: A saber que más cosas han visto estos sillones, ¿los limpiaran con desinfectante?.
Y claro, ya se me vino a la mente la imagen de esas niñas que llevan la falda tan corta que cuando se sientan se les queda de cinturón y que en el mejor de los casos llevan tanga (con todo lo que eso implica, en fín , mucha carne en contacto con el skay) y me acordé de Marta Chávarri y aquél día que se le olvidó ponerse bragas.
Entonces recorrí todo el restaurante con la mirada y me paré en la puerta de los servicios, no quise ni pensar en lo había dentro...¿y si la gente no se lava las manos? ¿cómo estará el pomo de la puerta? Ains!...que estrés me estaba entrando..
Gente que estornuda por la calle y según pa dónde vaya el viento, y si vas andando detrás, te atacan las bacterias, gente que escupe por cualquier sitio, los perros que se cagan, gente que vomita en la calle..
Otra cosa que me da un asco que me muero es cuando los futbolistas (todos ellos muy finos y educados) escupen en el césped y a los dos minutos hay uno revolcándose fingiendo una lesión.
Suelo llevar un tarrito de esos de limpiador de manos anti bacterias que se pusieron de moda con lo de la Gripe A, por si toco algo que no me mola (de vez en cuando desinfecto el teclado de equipo de la ofi y el teléfono, nunca se sabe) pero si me paro a pensar me pongo una mascarilla y me llevo el anti bacterias en spray.
Luego vas al hospital con el estómago regu y te dicen que es un virus o una bacteria, ¡claro, leche! ¡bastante que no pillamos el tifus!
¡Que miedo! ¿no?

martes, 29 de octubre de 2013

Mi futuro depende de mí.

" A ti nunca te va a tocar la lotería".
Así comenzó mi única consulta a una vidente. Con esos augurios, como para volver a ir.
 Debo reconocer que es verdad que nunca me ha tocado una lotería (tampoco he jugado, ¿para qué, si no me va a tocar?), he tenido sólo un hijo, me casé aquel mismo año, a pesar de que cuándo fui a verla, ni siquiera conocía al padre de mi hijo, ni tenía y o en mente casarme ni nada, es verdad que los dos estuvimos unos años viviendo fuera de jerez, y en fin, no sé muy bien cómo ni por qué, pero a medida que iban pasando cosas, fui recordando los vaticinios de la Pepi y fueron ciertos.
 Eso sí, olvidó mencionar un detallito de nada; que me divorciaba, pero claro, si me lo hubiera dicho no me hubiera casado, de la misma forma que nunca compro lotería (salvo la del trabajo, ya todo el mundo sabe que si participo yo, no hay nada que hacer).
Pero hay otra  cosa mucho más importante que no me dijo, es posible que nunca me toque nada de dinero, pero tengo otras cosas que son como el premio gordo de una lotería.
Con el drama que está viviendo un buena parte del país,  puedo decir que he tenido una suerte inmensa: por el hijo que tengo, por mi familia, por el hecho de tener trabajo, por que todos estamos bien y no hay problemas de salud.
Soy una privilegiada y a veces me ciega la compasión hacia mí misma y no lo veo.
Mi futuro depende de mí y de nadie más. Está en mi mando cambiar las cosas, si me instalo en la comodidad de la autocompasión, no avanzaré. Esto que parece un Power Point de esos que se mandan en cadena y que si no lo reenvías te enfrentas a mil años de mala suerte, es una premisa que he aprendido solita y sobre la que intentaré apoyar todo mi mundo







Propósito de la semana: Valorar lo que tengo y a las personas que me rodean.

miércoles, 23 de octubre de 2013

No esperar....

Siempre me siento feliz, ¿sabes por qué? 
Porque no espero nada de nadie,
esperar siempre duele.
Los problemas no son eternos,
siempre tienen solución,
lo único que no se resuelve es la muerte.
La vida es corta, por eso ámala,
sé feliz y siempre sonríe, 
sólo vive intensamente.
Antes de hablar, escucha.
Antes de escribir, piensa.
Antes de herir, siente.
Antes de rendirte, intenta.
Antes de morir, vive.


                                                                                                                               William Shakespeare



Pues eso intento, no esperar nada, para no decepcionarme, pero cuándo casi lo tengo, pasa algo que me hace recuperar la confianza...y cuándo estoy confiada de nuevo, algo hace que todo se venga abajo, es como una noria. ¿Soy yo? ¿o es que a la humanidad al completo le ha dado por fastidiarme?.
Supongo que estoy un poco sensible, sí, debe ser eso....



martes, 22 de octubre de 2013

..y llegó, por fin, el otoño


 
 
 
 
 
 
Lluvia, aire limpio, brisa fresca, melancolía, alejamiento...unas brasas que se queman en el hogar, la lluvia que repiquetea sobre los cristales, reflexión....distancia, el alma limpia. La rueda que gira, una nueva estación, nuevas oportunidades.... ha llegado el otoño, y con él esa especie de catarsis que todos necesitamos. Espero que las lluvias y los vientos limpien y relajen el ambiente, falta nos hace.








lunes, 21 de octubre de 2013

Para empezar bien....

La semana pasada empezó mal y no terminó bien, fue un horror, así que, me propongo empezar una nueva como si la anterior no hubiese existido. Estoy de buen humor a pesar de los marrones, estoy tranquila (quiero creer que es así) y quiero reírme....





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Si no te ríes con esto, está muerto; ¡Feliz Lunes!



viernes, 18 de octubre de 2013

Tiempo de renovación


Pongo fin a una semana agotadora física y emocionalmente. Necesito desconectar un poco de todo, y lo que veo a mi alrededor y lo que oigo en las noticias no ayuda a mejorar el estado de ánimo.
  Crisis, niños que pasan hambre, asesinatos, EREs ilegales, cónyuges reales que se llevan los millones, sobres, corrupción, desolación, desesperanza por todas partes...
A ver si llega el otoño y limpia un poco el ambiente, que llueva y el agua se lleve el desánimo, que la brisa barra la desesperación, que las hojas cubran con un manto de esperanza las calles y las plazas.
Que jueguen los niños, que llueva ilusión, que cambie el viento de aire que decía Galeano citando a Vallejo, que el
viento del norte venga cargado de bonanzas, que cambie algo....
Es tiempo de renovación, de alejamiento, de reflexión, es tiempo de revisar y mejorar, hacer aquello que nos decían en el cole de "examen de conciencia", seguro que más de uno no puede dormir  (no debería poder..).
Es el momento de que todo cambie antes de que la situación sea peor aún, y el cambio empieza por uno mismo. Vamos a intentar mejorar la actitud que tenemos con las personas que están cerca y a partir de ahí, seguramente podamos enfrentarnos a todo lo demás.
Mi propósito para el fin de semana, mis tareas para casa, van  a ser procurar mantener una actitud tolerante con los demás, lo mismo por agotamiento consigo que lo sean conmigo.
¡¡ Buen fin de semana!!



jueves, 17 de octubre de 2013

Om mani padme hum ( mantra de la compasión, por si se nos pega algo....)

Bueno, bueno, una se propone muy firmemente no dejarse llevar por el desaliento, por un mal gesto, por una mala palabra, pero, al final los grandes propósitos de la mañana se van al traste con la actitud o falta de ella de mucha gente.
    Pero no, no van a poder conmigo los conflictos, ni tampoco la gente zafia y bruta, ni los prepotentes, ni los idiotas...

Me apuntaré a yoga, haré terapia de colores, meditación transcendental, buscaré y limpiaré mis chacras, me repetiré a mí misma como una mantra:  "perdono mi errores, puedo hacerlo, soy como un junco...", haré reiki, me bañaré en romero y azahar, si hace falta llamo a la bruja Lola para que enciende unas cuántas velas negras, pero no, no volveré a caer en el desánimo, no lo merecen , nadie merece que derrame una sola lágrima.
He dicho!!!

miércoles, 16 de octubre de 2013

Hay dias y dias....

Mi vida es una montaña rusa de emociones de arriba a abajo, de abajo a arriba en cuestión de segundos...
Pues hoy ando, a fuerza de mucho meditar sobre lo humano y lo divino (más sobre lo humano o mejor sobre lo inhumano)pelín más optimista que ayer, así que, para creérmelo de verdad, vamos con un poco de música.










 
 
   
  
A  ver si es verdad y es un gran día....
¡ Feliz miércoles!
 

martes, 15 de octubre de 2013

El elefante encadenado

Hay gente que se empeña en demostrarte de la peor manera cuáles son tus mediocridades y a veces, una interioriza esos comentarios y se siente incapaz de avanzar.
Es cierto que las tengo, todos las tenemos.
 La diferencia es que parece que el resto de la humanidad sabe cubrirlas bajo un manto de prepotencia y malos modos.
Todavía no he aprendido a defenderme, ni a que hacer que las cosas buenas eclipsen a las malas, mis defectos siguen ganando la batalla, y por si se me olvida, siempre hay alguien dispuesto a recordármelo.
Hoy por circunstancias personales, voy a traer de nuevo la historia del Elefante encadenado, a ver si aprendo algo.
Me voy a morir sin aprender a encajar golpes y críticas, no , en realidad, lo que me duele es la falta de confianza, la decepción, el desagradecimiento, el sentirme idiota, incapaz, absurda...

Cuando yo era pequeño me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de ellos eran los animales.
Me llamaba especialmente la atención el elefante que, cómo más tarde supe era también el animal preferido de otros niños.
Durante la función, la enorme bestia hacía gala de un tamaño, un peso y una fuerza descomunales...
Pero después de la actuación y hasta poco antes de volver al escenario, el elefante siempre permanecía atado a una pequeña estaca clavada en el suelo con una cadena que aprisionaba sus patas.
Sin embargo, la estaca era sólo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en el suelo.
Y aunque la madera era gruesa y poderosa, me parecía obvio que un animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su fuerza, podría liberarse con facilidad de la estaca y huir.
El misterio sigue pareciéndome evidente. ¿Qué lo sujeta entonces?. ¿Por qué no huye?.
Cuando era niño, yo todavía confiaba en la sabiduría de los mayores.
Pregunté entonces por el misterio del elefante...
Alguno de ellos me explicó que el elefante no huía porque estaba amaestrado.
Hice entonces la pregunta obvia: "Si está amaestrado,¿por qué lo encadenan?".
No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente.
Con el tiempo, me olvidé del misterio del elefante y la estaca...
Hace algunos años, descubrí que, por suerte para mí, alguien había sido lo suficientemente sabio como para encontrar la respuesta: "El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy, muy pequeño".
Cerré los ojos e imaginé al indefenso elefante recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que, en aquel momento el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse.
Y, a pesar de sus esfuerzos, no lo consiguió, porque aquella estaca era demasiado dura para él. Imaginé que se dormía agotado y al día siguiente lo volvía a intentar, y al otro día y al otro...
Hasta que, un día, un día terrible para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino. Ese elefante enorme y poderoso que vemos en el circo no escapa, porque, pobre, cree que no puede.
Tiene grabado el recuerdo de la impotencia que sintió poco después de nacer.
Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese recuerdo. Jamás, jamás intentó volver a poner a prueba su fuerza.
Todos somos un poco como el elefante del circo: vamos por el mundo atados a cientos de estacas que nos restan libertad.
Vivimos pensando que "no podemos" hacer montones de cosas, simplemente porque una vez, hace tiempo lo intentamos y no lo conseguimos.
Hicimos entonces lo mismo que el elefante, y grabamos en nuestra memoria este mensaje: No puedo, no puedo y nunca podré.
Hemos crecido llevando este mensaje que nos impusimos a nosotros mismos y por eso nunca más volvimos a intentar liberarnos de la estaca.
Cuando, a veces, sentimos los grilletes y hacemos sonar las cadenas, miramos de reojo la estaca y pensamos: "No puedo y nunca podré".
Esto es lo que te pasa, vives condicionado por el recuerdo de una persona que ya no existe en tí, que no pudo.
Tu única manera de saber si puedes es intentarlo de nuevo poniendo en ello todo tu corazón...
¡¡¡Todo tu corazón!!!.
                                                                                                                      JORGE BUCAY


El problema es, como hacer para que la falta de confianza en uno mismo se convierta en ganas de luchar, ¿y si te has cansado de luchar? ¿ y si no encuentras la fuerza? ¿ y si fuera verdad que eres incapaz? ¿ y si no soy capaz de empeñarme lo suficiente? ¿ y si mi empeño no basta? ¿ y si aunque ponga el corazón no puedo desatarme? ¿debería reconocer mi falta de valía?.
Mañana será otro día (espero).

sábado, 12 de octubre de 2013

Jóvenes

Pues parece que últimamente, he estado un poquito alterada.
Me dice Pitt de El Misántropo digital, que voy camino de la misantropía.
Pues bien, hoy voy a intentar ser optimista, voy a hablar con positividad de algo para equilibrar un poco la balanza.
La juventud: ese término que engloba tantas y tantas clases  de personas tan distintas.
Está el niñato que se tatúa todo el cuerpo, tunea el coche y anda por la calle como perdonando vidas.
Está la choni, que lleva unos aros casi más grandes que su cabeza, que se pinta los ojos como si Cleopatra se hubiera reencarnado en ella y va por la calle tocando palmas.
Está la piji que más bien decide que quiere ser alguien, pero no sabe qué.
Están los que, cegados por la luz de Belén Estaban, de  ex-grandes hermanos, de tronistas,
ex-tronistas, pretendientas y demás fauna televisiva, deciden tirarse a la vida fácil, haciendo lo que saben hacer, en fin, lo de tirarse..
Pero, y aquí empieza la parte positiva, también hay jóvenes con estudios superiores, títulos de
post-grado, idiomas, con ganas de trabajar, que, a la vista del panorama laboral, deciden canalizar sus ilusiones, sus ganas y sus esfuerzos en ONG´s.
Bravo por esos jóvenes que aún deseperanzados por la situación económica, deciden ,en vez de quedarse en casa jugando a la nintendo, levantarse temprano para ayudar a los demás.
Afortunadamente aún queda gente con ganas y fuerzas, para que luego la vergonzosa clase política diga que, por ejemplo ir a un país extranjero a trabajar es como ir de vacaciones y que los que están fregando suelos en Londres son los Licenciados del Gobierno Socialista...sin comentarios, no digo ná de esto que me sulfuro....
Pues eso, que quería partir una lanza a favor de las personas jóvenes que sin trabajo, sin dinero y sin esperanzas, dedican su tiempo a ayudar a los que no tienen absolutamente nada.
Si eso del karma es verdad, llegaran muy lejos, porque es importante en la vida ser compasivo, solidario y honrados, que no se nos estropeen.



jueves, 10 de octubre de 2013

Zafios

Zafio; Quizá del ár. hisp. falláḥ ṣáfi, labrador mero).
1. adj. Grosero o tosco en sus modales o falto de tacto en su comportamiento.
2. adj. Perú. desalmado.
Pues leyendo la definición de la Real Academia de la Lengua, me he dado cuenta de que estoy rodeada. Gente bruta, que no tiene un puñetero detalle, aunque tú estés pensando siempre en resultar útil y facilitar el trabajo a los demás, que te saludan con una especie de gruñido por las mañanas, que son incapaces de valorar el empeño que pones en hacer lo que haces.
Zafios, que sólo te echan de menos si necesitan algo, que saben que has estado enferma y no preguntan, que les cuentas que tienes al niño resfriado y no se interesan.
Brutos que prácticamente no miran a la chica de la limpieza, que no tienen problema en pisar el suelo recién fregado, que se creen que tu obligación es ponerles un café ( y resulta que estoy seguramente más preparada que alguno de ellos).
Idiotas que no ven, no oyen, no se dan cuenta de nada...
Con esto no digo que todos mis compañeros lo sean, pero cuando preparo una mesa con café para recibir a alguien o para una reunión, debo decir en honor a la verdad, que recibo agradecimientos y halagos de la gente que viene de fuera (por lo general jefes que están por encima de mi fauna particular y que además no tienen inconveniente en limpiar su propia taza, porque saben que no es mi trabajo, lo hago porque creo que hay que hacerlo).
Estoy que me pinchan y no me sale ni sangre....después de todo, algunos no han evolucionado tanto.
Me voy a darme una vueltecita, hay un descampao aquí al lado, voy a dar tres voces!!!!

miércoles, 9 de octubre de 2013

De etiquetas y otras torturas.

En cada persona, flota un universo de sentimientos y sentidos y cada uno vive y siente de manera distinta. No juzgar: es una de las cosas que he aprendido, el problema es que no todo el mundo lo sabe, y antes de que te des cuenta ya tienes una etiqueta. Nunca he entendido aquello de ser una cosa , una sola cosa en la vida. Cuando iba al instituto la gente se empeñaba en catalogarse: " Pues yo soy pija", "Yo soy grunge...". Siempre pensé que tener que etiquetarse ante la gente como si eso sólo sirviera para definirse, era una soberana estupidez. Pero el caso es que sí tú mismo no te catalogas y no te vas para el grupo que se supone que te corresponde, la gente lo va hacer por ti, o directamente te menten en el saco de las raras que no están definidas. Nunca he tenido ese deseo de pertenencia a un grupo; no creo que vaya a encontrar un ejército de Alicias con las que formar una pandi . Yo soy yo, y que cada uno juegue a ser quien le de la gana... Bien es verdad, que el deseo de pertenencia a un grupo aparece, según Masllow, cuando están cubiertas todas las demás necesidades anteriores, es la tercera en el escalafón. Bueno, es posible que ande todavía por algunos de los niveles intermedios y no se haya despertado en mí ese deseo. Busco reconocimiento, seguridad, confianza, pero sentirme identificada con un grupo por la forma de vestir (que seguramente lleve implícita una forma de pensar) pues la verdad es que no. Así que, según esto, me he saltado el nivel de "deseo de pertenencia a un grupo" no?. Puedo decir que mi forma de vestir es bastante contraria a lo que se supone que debería sentir y pensar. Es decir tengo unos ideales que no se corresponden con mi aspecto, ¿soy contradictoria?. No, soy yo. No necesito afianzar mi forma de ver la vida con un aspecto determinado. Supongo que despisto un poco; por eso el comentario estrella es : "Ains , pues yo pensaba que tú eras un poco pija-tonta

" Claro, tú me has visto sin rastas, sin chanclas y sin pantalones tipo trovador y has pensado que soy prima hermana de la Aguirre, no? Pues aunque pueda parecer un halago, me fastidia, porque eso quiere decir que ya me habían etiquetado, como lo hacemos si un gitano nos presenta una propuesta comercial o un jovencito con el pelo rapado nos deja un CV. Vamos a intentar no juzgar....es mi propósito de hoy. Feliz Miércoles!!

jueves, 3 de octubre de 2013

Las lluvias

Con estas primeras lluvias, vienen (esto lo he comentado ya muuuchas veces) las estridencias estilísticas propias de los cambios de estación. Como es bien sabido, en el sur eso del entretiempo no existe y de repente se  nos echa encima el invierno.
Con estas cosas del cambio climático, resulta que,  hace calor  pero está lloviendo.  Una lluvia finita, finita que parece que no, pero moja.
Y en esas estábamos el otro día, cuando bajé la basura, con una falda larga de verano (que mi madre odia a muerte, mamá tranquila ya la he tirao) y unas chanclas.
El cuadro era espectacular: el cielo casi negro, calor sofocante, y yo con mis chanclas, mi camiseta y la falda hippie que mi familia tanto odia...
En el edificio que vivo, al bajar la escalera,  (siempre a pie, si me quedo encerrada en el ascensor no me iban a echar de menos) hay una especie de patio de luces pequeño al que dan las ventanas de los pasillos comunes. Ahí fue el primer resbalón, me pisé la falda y resbalé con las chanclas de goma (si ,si, pa estar por casa uso chanclas, anti-glamú  total, lo sé).
  - Ains, anda que si me caigo aquí, y con estas pintas....!!
Sigo hacia la puerta: bajo techo hay una entrada grande de mármol, resbala en seco, o sea que en mojado es una pista de patinaje, y con chanclas ya, ni lo cuento. Empecé a patinar; me volví a pisar la puñetera falda (inconvenientes de medir metro y medio,  la talla única es para personas normales) un resbalón, otro resbalón, y otro.
Así que, terminé pegada a la pared con la falda remangá (como aquella que fue de Santurce a Bilbao, luciendo la pantorrilla) y dando pasitos cortos.
Conseguí llegar hasta la puerta y soltar la basura sin ningún otro incidente (dejando a un lado que a estas alturas ya estaba empapada).
Ahora tocaba volver a la entrada. De nuevo, iba andando muy despacito. Cuando resbalé,  primero se me fue el cuerpo para atrás y al intentar equilibrarlo, casi me dejo la caja de dientes en el mármol. Estuve un rato (eterno) espatarrá, con las manos apoyadas en el suelo y el culo en pompa (postura harto ridícula y complicada para mí, que nunca he conseguido tocarme los pies con los dedos sin doblar las rodillas).
Cada vez que intentaba moverme, me resbalaba un poco más,( y de paso me espatarraba más) hasta que, conseguí sentarme en el suelo y arrastrarme hasta el pomo de la puerta, avanzar por el patio de luces pegada a la pared y subir a casa. Creo que no me vio nadie, pero la duda me corroe y no me deja dormir. No he visto a ningún vecino sonreírme con malicia, o con lástima, así que, me inclino a pensar que nadie lo vio.
Llego a casa y le cuento a mi hijo mi mini aventura; levanta la cabeza de la nintendo, me mira muy serio y me dice:
-" ¿A quien se le ocurre bajar lloviendo a tirar la basura?, ¿no podías haber esperado a mañana? .

Resultado; dolor de espalda, ropa mojada, falda rota de pisarla (de hecho ya en la basura), nivel de glamur bajo mínimos, nivel de inteligencia , cuestionable gracias al comentario de mi hijo y orgullo por los suelos.