lunes, 26 de junio de 2017

Chunguikarma



Procuro ser nice con La Madre; hago campaña para salvar a las cucarachas, (ya que nadie las quiere), no corto flores, cuido de mis plantas como si fueran mis hijas, reciclo todo lo reciclable, si salgo al campo procuro no destrozar nada, nunca he dejado ni un trocito de papel en una playa, corto las anillas de plástico que unen los packs de latas de refresco, no uso detergentes con fosfatos,  y celebro Su  obra (la de La Madre)  todos los días.

Hasta aquí todo guay, ante tanta delicadeza, una espera una respuesta positiva, ¿no?
Pues parece que algo no marcha bien entre nosotras; he hecho algo mal en algún momento, algo que no le ha gustado ni mucho ni poco y me la está devolviendo.

Mi recompensa ante tanta campaña proMadre, es un  karma desolador  en forma de pájaro que decide suicidarse tirándose a mi coche (me retumba el sonido del impacto una y otra vez en la cabeza, es como un eco) , de murciélago colándose en mi salón y de pájaro diarreico que me caga en el pelo.



Se podía haber colado una mariposa blanca, o los animalitos de Blancanieves para ayudarme a limpiar y a hacer la colada, se podría haber colado un murciélago que se convirtiera luego en Brad Pitt, pero no, se cuela uno tonto que después de pegarse tres leches contra la pared, se va dando tumbos. Tengo que decir a mi favor, que  no lo amenacé,  esperé a que se fuera solito, (básicamente porque me quedé paralizada), pero que ni escobazo, ni nada de nada, mantuve la calma y no grité.


Que digo yo, que si hace falta me voy a ayudar con las tareas de extinción  del incendio en Doñana, pero, por favor, SeñoraDoñaMadre, que yo no he atentado nunca contra ningún ser vivo, que si no me van a ayudar los pajaritos a planchar, me conformo con que no me caguen encima o con que no me entren bichis de los feítos en casa, por favor, gracias.

miércoles, 21 de junio de 2017

Homeopatía mensajil

No es que pretenda yo saber la vida de nadie, ni tampoco tengo intención de mantener conversaciones de tal profundidad que me den dolor de cabeza.
Lo único que pido es fluidez: mantener una conversación ágil e interesante, de personas adultas con intención de comunicarse, lo normal, vamos.

Que no estoy pidéndole a nadie que atraviese Narnia, o la Tierra media, o se plante en Mordor pa traerme un anillo o pa tener algo que contar,  pido palabras, vocablos, locuciones, pido comunicación.

Vamos, que digo yo, que debe haber un término medio entre hablar de “La metamorfosis” de Kafka y las conversaciones de ascensor.



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A mí, esta homeopatía mensajil, este placebo emocional,  en el que no se habla de nada y tampoco se cierra tema, que se supone que  basta para que no te alejes, y que es,  en el fondo, un mantengasealaespera   me pone entre nerviosa y muy nerviosa.

Dicen que todos tenemos un don (o un súper poder): el mío es el de atraer cuerpostristes y mentesflojas. No sé, no espero  “El discurso del método”, pero quiero hablar de algo más que la simple observación del calor que hace en junio, (no como el año pasado en la misma fecha que estaba nevando, ¡manda güebs!) y de las ganas de verano y de vacaciones que tenemos, a estas alturas del año, todos los mortales.




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Se me escapa algo de este mundo en el que la intensidad de las relaciones se mide por las veces que te escriba el sujeto en cuestión al día, los cariños por la cantidad de caritasconcorazón que te manda, y las ganas de verte por el tiempo que pasa contigo sin mirar el móvil.
Tendré pues, que aprender, ponerme al día, como la que se ha comprao un móvil nuevo y seguir probando a ver si me entero de cómo coño funciona esto.
Porque, claro, una sufre de incontinencia verbal y, espera una respuesta que esté en la misma línea,  si no de intensidad, al menos sí de extensión.
Escribir (con un dedito, que una es taco de torpe) una parrafada y que la repuesta sea una mierda de carita (de lo que sea), a mí me destroza los esquemas.
Pero que no pasa nada, que me iré haciendo el cuerpo, el alma y el corazón a esta sequía verbal, a esta especie de vacío de palabras, a la vacua conversación de frases sin alma, a esta paradójica incomunicación de la era de las comunicaciones  y aprenderé a expresarme con más caritas y menos vocablos.
Que yo lo que no quiero son problemas, que quiero como diría Sabines, “volvernos chinos de risa, ebrios de nada y pasear sin prisa las calles”, que quiero hablar del mundo, de la vida; de la mía y de la tuya, que quiero bailar hasta que me duelan los pies, que quiero vivir, ¡coño! .



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Y contarlo, quiero contarlo, porque me gusta mucho hablar.
Al menos, lanzo mis quejas al Universo virtual, alguien las atenderá.
Os dejo con esta versionaza de Antonio Carmona, "que yo no quiero problemas..."


viernes, 16 de junio de 2017

Las palabras

Hay palabras largas  y palabras cortas.
Hay palabras que suenan bien y  palabras atronadoras
Hay palabras que acarician el alma y palabras que descerrajan las emociones.
Hay palabras que se dicen y palabras que se sienten.
Hay palabras que de no decirlas,  mueren sin que nadie las pronuncie y  hay palabras que se dicen sin sentir.
Hay palabras que pierden fuerza de tanto repetirlas y palabras que se esperan desde siempre.
Hay palabras que no nos gustan, y palabras que nos encantan.
Estas son algunas de mis palabras preferidas:




























jueves, 15 de junio de 2017

El lado oscuro

Hubo un momento de mi vida en el que sabía cocinar y llegaba a afinar tanto que era capaz de colar verduras en una de mis creaciones y nadie lo notaba, pero se me ha olvidado todo.
Es como si me hubieran hecho una lobotomía que afectara sólo a la parte de creatividad culinaria y lo más sofisticado que se me ocurre es  comprar gazpacho hecho.
Anoche intenté poner algo sano para cenar, amenazo a mi vástago a diario con salirnos del lado oscuro y pasarnos al tofu y a las hamburguesas de espinacas, y eso hice: hamburguesas de espinacas.
Si ya en la bandeja (no es que picara carne de pavo, cociera espinacas ni nada de eso, estoy reaprendiendo, necesito tiempo), pues eso, que si ya en la bandeja tenían un verde pistacho abrumador, una vez cocinadas, el tono de verde se fue agudizando y terminaron con un tono tirando pa radioactivo que no invitaban,  desde luego,  a probarlas.

Pero yo muy optimista,  le  puse las hamburguesas radioactivas al niño, que me miró con cara de “algún día tenía que pasar, se ha vuelto definitivamente loca”, y luego miró al plato como el que ha visto una cucaracha en la sopa.




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Lo intentamos, lo intentamos los dos, pero no pudo ser, a mí el color me impactaba mucho y el niño…, bueno el niño preguntó si había Plan B.



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Tendré que esperar a mejorar  técnicas para pasarnos al lado sano de la vida, mientras tanto seguiremos en el lado oscuro: el de las pizzas congeladas, las fajitas, los macarrones  y las ensaladas de pasta.
Algún día, algún día recuperaré mis conocimientos gastronómicos que deben andar en las dimensiones desconocidas de los teoremas de pitágoras, las leyes de física, la cronología del Imperio romano y  la tabla de los elementos periódicos, que nunca hemos usado.
Asi, que como diría Scarlata O´hara: " A Dios, (bueno a vosotros) pongo por testigo de que nunca volveré a comer congelaos"




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lunes, 12 de junio de 2017

Madres

Y una pensaba que la parte más difícil de ser madre sería la de cuidar, consolar, educar y guiar al niño, pero no, lo más difícil de llevar sin que te estalle una arteria, es lidiar con otras madres, las buenasmadres.
Adoro a mi hijo por encima del Universo entero, (a pesar del momento prepavo que estamos atravesando), pero hay “daños colaterales” que vienen de regalito con la  maternidad  que son más o menos llevaderos según te pille el día (y hoy estoy que muerdo).
Cuando empieza la edad de la escolarización, a las madres (y a algunos padres) se les empieza a nublar la mente, el raciocinio y hasta los sentidos  más básicos. Pierden los papeles en pos de un proteccionismo que no hay por dónde cogerlo y que nos llevará a una generación de hombres y mujeres incapaces de valerse por sí mismos.
Primero fue la etapa de infantil, aquí las madres hablaban de lo bien que hacían pinzas sus vástagos, o lo derechitos que hacían los palotes, o lo bien que habían cosido ellas mismas los disfraces para la fiesta de fin de curso.
En este momento, me llevé el primer impacto: había que hacerle un regalo a la profe, básicamente, por hacer su trabajo, y la cantidad de dinero que nos hicieron poner,  fue (de verdad) indecente, casi le pagamos la hipoteca
Luego llegó la primaria y con ella, mi atrevimiento para ser madre delegada: esa figura de madre abnegada que se cree que trabaja para el equipo de gobierno y piensa que de no ser por ella, y sus maravillosas gestiones, nadie se enteraría de nada.
Hice lo que prometí (como una buena politica, me debía a mi programa electoral): eliminar las chorradas de disfraces complejos y no hacer perder el tiempo,  que no tenemos,   a las malasmadres que trabajamos fuera de casa, con tonterías.
Aquí empieza el más abominable de los inventos de la puñetara era de las comucaciones: el chat de madres
Dos chats de madres llegué a tener: el de madres delegadas y el de madres de la clase.
Aquí se nos va la olla una cosa mala: se cuestiona la profesionalidad del docente, las madres organizan y dirigen las tareas (niños tontos vamos a tener), hablan de problemas de aprendizaje en público, de si se duchan, de si estudian y de si los crios han discutido en el recreo, ¿estamos locas o qué?.
Situaciones tan absurdas como:
-          Hoy tenemos examen de mates, ¿no?
-          Si, y mañana nos toca lengua
-          Anda que…nos han puesto el examen de inglés después del puente.
-          Desde luego, pensaba irme de viaje y ahora no podremos, es injusto
-          ¿Por qué no habla la madre delegada con la profe para cambiarlo?

Para empezar: se examinan los niños, para seguir la madre delegada (una servidora) no está para eso, y para terminar: ¿en serio?, ¿vais a estar toooooda la vida adaptando el camino para vuestros hijos? ¿o para vosotras? Es el niño el que se adapta al camino, no el camino al niño.

El chat de delegadas era para partirse de risa. Se montaba una odisea increíble para organizar cualquier cosa, ¡parecía que estábamos organizando una cumbre internacional de seguridad nuclear!.

Llegados a secundaria, una espera que ya las madres se hayan relajado, que los niños se busquen la vida si no tienen el libro en casa, o que les permitamos equivocarse sin intervenir, pero no, esto amigos, no se ha acabado todavía: 
-          Mi hijo ha perdido la camiseta de deporte.
-          El mío no la trae
-          Ni el mío
-          El mío tampoco y perdió hace unos días una cazadora de marca y bla, bla, bla…
-          Pues he mirao en la mochi del mío y no viene.
-          Mi hijo tampoco.
A ver chicas, vamos a organizamos, que hable sólo la que tenga la puñetera camiseta, ¡cojones, ya!
Hoy están (de nuevo) en modo pánico, algo de una trabajo y de una autorización.
Silenciadas las tengo, que estoy mu estresá.

jueves, 1 de junio de 2017

Donde habita el Universo entero


"I honor the place within you where the entire Universe resides; I honor the place within you of love, of light, of truth, of peace; I honor the place within you, where, when you are in that place in you, and I am in that place in me, there is only one of us."

“Yo honro ese lugar en ti en donde habita el universo entero, yo honro ese lugar en ti que es un lugar de amor, de verdad, de luz. Y sé que cuando tú estás en ese lugar dentro de ti, y yo estoy en ese lugar dentro de mí, tú y yo somos uno solo.”






Namasté!