martes, 29 de septiembre de 2015

Sola entre un millón

“Tuvo mil historias y olvidó olvidarles 
Malgastó caricias en los despertares 
Rellenó enteritos mil y un pasaportes 
Y ahora vengo yo a bajarla de ese viaje





Candela vivía sola, desde muy joven buscó la soledad.
Nunca fue feliz del todo, pero ¿Quién puede decir que es completamente feliz?
Decidió que su vida sería viajar y conocer mundo, por eso se hizo azafata de vuelo, cada noche un país, cada semana un continente distinto.
Pasaba casi toda su vida de avión en avión, abrazada por la impersonal funcionalidad de las tristes habitaciones de hotel, sumida en la desesperante soledad que ella misma eligió, apenas acunada por la efímera compañía del mini bar.
Se enzarzó en miles de amores fugaces, se refugió en brazos extraños que le templaban la piel, pero le enfriaban el alma.
Nunca amó, nunca quiso amar.
El amor era esa debilidad que se permitían las personas deleznables que ponían toda su fuerza y su voluntad en un sentimiento, que para ella era absolutamente ridículo. Tenía un juramento con ella misma:  no sufriría jamás, no permitiría jamás que su estabilidad quedara en manos de otras personas.
Pero la vida o el Universo, o el destino o lo que sea que nos guía,  da miles de vueltas y cuando menos lo esperaba, cuando estaba sola en la cola de la caja de una tienda en el aeropuerto, conoció al hombre más dulce y más guapo, que había visto en su vida.
Rafael llenó sus días de abrazos verdaderos, de tiernas sonrisas, de miradas de cariño, le apartaba el pelo de la cara cuando dormía, la miraba embelesado cuando contaba sus viajes, la acariciaba mientras veían una película, le daba calor en las lluviosas noches de otoño y hacía que cualquier gesto cotidiano estuviera lleno de una ternura y de unas emociones desconocidas para ella.
Y si, Candela,  la mujer que no sabía amar, aprendió a dar el alma en un abrazo y a recibir la inmensidad del Universo en una caricia.







lunes, 28 de septiembre de 2015

Manifiesto de cordura.

Creo que por fin empiezo a aprender a disfrutar sin nada más, ver el momento, no cinco minutos después y tampoco cinco minutos antes, sólo el instante presente, sólo el hoy y el ahora.
Dicen que el presente es el tiempo de los poetas, me apunto a una vida de presentes verdaderos, pasados cerrados y futuros inciertos.
Prometo a dejar que la vida,  que cuando quiere toma conmigo café, que diría Serrat, y cuando le da la santa gana es una perfecta hijadeputa, me sorprenda.
Prometo disfrutar de las ruinas, porque son ellas las que nos enseñan y nos engrandecen.
Prometo no llorar por personas o situaciones perdidas, porque no tiene sentido.
Prometo no desperdiciar ni un segundo de mi tiempo en lamentos ni en personas que no disfruten de mi compañía, no tengo tantos momentos, como para andar perdiéndolos.
Prometo vivir al abrigo del corazón de quienes me quieren bien y prestar mi refugio a las personas que quieran tenerlo.
Prometo disfrutar cada segundo como si no hubiera otro, porque no nos queremos enterar, pero cada suspiro puede ser el último.
Prometo confiar en las personas que miran a los ojos y sonríen.
Prometo echar , a patadas si hace falta, a la gente que me quita vida y energía.
Prometo no pensar en las cosas que pasaron y que no puedo cambiar.
Prometo no dedicar ni un solo instante a la gente que no me quiso bien, que no se paró a conocerme y  que nunca me valoró.
Prometo dedicar mi tiempo libre a mejorar como persona y no volver a lamentarme por lo que no soy o por lo que no tengo.
Prometo valorar quien soy, reconocer lo bueno que hay en mí y quererme como nadie ha sabido querer nunca.
Prometo amar por encima de todas las cosas mi vida,  e ignorar a las personas que eligieron bajarse en otra estación.
Ya nada me puede, ya nada me duele.
Y como muestra de lo bonita que puede llegar a ser la vida si se vive desde el agradecimiento y la humildad os dejo este vídeo, que me ha puesto el alma en pie.


¡Feliz Lunes!



























miércoles, 23 de septiembre de 2015

Conjurando a la nueva yo.

Vamos a por la versión 2.0 de mi misma.
Nunca he tenido problemas de autoestima, sé muy bien quién soy y lo que soy, pero parece que últimamente los acontecimientos me han llevado a una especie de callejón sin salida en el que o me reinvento y avanzo, o me quedo en un estado de estupor y obsolescencia perenne dando vueltas por toda la eternidad en el laberinto de emociones, sentires y pesares que es mi mente ahora mismo.
Me empeño en esperar de la gente lo mismo que estoy dispuesta a dar, me sorprenden hasta el paroxismo las reacciones, las no acciones, la falta de sensibilidad y el solomeimportoyo de muchas personas. 
Y no termino de enterarme de que el hecho de que yo no haría ciertas cosas, por proteger a los demás, no quiere decir necesariamente, que los demás vayan a estar dispuestos a hacer lo mismo por mí.
Así que, estoy inventándome una Alicia nueva, más positiva, más alegre, con poco de egoísmo bien entendido, que se centrará en cómo le van a hacer sentir las cosas, en vez de pensar en cómo se sienten los demás.







Y mi mi receta para la nueva Ali es:
Un poco de romero para apartar lo malo, un poco de amor propio, un pellizquito de azúcar moreno, una puntita de sal (lo mismo aprendo a bailar o a cantar), un puñado de colores brillantes arrancados de una primavera en el sur, unas gotitas de la risa de un niño, un buen chorro de energía positiva, una cucharadita de calma, un pedacito de paz interior, una infusión de manzanilla (para digerir algunas cosas), un sobrecito  nomeimportanada , un poco de esencia de flores blancas,  el perfume que desprende la tierra después de las primeras lluvias, el sabor de una fruta de verano, la melancólica lejanía del otoño, la calidez de unas castañas asadas, cola de tritón (que para algo debe servir, aunque sea pal puntito de mala leche que me falta) y el sonido del mar encerrado en una caracola, para que me cuide y amortigüe el ruido infernal de las palabras que no quiero oír.
Lo mezclo todo muy bien, lo pongo a hervir y añado unas gotas de ruda (por si alguien me quiere mal) y me doy un baño a la luz de la luna llena, alumbrada por siete velas blancas que atraigan a mis ángeles buenos para que se pongan de mi parte, con unas flores blancas que vigilen mis peticiones al Universo e invoco desde lo más profundo de mi ser a las energías positivas para que me pongan en el camino que me lleve a mi Ítaca.




¡Quiero, puedo y me lo merezco!

martes, 22 de septiembre de 2015

De tormentas internas

"No hay peor tormenta que la que se arma uno solo en la cabeza"





Pues en esas andamos, entre tormentas solitarias y palabras que nunca se dijeron. 
Entre miedos y valentías, entre quejas del alma y suspiros del corazón.

Oyendo lo que no quiero saber, sin oír lo que me gustaría oír, sin llorar, sin reír, en medio de un huracán de sentimientos y de fuerzas que tiran en direcciones opuestas.
Entre el vacío de un "no quiero" y en la esperanza de un "puede que..".
En la absurda tesitura de elegir, con el miedo a perder, con la pena de haber perdido ya.
¡ Con lo que me gusta el otoño, los colores, los olores, con lo que me gusta cómo cambian el paisaje y los sonidos de la ciudad, y lo que me agota física y emocionalmente...!

lunes, 21 de septiembre de 2015

Bailando bajo la lluvia.


Hace ya, algún tiempo que compartí con vosotros esta bella historia. 
Hoy vuelvo a hacerlo en honor a las personas que se han olvidado de quienes son, porque no hay nada peor que vivir sin recuerdos.
Y somos nosotros, los responsables y los encargados de contarles sus historias. 
Somos nosotros, los que tenemos recuerdos, los que conservamos la memoria, quienes que tenemos la obligación de acompañarles y quererles, de recordarles sus vidas y de guardar sus recuerdos en una cajita par que sus vivencias no se pierdan en un mar de olvidos.





"Era una mañana agitada, eran las 8:30, cuando un señor mayor de unos 80 años, llegó al hospital para que le quitaran los puntos de su pulgar. El señor dijo que estaba apurado y que tenía una 
cita a las 9:00 de la mañana.
Comprobé sus señales vitales y le pedí que tomara asiento, sabiendo que quizás pasaría más de una hora antes de que alguien pudiera atenderlo. Lo vi mirando su reloj y decidí, que ya que no estaba ocupado con otro paciente, podría examinar su herida. Durante el examen, comprobé que estaba curado, entonces le pedí a uno de los doctores, el instrumental para quitarle las suturas y curar su herida.
Mientras le realizaba las curaciones, le pregunté si tenía una cita con otro médico esa mañana, ya que lo veía tan apurado. Me dijo que no, que necesitaba ir la residencia para desayunar con su

esposa. Le pregunté sobre la salud de ella.
Él me respondió que ella hacía tiempo que estaba allí porque padecía de Alzheimer. Le pregunté si ella se enfadaría si llegaba un poco tarde.
Me respondió que hacía tiempo que ella no sabía quien era él, que hacía cinco años que ella no podía ya reconocerlo. Me sorprendió, y entonces le pregunté: 
-Y usted sigue acudiendo cada mañana, aun cuando ella no sabe quien es usted?
El sonrió y me acarició la mano:
-Ella no sabe quien soy, pero yo aún se quien es ella.
Se me erizó la piel, y tuve que contener las lágrimas mientras él se iba, y pensé:
Ese es el tipo de Amor que quiero en mi Vida
El Amor Verdadero no es físico, ni romántico. El Amor Verdadero es la aceptación de todo lo que es, ha sido, será y no será
La gente más feliz no necesariamente tiene lo mejor de todo; ellos sólo hacen todo lo mejor que pueden."







"La vida no es esperar a que pase la tormenta, 
es aprender a bailar bajo la lluvia"






  



...o cantar que tanto da....



viernes, 18 de septiembre de 2015

Mi Universo

Como ya me temía,  mi intento de atraer cosas positivas, ha sido un completo desastre.
Por primera vez en mi vida, he tenido, bueno hemos tenido un malentendido con una amiga, y por una tontería lo ha pasado fatal y eso me hace sentir responsable, no me gusta hacer sufrir a la gente que quier.
Creo que voy a un retiro de esos de no hablar, y con eso no doy lugar a interpretaciones ni a historias.
Para rematar una semana llena de frustraciones, de desencuentros y sentimientos encontrados, ayer mi coche (pobre casi diez años conmigo) decidió jugármela.
Había que verme a las tres de la tarde en una calle en la que confluyen dos coles, madres estresadas, niños gritando, ruido,coches aparcados en doble fila por todas partes  y el mío que se negaba arrancar.


Y sin tener nada contra los extranjeros, van y ponen en el teléfono de atención al cliente de mi compañía a una extranjera que por más que le decía que la matrícula del coche era “W” ella se empeñaba en “M” de Madrid, y yo decía: “que no, que no he dicho nada de Madrid, que no, que no, que Madrid no es…”.

Pues como era de esperar, esta mañana tampoco ha arrancado a pesar de que según bajaba en el ascensor, iba pensado para mí misma y mis interiores: “No contemplo la posibilidad de que no arranque...”
Pero la posibilidad estaba y de hecho eso pasó, por aquello de la puta ley de Murphy, que digo yo, qué  ¿qué coño le he hecho a esta señor, para que no me deje vivir en paz?
Pues debo ser la única persona que ha leído “El secreto” y que no sólo no se le llena el buzón de cheques, sino que además atrae desastres.
Así que, empiezo de nuevo. 
A ver, se supone que tengo el poder del Universo en mi interior, que no necesito buscar respuestas fuera, que todo lo que necesito es todo lo que tengo y lo que soy, ¿no?
Vale, me concentro, lo repito como un mantra;  todo va bien, todo va bien, todo va bien….ommmmmmm onmmmmmm.

Puedo con esto, ¡seguro!





Nota mental:  

¡¡¡¡No volver a leer jamás un libro de autoayuda!!! 





jueves, 17 de septiembre de 2015

Las infancias pasadas, presentes y futuras.

Anoche tuve una conversación con mi hijo sobre si los Pokemoms cagan o no.
Y es que yo no tengo claro si son mascotas de las que tienen necesidades o son del tipo robot.
Mi hijo que todo lo ve muy normal, dice que están vivos, y que comen, pero que nunca los ha visto cagar (claro, que tampoco vimos nunca a Heidi cagar).
Así que, lo pregunté en facebook, y bueno en fin, se llegó a plantear el color y la consistencia del tema en cuestión, (hay que ver lo escatológicos que somos).
Dije que los dibus de antes era como más normales, pensando en Heidi y Marco, pero hubo quien recordó a Afrodita A (aquella que lanzaba los pechos a cualquiera que se atreviera a hablar).
Y es que con aquello de que “cualquier tiempo pasado fue mejor”, nos hemos empeñando en que nuestra infancia estuvo exenta de violencia (verbal y de la física), que éramos más inocentes, que todo era más sano antes.
Y no, veíamos Comando G, Mazinger Z, sufrimos con un niño que buscaba a su madre (esto era traumático), una niña que no podía caminar y se fue a la montaña y se alimentaba de queso y leche y lloramos el día que se murió Chanquete, bueno todas las veces que se murió.


Nos enseñó a contar el Conde Drácula y un monstruo azul tontaina nos aclaraba la diferencia ente cerca y lejos, mientras otro, también azul,  no paraba de comer galletas (ahora dirían que potencia la obesidad o cualquier tontada de esas, fijo que este cagaba).
Tuvimos al final una infancia seguramente con menos comodidades, con menos protecciones, pero si nos paramos a pensar, tal vez vimos y vivimos cosas, que no correspondían a nuestra edad.
No veo yo motivo para tanta alarma con la violencia de la tele, de los juegos, que la hay, efectivamente, pero  la hubo en nuestros tiempos y estamos bien, ¿no?
También entonces había juegos de mundos que se acaban y de invasiones espaciales y en fin, hemos sobrevivido, incluso a que nos explicaran que fue aquello que hizo Tejero,  y aunque nos metieron un poco de miedo aquél día, se nos olvidó todo cuando salimos a jugar.
De hecho,  hay hasta quien después de ver a Afrodita A lanzar los pechos, se ha atrevido a siliconarse… un acto de valentía tal y como yo lo veo, no sea que se escapen o algo.
Pues eso, que parece que no hay tanta diferencia entre nuestra infancia y la de nuestros hijo, ¿o sí?
Y si después de esto, fuimos capaces devolver a jugar al parchís, es que realmente, los niños de entonces no éramos tan vulnerables.





 .

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Calma..

"La condición esencial del dominio es la serenidad, que permite ver las cosas en su aspecto verdadero y nos impide dorarlas y ensombrecerlas según sea nuestro humor".
                                                                                                                                    Yoritomo Tashi





"La vida no se trata de maximizar todo, hay que dar luz, espacio, forma, serenidad y alegría"
                                                                                                                                         Glenn Murcutt



"(...) Porque la serenidad en medio de la desgracia, y la gracia en medio de la tortura, no son sólo resignación; son también actividad y encierran un triunfo positivo."
                                                                                                                                       Thomas Mann

Pues a ver si a fuerza de leerlo mil veces, dejo de ser una dramaqueen, y dejo también de montarme el puto cuento de la lechera. 
Las cosas son lo que son , darle diez millones de vueltas a todo, sólo me va a garantizar un dolor de cabeza. La solución, si viene, vendrá sola. Eso sí, y lo digo en serio, de esta me apunto a unas clases de esas de aprender a meditar o a vaciar la mente (del todo) o a hacer terapia de colores o a perderme en un bosque y quedarme abrazada a un árbol toda la noche...lo que sea, pero a  la centrifugadora hay que pararla.


Pues empiezo con un poco de música,  
                                                                                                                           




lunes, 14 de septiembre de 2015

El Secreto

Digamos que, me estoy enganchando a los libros de auto ayuda, es como si pretendiera encontrar la piedra filosofal o el gran secreto de la felicidad eterna,  entre las líneas de un escrito.
Y precisamente de secretos va mi entrada de hoy. 

Todo el mundo habla de El Secreto de Rhonda Byrne,  y me he decidido a darle una oportunidad.
Vamos a ver;  descubrir, descubrir, a mi no me ha descubierto nada, piensa en positivo y atraerás cosas positivas. Vale, esto es una premisa básica para sentirse bien.


Lo que me han matado han sido  los casos concretos;


- Juanito estaba muy agobiado con las facturas y después de leer el secreto pensó y se convenció de que las facturas eran cheques, le añadía un cero y se imaginaba que era dinero que recibía. 
Unos meses después empezó a recibir dinero.

Y yo me pregunto: ¿El universo extiende cheques al portador y los hace aparecer por arte de magia?, porque si es así, quiero, reclamo y exijo mis cheques perdidos en alguna dimensión desconocida.
Esto del dinero como no me mueve especialmente, lo leí un poco más a la ligera.

- Mari Pili tenía una enfermedad muy grave y empezó a apuntar por todas partes, gracias por mi recuperación y se curó.

Vale que una actitud positiva ayuda y mucho, pero es que así dejamos a los médicos en paro…¿y de verdad hace falta llenar la casa de notitas?, que luego hay que limpiar el polvo..
Y además, fijo que me pongo a pensar fatalidades y las atraigo todas.

- Pepa Mari visualizó al hombre que quería conocer;  altura, edad y trabajo.
Comenzó a actuar como si ya estuviera en su vida, hizo un hueco en el armario, dejaba espacio en el garaje para otro coche y dormía en un lado de la cama.
Vivía y pensaba  como si esa persona estuviera ya con ella.

¿Esto no es un poco raro, no sé,  amontonar tu ropa en el armario, dormir arrinconá?, ¿reservaría mesa para dos en un restaurante?, ¿hablaría sola?.

Juro que intenté visualizar a mi hombre: físicamente, sería como mi cari el hipster, intelectualmente algo así como Julio Anguita o Aberasturi, con un carácter divertido como Santiago Segura.
¿Os podéis imaginar el batiburrillo de tío que me salió? 
No he podido dormir y ahora vivo con miedo a haberla liado y que aparezca un tío con la jeshura de torrente, el coeficiente intelectual de mi cari y el frenillo de Aberasturi.
Yo esto de atraer cosas lo veo muy complicado, porque por lo visto si piensas en lo que no quieres,  el Universo no lo entiende y te lo manda.
No estoy pa pensar tanto y pa controlar tantas cosas, que soy incapaz de contar ovejitas...

Pues nada que si aparece mi hombre perfecto, el  que me he inventao, os aviso.

Y por cierto, mi secreto es intentarlo todo, aunque no siempre lo consiga…

¡Feliz lunes!

viernes, 11 de septiembre de 2015

Lo mismo soy un poco tonta.

"El mejor homenaje que puede tributarse a las personas buenas es imitarlas."Concepción Arenal



Y el mejor homenaje que me hago a mi misma, es hacer mi parte en el recorrido de la vida, hacer lo que creo que está bien.
Aunque eso me haga pasar por idiota, aunque la gente que me quiere termine por regañarme por ser "tonta", y aunque haya muchos espabilaos que se aprovechen de mi buena fe.
Pero no puedo evitarlo, ayudo a los demás, incluso si sé que esa persona no movería un dedo por mi.
¿Será que tengo algún tipo de trastorno que busco quedar bien con todo el mundo?, ¿ será que creo que el Universo me va a devolver lo que hago en forma de conjuro bueno, que me afecte a mi y las próximas siete generaciones de  mi familia?
En fin,  que hago lo que hago y luego pienso en si no se estará alguien riendo de mi en alguna parte del mundo, bueno más bien de mi entorno, si no estaré poniéndole las cosas demasiado fáciles a mis "futuribles enemigos".
Y es que, con esta sociedad de traiciones y conspiraciones cualquiera es un enemigo potencial y da miedo hacer el bien , por si acaso alguien se aprovecha para hacerte el mal.


Esto que parece un galimatías es lo que ronda por mi cabeza, cada vez que me ofrezco voluntaria para ayudar a personas que ni siquiera han pedido ayuda, y que seguramente terminen por hacerme daño
Puede que  haya algo que no marcha del todo bien en mi. 
Debe ser que mi cerebro no segrega la hormona o la sustancia o lo que sea que hace que aprendamos de nuestros errores.
Bueno, me estoy adelantado, igual no sufro nunca más y la gente se porta bien conmigo y el Universo se equilibra y sigo siendo inmensamente feliz. 
Sólo pido que nadie me arrebate lo que tengo, con eso me vale.




lunes, 7 de septiembre de 2015

Que el corazón te guíe.

¡Qué fácil es opinar sobre la vida de los demás!, ¡qué fácil parece soltar un; “pues yo haría…” o un “lo que tienes que hacer...” o un”te equivocas...”!
Y  los que nos equivocamos somos los que opinamos. Cuando alguien nos cuenta algo, no es para que lo sentenciemos, casi siempre sin juicio, es para que lo apoyemos y lo acompañemos en su dolor.
Meter el dedo en la llaga, no sirve de nada cuando la herida está aún fresca, sólo sirve para causar un dolor gratuito a quien ya está sufriendo.
Puede que tengamos razón, puede que sepamos con certeza lo que debería hacer el otro, pero dirigir la vida de los demás nunca es una buena idea, sobre todo si la nuestra es susceptible de una mejoría.
No nos damos cuenta del daño que hacen unas palabras, de lo que duele sentir que nadie confía en ti y en tu criterio, de lo que daña una sentencia, un “te lo dije” un “te estás equivocando”.
Nadie sabe más que nadie, nadie puede opinar porque nadie tiene todos los datos para decir si lo hacemos bien o no, pero no  importa; vamos por la vida dando consejos a los demás sin reparar en los daños emocionales.
Será esa necesidad de aprobación que tenemos todos, las que nos mueve a contar nuestras tribulaciones a los demás, la que nos lleva a  buscar respuestas en curanderos, videntes y demás charlatanes de feria, porque necesitamos saber que estamos haciéndolo bien.
Definitivamente, no hay respuestas, no hay un modo correcto y un modo incorrecto de vivir, la verdad, la solución la tenemos nosotros.
La luz del universo está en nuestro interior y ahí están las respuestas.
No se trata de juzgar, se trata de vivir conforme a lo que dicta el corazón.


¡Feliz Lunes!

Om mani padme hum