miércoles, 25 de octubre de 2017

Carta a mi hijo

Querido hijo:

Te escribo esta carta porque estás en esa edad rara en la que hablar o que te hablen de emociones, te incomoda. Siempre chasqueas la lengua y me sonríes, con esa sonrisa tan tuya de medio lao , te vas, y me quedo con ganas decirte que nunca he olvidado ese día que te vi por primera vez, que juré cuidarte siempre, que fuiste mi tabla de salvación cuando se me cayó la vida, que me bastaba mirar tus ojos para saber que nada importaba más que tú.
Empezamos juntos una nueva etapa,  en la que habrá,  seguro,  muchos desencuentros, en la que no me mirarás con admiración y  dejaré de ser tu ejemplo, para ser sólo mamá.
A ratos te desconozco: veo a un muchacho tímido, sabio, bueno y divertido, y no encuentro por más que busco,  el rastro del bebé que me miraba absorto con la frente  arrugada y el flequillo despeinado.
Otras veces, veo la mirada limpia y pura de mi pequeño en la cara de un hombrecito guapísimo, y me pregunto: ¿Qué será de ti?,  ¿Qué será de mí, cuando decidas volar?.
Estos años, he dedicado mis días, mis ilusiones, mis sueños y mis insomnios a tejer tu alas, a enseñarte a elegir, a luchar si algo es injusto, a agradecer las cosas sencillas, a pedir perdón, a perdonar, a asumir errores,  a celebrar victorias, a ayudar a quien lo necesita,  a ser una persona de bien; te he preparado para el camino con mi amor por tí como única bandera y contigo como mi única  patria.
A veces, me sorprendo a mí misma mirándote, sin saber en qué momento dejaste de ser un bebé para convertirte en la persona increíble que eres, cuándo dejaste de necesitarme, cuándo dejamos de comprar cuentos infantiles, cuándo te dejaron de gustar las películas de dibujos, cuándo empezaste a elegir tu ropa,  cuándo creciste. Es como si me hubiera quedado dormida a la hora de la siesta y al despertar me hubiera encontrado con este nuevo : “¿quién eres y qué has hecho con mi bebé? te pregunto siempre,  y siempre te ries,  me miras,  con el pelo despeinado y la frente arrugada,  ese gesto tuyo,  tan tierno, que me desarma, siempre,  y  me dices “he crecido, Alicia”.
Espero haber hecho bien las cosas, que sepas elegir, que lo que hagas, lo hagas con el corazón, que tengas presente, que siempre voy a festejar contigo la inmensa fortuna de estar vivos, que te quiero por encima de todo y de todos,  y que mi gran suerte ha sido ser tu madre.
Cuando caigas en la cuenta de que no soy perfecta, cuando veas multiplicados por mil mis defectos, cuando creas que soy un poco tonta y que no te entiendo, acuérdate de hubo un tiempo en el que fuimos uno, que haga lo que haga y diga lo que diga, siempre serás mi niño, que quien todo lo puede una vez, lo puede todo siempre, que nunca daré un paso en falso, que eres mi motor. Puede que, para ti, algún día,  yo ya no sea la mejor madre, pero nunca dejaré de amar cada cosa que dices y que haces, porque tú eres mi persona importante en el mundo.



Te quiero.

viernes, 20 de octubre de 2017

Listado del viernes




Listado de un viernes cualquiera de una semana cualquiera, de un mes cualquiera, de un año cualquiera.














Dolor de cabeza: nivel señora mayor.


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Semana que se acaba: infernal

Guerra fría con los compis: si se están derritiendo los polos, mi guerra también.

Autoestima: Por las nubes, me han piropeado dos veces en quince minutos.


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Risas pendientes: mil


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Pacientes: todos calmaditos (de momento).


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Guadianas: en activo.

Corazón: extrañamente palpitante.





Desmadejamiento generalizado: bajo control.
Guapito: subido.
Pelo: largocorto, pero hoy inusualmente controlao.





Cutis: después de la mascarilla negra de ayer, como el de una niña de 15 años




Amis: con millones de  cosas para celebrar.











Look: veroño.
Paz interior: por dentro.



Agenda para la ruta gastronómica que prometimos empezar: en blanco.



El fin de semana,  empieza en unas horas
¡Vamos a por esas risas que me debe el Universo!

martes, 10 de octubre de 2017

Me voy a ir perdiendo

Como noté que mis mariposas o bien  se habían muerto o bien estaban catalépticas, decidí apuntarme a un par (y quien dice un par, dice tres o cuatro) apps de ligar.
Voy y vengo, porque sigo viendo lo mismo que veo en la calle,  pero en la pantalla del móvil.
Además,  como tengo la opción de ampliar foto y de observar desde el sofá de casa, veo de todo, oiga, pero de todo, todito, todo.
Lo primero que hago es descartar por foto, mis filtros son:


Nada de fotos con niños, no, si ya expones a tu hijo para ligar, no me interesas.
Nada de torsos desnudos, por muy mazao que estén, no, no me gusta.
Nada de fotos de comida, no sé, es que yo quiero hablar con un señor, no con una paella.
Nada de tíos demasiado buenos, no me lo creo.
Nada de fotos de santos o vírgenes, no me veo.
Pies en la playa, no.
Foto del mandao, como que no.
Fotos hechas en el baño, pues no,  mire usted, sobre todo si veo el espejo sucio.
Nada de fotos delante de la cama, con la cama deshecha, noooooo.
Nada de fotos con la ex, joder, esto es básico.


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Bien, una vez pasado el filtro de la imagen, pasamos a ver el perfil.

No me molan los que dicen que han estudiado en la Universidad de la vida; mira chico, de verdad, mi filtro no es que tengas o no estudios, pero no me quieras contar que te has formao en la calle, porque a mí también, cuando salí de la Universidad, (la de hacer exámenes) me echaron a la calle, así que, en la calle estamos todos.
Nada de “quedamos y lo descubrirás”, no tío, dímelo ahora pa saber si pierdo el tiempo o no contigo.
No, al me gusta leer y estoy viendo unas faltas de ortografía que me sangran los ojos.
No al me gusta jugar y el morbo y la aventura, suelen ser unos mataos y no dan la talla.
No a los que veo demasiado jóvenes.
No a los que viven muy lejos.
No a los que ponen en el perfil que no tienen empleo (lo siento)
No a los que se llaman todomagic, fantasy, lavidaesuna, momentosdeplacer, sadista, conóceme, o grey.


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En fin que,  para cuando me vengo a decidir al primer mensaje, ya he descartado unos 60 perfiles.
Y llega el mensajito, aquí ya hay de todo; el que quiere quedar esa misma tarde, el que te hace un chascarrillo (por mí esto vale), el que te propone un trío con su señora, el que parece interesante (y no te lo terminas de creer),  y el que te cuenta que está a punto de entrar en el supermercado comprar algo pa cenar.

Al final, después de una durísima selección, le das tu número a alguien, aquí pueden pasar tres cosas:

-El sujeto en cuestión no para de insistir para verte ese mismo día, te manda memes, fotos de flores, te da los buenos días, las buenas tardes y las buenas noches, hasta que tú,  por agotamiento mental,  lo bloqueas, porque las mariposas ni se inmutan.


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-Las mariposas inician apenas un vuelo rasante de reconocimiento uinsss casi, te mola un poco, pero el señorito te cuenta sus infortunios y tristezas (que parece que tu chat es el muro de las lamentaciones), y por más que intentas, no hay forma ni de quedar, ni de que diga una sola palabra a la que agarrarte,  para subirte a esa nube de amó que lleva diez años en stand by, y, cuando se ha curado de la depresión,  desaparece de tu vida y se va de copas sin ti.


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-Tienes la inmensa fortuna de que medio te haga tilín, (aquí tu amiga juega un papel fundamental: te convence de que te gusta)  y quedas con él, no te termina de emocionar, pero sigues el juego, por si acaso, en algún momento,  las mariposas se mueven, pero nada, no hay manera, las mariposas está muertas y para cuando deciden resucitar,  el muchacho  ha desaparecido.

¿Eres exigente? Me preguntó una vez uno de ellos, bueno, yo creo que no: he dejado pasar una camisa rosa fucsia, unos zapatos de punta y he mirado para otro lado cuando he visto una falta de ortografía, tan exigente no soy, ¿no?

Pues nada, aquí acaba (de momento) mi periplo por las webs del ligoteo.


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lunes, 9 de octubre de 2017

Adiós.

"Te digo adiós, y acaso te quiero todavía.
Quizás no he de olvidarte, pero te digo adiós. 
No sé si me quisiste, no sé si te quería.
O tal vez nos quisimos demasiado los dos.
Este cariño triste, y apasionado, y loco,
me lo sembré en el alma para quererte a ti. 
No sé si te amé mucho,  no sé si te amé poco; 
pero sí sé que nunca volveré a amar así.
Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo, 
y el corazón me dice que no te olvidaré;
pero, al quedarme solo, sabiendo que te pierdo,
tal vez empiezo a amarte como jamás te amé. 
Te digo adiós, y acaso, con esta despedida,
mi más hermoso sueño muere dentro de mí.
Pero te digo adiós, para toda la vida,
aunque toda la vida siga pensando en ti."

José Ángel Buesa




miércoles, 4 de octubre de 2017

Imagine

"Los estadounidenses son libres, en resumen, de estar en desacuerdo con la ley, pero no de desobedecerla. Pues en un gobierno de leyes y no de hombres, ningún hombre, por muy prominente o poderoso que sea, y ninguna turba por más rebelde o turbulenta que sea, tiene derecho a desafiar a un tribunal de justicia. Si este país llegara al punto en que cualquier hombre o grupo de hombres por la fuerza o la amenaza de la fuerza pudiera desafiar largamente los mandamientos de nuestros tribunales y nuestra Constitución, entonces ninguna ley estaría libre de duda, ningún juez estaría seguro de su mandato, y ningún ciudadano estaría a salvo de sus vecinos"





Estaría bien que,  por una vez,  nos pusiéramos de acuerdo todos los españoles, que,  por una vez, lúcharamos todos del mismo lado, que , por una vez, en España hubiera unidad en cuanto al deseo de restablecer la paz social.





martes, 3 de octubre de 2017

Quiero!!!!!!!!!!!!!

Ando un poco perdida últimamente y es que, aparte de no tener mucho tiempo, he estado reflexionando sobre todas esas cosas que no terminaban de encajar en mi vida (más de las que creía)
Y he llegado a la conclusión de que me sobraban cuerpostristes, también gente tóxica, (vamos el gilipuertas de toda la vida) y muchas víctimas de sí mismos.
Me he marcado una especie de  apartheid  con el victimismo, un si no vas a sumar, por lo menos no restes, un pírate que estoy mu loca y te doy con el tacón, un los focos a mi persona, por una vez  y me he quedao tan pancha.
Soy una persona alegre por definición,  y tanto lidiar con infortunios ajenos me estaba passando una absurda factura en forma de malestar emocional, por no decir mala baba generalizada.
He decidido que nunca es tarde para marcar un punto de inflexión y empezar a crear un nuevo hábito: el de mirar por mi salud mental, y dejar que cada uno se busque (y pague) su terapia.
Y para celebrarlo, me voy a hacer unos regalitos a mí misma, que no se compran, ni se venden en las  tiendas (pero que creo que me merezco):
Quiero una palabra de ánimo real
Quiero un ¿cómo estás?  de corazón
Quiero una copa de vino junto al mar.
Quiero una confidencia a media voz.
Quiero un abrazo de los que te reinician.
Quiero unas risas en una calle cualquiera, de una ciudad cualquiera.
Quiero ese buenos días, que me pone las pilas.
Quiero bailar hasta que duelan los pies que decía Cansino Iglesias, o hasta que el cuerpo me pida la amputación, como única vía de escape.
Quiero buen humor.
Quiero gente brillante cerca.
Quiero  mirarte  y que tú me estés  mirando.
Quiero pisar hojas secas en el parque.
Quiero la indolencia de los 13 y la libertad de los 20.
Quiero Luz.
Quiero Paz.
Quiero “morir con una mano en el corazón”, como dice esta canción que os dejo.
Quiero....