La rana y la princesa
Érase una vez, en un país
muy lejano, una hermosa princesa, independiente y con una gran autoestima que,
mientras contemplaba la naturaleza y pensaba en cómo el maravilloso lago de su
castillo cumplía con todas las normas ecológicas, se encontró con una rana.
La rana saltó a su
regazo y dijo:

Aquella misma noche, mientras saboreaba unas ancas de rana salteadas, acompañadas de una cremosa salsa con cebolla y de un finísimo vino blanco, la princesa sonreía y pensaba:
¡¡Ni muerta!!
Cuentos de hadas para mujeres del siglo XXI" de Luis Fernando Veríssimo
Y es que la princesa, no quería ser la princesa de nadie, de hecho ni siquiera quería ser princesa, sólo quería vivir en paz, en su casa, con sus normas , a su aire y necesitar a alguien por amor, no amar por necesidad.
Como dice la canción de Sabina... " Las chicas de hoy ya no quieren ser princesas" ... Y Yo que soy una chica de ayer tampoco...
ResponderEliminarMuy bueno, mi querida amiga.
Mil besitos con cariño y feliz día ❤️
Efectivamente, ya no queremos ser princesas.
Eliminarbesos
Precioso el cuento.
ResponderEliminarBesos.
Besos, Amapola.
Eliminarlo segundo que dijo la rana fue innecesario... aunque yo a una rana así tan "Men in Black" le hablaría un rato más ja... saludos...
ResponderEliminarIgual con esas gafas y es traje una oportunidad ....
Eliminarnooo
Cambiaron las aficiones femeninas. Jaja. Muy bueno.
ResponderEliminarBesos.
No necesitamos que nadie nos gobierne...
EliminarMuy bien dicho me gusto este cuento mucho más ...amar por necesidad no vale se ama por amor ....Me gusto este cuento de este siglo jajaj.Besotes.
ResponderEliminarSe ama por amor, cierto.
EliminarBesisss
Le has dado la vuelta al cuento, así está mucho mejor, ademas con tantos años a lo mejor hasta le olía el aliento. Abrazucos
ResponderEliminarQuién quiere una rana?
EliminarEs que la zoofilia no es aceptable
ResponderEliminarJAJA
Besos
No está bien vista, no....
EliminarAristocracia la de la inteligencia en todo caso.
ResponderEliminarNo nos vendría mal un poco de inteligencia...
EliminarMe encantó el cuento.
ResponderEliminarUn abrazo!