De mil colores

Hay lugares mágicos,
parajes que transmiten una paz especial, son un refugio, como un vórtice a salvo de la contaminación social,
por eso hay espacios que te cambian por dentro y nunca vuelves a ser la misma
persona, porque algo ha mutado como con un
sortilegio.

Lejos
ya, de los datos puramente empíricos, que
no están mal, me quedo con las leyendas,
los cuentos que alguien inventa para explicar por qué están ahí las estrellas.
Osa Mayor
Indios americanos
“Cuenta una leyenda que cuando la Tierra era todavía muy joven, un
indio americano envió a sus siete hijos al bosque para que aprendieran a leer
el viento. Ellos entraron en el bosque y anduvieron silenciosamente, mientras
escuchaban cada uno de los sonidos del viento. Cuando llegó la noche,
encontraron un lugar donde descansar y dormir. Las estrellas que cubrían el
cielo eran muy brillantes.
Durante la noche, un extraño sonido despertó repentinamente al hermano
mayor. El viento estaba cantando. No podía entender la canción, pero al mirar a
las estrellas vio un reflejo brillante en las Pléyades. Se quedó muy
sorprendido. Parecía que las estrellas brillaban siguiendo el ritmo de la
canción del viento.
Inmediatamente despertó a sus hermanos para que escucharan la canción
del viento y le ayudaran a entenderla. Se cogieron de las manos y empezaron a
bailar. La canción creció en intensidad y su baile se hizo más intenso. De
repente empezaron a elevarse hacia la estrella brillante, que era la más joven
de las siete hermanas Pléyades. Ella se había enamorado del hermano más joven,
Mizar. Desde entonces, Mizar y su amor, alcanzado gracias a la canción del
viento, pueden ser vistos por aquellos que gocen de buena vista, en el mango
del Gran Carro, el hogar de los siete hermanos”
Mitología griega
“Calisto era una ninfa, hija de Licaón, rey de Arcadia, que pasaba la
vida en el monte con el grupo de compañeras de Ártemis o Diana, diosa de la
caza, virgen y eternamente joven, que obligaba a sus ninfas a permanecer
también vírgenes.
Cuenta la mitología que el gran dios Zeus se enamoró de Calisto cuando
ésta estaba tomando un baño, y, para poseerla sin que lo rechazara tomó el
aspecto de Diana. Calisto quedó embarazada e intentaba ocultar su deshonra,
pero un día que iban a bañarse, al desnudarla sus compañeras a la fuerza, quedó
al descubierto su futura maternidad. Diana la apartó de sí y Calisto se ocultó
durante mucho tiempo en las selvas, donde dio a luz a un hijo, de nombre Arcas.
Hera, la esposa de Zeus escuchó que Calisto había parido a su hijo, por lo que
en un ataque de celos, la convirtió en un osa.
Cuando tenía 15 años, Arcas se encontró un día, de cacería, en el monte
Erimanto, a una osa a la que intentó matar, sin saber que se trataba de su
madre. Zeus, sabiendo que se trataba de madre e hijo, convirtió a éste en oso y
colocó a ambos entre las estrellas como dos resplandecientes y vecinas
constelaciones: La Osa Mayor y la Osa Menor. Hera, enfadada por esto, se
sumergió en el océano en busca de Thethys y Oceanos, a los que contó la
historia y pidió un favor : que el oso (la constelación Ursa Major) nunca
tocara el agua. Por eso, según la mitología, el Gran Oso nunca toca el
horizonte.

Si es invierno es la
Osa mayor la que está al norte, así que, recibe los colores sin que ninguno
caiga a la Tierra.
Yo me quedo con esta última (que
creo que es de los indios americanos, pero no lo tengo claro).
Que chulada, senderismo nocturno con taller de estrellas.
ResponderEliminarAquí, en este Madrid insufrible, pero insustituible, no tenemos posibilidades de ver muchas estrellas, ya sea porque nos deslumbra la contaminación lumínica, o porque las lágrimas producidas por la contaminación del aire no nos dejan verlas.
Un beso, Alicia.
Pues deja Madrid unos días...
EliminarYo tambien creo que los lugares tiene alma, deben ser las que le faltan a algunos. Las leyendas muy entretenidas, me ha faltado el circulo de amigos alrededor de la hoguera. Un abrazo
ResponderEliminarEl círculo de amigos alrededor de una hoguera, esta noche!
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