Quijotes

Paulo Coelho
Y sí, defendí mentiras y a mentirosos, me creí la falacia de una sonrisa.
Peleé contra el mundo por ideas locas, en las que sólo yo creía.
Sufrí por cosas que hoy me hacen reír, lloré por personas que se quedaron en otros caminos, en otras playas, que vuelan hacía otros horizontes.

Grité hasta quedar afónica, por hacerme entender, me volví loca porque el mundo no luchaba con las mismas ganas que yo.
Pero he aprendido a soltar, a permitir que las personas se vayan sin grandes dramas, a dejar ir a la gente que no me quiso.
He aprendido a no tratar de justificar lo que siento y lo que soy.
Ahora puedo caminar muy atenta con los ojos abiertos, puedo mirar al cielo pisando fuerte, pero sin quitar la vista del camino, no sea que haya una piedra y le vuelva a coger cariño (que yo soy muy de encariñarme con las piedras).
No me arrepiento de nada, tampoco cambiaría nada, todos mi errores han forjado lo que soy. Y como me gusto yo, y no quiero ser otra persona, aunque tuviera la opción de cambiar, dejaría mi vida y mis errores tal y como están.
Y es que, puede que, en el fondo todos tengamos ese punto de Quijote loco que nos hace pelear contra gigantes que sólo vemos nosotros.
¡Feliz jueves!
La alternativa es no estar vivo. Ser como un robot. Un beso.
ResponderEliminarRealmente brillante....
ResponderEliminarMe ha gustado, di que si, y además eres la que más te quieres y no te besas porque no te llegas.
ResponderEliminarUn cariño, Alicia.
Creo que son las bases para ser feliz. un abrazo
ResponderEliminar