sábado, 19 de noviembre de 2011

Made in Spain

Hace unos días entré en una de esas tiendas de moda Made in China, más que nada porque en el escaparate estaba el mismo jersey que en una tienda pija de Divina Pastora con nombre de baúl.
Estaba yo admirada, porque eran los mismos modelos, la misma calidad, y esto es lo más fuerte, distinto precio, de hecho una diferencia como de 5€.
En esto, que entran dos señoras y se van directamente para la dependienta, que tenía más bien malilla cara, no sólo por los rasgos y tono de piel propios de su etnia, si no porque la pobre intuía lo que se le venía encima.
Ellas,  a medio camino entre choni de barrio e intento de pija de las que enseñan su casa en La sexta, con mechas que han conocido mejores momentos, pantalones vaqueros de cuando se matricularon en el instituto, que reventarían en el caso de que la portadora decidiera o decidiese respirar, botas de tacón y chaquetones con olor a naftalina, discutían vehementemente con la dependienta que o no se enteraba o no se quería enterar.
Al parecer una de ellas con un optimismo que ni Marujita cuando salía con Dinio, se había comprado una talla pequeña, y claro, cuando se probó el vestido en casa, se dió cuenta de que  más bien no le entraba. La señora en cuestión no había tenido la precaución de guardar el ticket de compra y pretendía hacer una devolución, a lo que la china impertérrita respetía una y otra vez que no podía ser (probablemente era una empleada y no quería arriesgarse) y lady choni, insistía en que eso estaba en el ordenador, a lo que la chinita de la China decía que en el ordenador se registra el importe, pero no el producto, y la señora oxigenada decía que en la cámara de seguridad se la tenía que ver a ella comprando, y la chinita que no, y ella que sí...
La española de nacimiento y toca-narices de profesión amenazaba a la dependienta con ir a "lo de los consumidores, porque estamos en España". Allí la dejé agobiando a la muchacha que aguantaba con cara de estar muy cansada el chaparrón. Que digo yo que a ver dónde compran miss pelo frito y la amiga que le hacen las devoluciones sin el ticket, para ir yo también porque siempre lo pierdo. Lo que me parece triste es que una cateta vaya a amenazar a una persona que está trabajando porque considera que como es una tienda china, la dependienta tiene que "acatar" sus órdenes.
Pues eso, que estan son las cosas que nos hacen ser diferentes, ¡Si señor, Spain is different!.


miércoles, 9 de noviembre de 2011

Tara, Tarita, Tara.

Cómo veo que sois muchos los damnificados por "Mi amiga Tara, médium visionaria", vuelvo a hablar de esta grande de la videncia.
Personalmente, no tengo muy claro cómo me llega un mail de la efectiva hechicera. El caso, es que en ningún momento he contestado, con lo que tampoco en ningún momento me ha pedido nada, ¡sólo faltaba eso!.
Me prometió  mucho dinero, un noviete, un trabajo mejor, ¡en fin!, mi vida iba a cambiar radicalmente,  en muy poco tiempo (tuvo la desfachatez de ponerle fecha a los excelentes augurios que me hacía), pero ni tengo más dinero, ni encontré pareja, ni nada. Es posible que me exponga a un mal de ojo cibernético que se transmita a mis descendientes hasta la octava o novena generación, pero me arriesgaré, (llevo una cruz de Caravaca por si acaso y unas hojas de laurel en la cartera), pero lo que no voy a hacer, es darle a Tara mi cuenta del banco.
Lo realmente triste, es que haya engañado, (como he visto en vuestros comentarios) a tanta gente, es tremendo que alguien se aproveche de personas que está en horas bajas y les prometa un futuro lleno de buenos vaticinios para pedir después el número de la Visa.
El caso es que la Gran Tara se quedó esperando mi respuesta, y yo me quedé esperando esos fantásticos augurios. Y es que el futuro, ni se compra ni se vende, ¿ o era el cariño?.